¿Es la primera impresión fundamental a largo plazo?

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Nunca tienes una segunda oportunidad de causar una primera impresión”, este famoso dicho atribuido a Oscar Wilde hace referencia a la importancia psicológica que nos causan los primeros momentos al conocer a alguien. A todos nos ha pasado, nos presentan a alguien y, debido a la forma de hablar, de vestir y el contexto tendemos a “juzgar” a esa persona como si la conociéramos. Según la profesora Vivien Zayas de la universidad de Cornell, esta primera aproximación tiene una importancia vital y en su estudio asegura que determina incluso la forma en que interactuemos hasta seis meses o un año después.

La expresividad de la cara es fundamental en la manera en que la otra persona interacciona con nosotros, es una guía a seguir para la conversación pero además tendemos a intuir una historia detrás que generamos en nuestro propio cerebro de forma consciente e inconsciente”. Comenta Zayas en una entrevista.

Pero ¿hasta qué punto son estas primeras impresiones vitales en cuanto a la forma en que nos perciben? Aquí te lo contamos.

1.El efecto “halo”

Ya hemos hablado anteriormente de este efecto. Se basa en que nuestra visión del mundo está determinada por lo que conocemos y por nuestra forma en que vemos la realidad. Es decir, tendemos a relacionar los nuevos objetos que entran en nuestra vida en base a lo que conocemos. Un ejemplo de esto sería el que realiza una persona de recursos humanos que está buscando personal, al fijarse en todos los curriculums que le han llegado realiza una tarea intangible de imaginación para ver si se ajusta a lo que busca, especialmente la foto es fundamental en este caso ya que se tiende a crear una historia detrás, si por ejemplo vemos la foto de una mujer de mediana edad, si es atractiva denotamos inconscientemente que es una persona sociable o que al menos sabe desenvolverse, si además aparece con prendas formales y su sonrisa transmite dulzura podemos dar por hecho que su matrimonio o vida cónyuge es estable e incluso imaginamos que pueda tener hijos a su cargo. Todo esto lo hemos creado en nuestra imaginación en base a cientos de personas cuya fotografía nos transmite el mismo perfil, no se ajusta en absoluto a la realidad pero la impresión ya está hecha. En países como Holanda, las empresas no aceptan currículums con fotografía  precisamente para evitar este efecto basado en las apariencias.

Por tanto esta primera impresión puede ser sólo de una fotografía, los piscológos estiman entre uno y treinta segundos lo que tardamos en “prejuzgar” a una persona, si nos inspira confianza o temeridad, si nos parece simpática o antipática etc.  En todo este proceso hay una parte irracional e instinto animal que necesitamos para nuestra supervivencia y que, a lo largo de los años ha evolucionado, de forma que estamos “programados” para evaluar objetos y personas en segundos para saber cómo reaccionar.

En cualquier caso, conviene estar atento a estas precogniciones que nos da nuestro cerebro y ser consciente de ellas e incluso luchar en su contra, no hay mejor forma de conocer a alguien que intentar no dejarse llevar por una primera imagen. Hay que tener en cuenta también que normalmente la otra persona también quiere transmitir un determinado mensaje a través de su ropa o forma de expresarse que no tiene porque concordar con cómo es esa persona en su vida cotidiana (esto es generalmente normal encontrarlo en una entrevista de trabajo, donde se intenta dar una imagen lo más pulida y profesional posible). Por tanto una primera impresión no determina una realidad pero la imagen que denota puede quedarse con nosotros por mucho tiempo y luchar contra este concepto que hemos preestablecido es realmente difícil ya que nuestra percepción lo instaura en recovecos del subconsciente.

2.¿Cómo incide en nuestro comportamiento?

El miedo al rechazo es fundamental en el ser humano, somos animales sociales y por tanto una parte importante de nuestro ser se basa en las relaciones con los demás. La forma en la que nos perciben es fundamental y aquí es donde entramos en terreno farragoso; las inseguridades, la autoestima, timidez o simplemente el miedo que nos genera lo que pensarán los demás de nosotros puede suponer una barrera a la hora de enfrentarnos a una primera impresión. Por supuesto no es lo mismo enfrentarnos a una presentación formal a una de carácter más lúdico. En la primera estaremos mucho más nerviosos, especialmente en una reunión de negocios, ya que por lo general tiene una connotaciones de futuro laboral y pueden afectar a nuestra estabilidad a un nivel más básico y necesario, en cambio en una introducción para salir a tomar algo nuestro comportamiento se puede “dejar llevar” mucho más fácilmente y ser nosotros mismos, no tenemos que defender una imagen más allá de las meras formalidades o intentar pasárnoslo bien.

A todo esto se suma el carácter generacional, no es lo mismo defender una posición con veinte años que con cincuenta, y es que la seguridad en nosotros mismos se construye con la edad y uno, aunque se encuentre en un mal momento de su vida, ya tiene una consciencia de su propia personalidad mucho más definida cuanto más mayor se es que cuando se es joven, se dice que la personalidad se estabiliza en torno a los veintidós años. Nuestro comportamiento deriva también de cómo nos mostramos, de modo que, ante la misma situación, tendemos a comportarnos ligeramente distintos dependiendo por ejemplo de la vestimenta (el llevar un traje por ejemplo nos hace comportarnos de una manera más calmada o respetuosa, ya que nos sentimos “en el personaje”). Los expertos estiman en que ante una primera impresión, cerca del 70% de lo que una persona se fija es en comunicación no verbal como rasgos, forma de expresarse etc. Por ello es importante dosificar la información que damos, dominar ese 30% restante que podemos controlar es fundamental para un éxito en cuanto a comunicación. Intentar adaptarse al otro interlocutor y su pensamiento no suele funcionar en relaciones de larga duración ya que al final nuestro yo acabará saliendo a flote tarde o temprano.

En definitiva, las primeras impresiones que ocasionamos en los demás son fundamentales y determinan la forma en que nos tratarán. Recomendamos que, ante una cita a ciegas o una entrevista de trabajo, llevemos los deberes hechos y conozcamos un poco del contexto de las otras personas para así saber cuál es el punto fuerte que podemos mostrarles y sobre todo, dosificar la información que damos, pues la otra persona sólo va a retener cierta información y cuidar así también la imagen que llevemos en torno a ese contexto.

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