Dependencia Emocional: ¿Sabemos identificarla?

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En ocasiones nos podemos encontrar con parejas donde, al menos uno de los miembros, prioriza en exceso los deseos de la otra persona, e incluso la pueden llegar a idealizar, dejando de lado sus propios intereses y necesidades, esto es lo que se denomina dependencia emocional. Una persona con dependencia emocional presenta un conjunto de necesidades emocionales insatisfechas que intenta cubrirlas de manera errónea con otras personas. La dependencia emocional en realidad es una conducta saludable, pues las personas somos seres sociables y dependientes de los demás, pero esta se convierte en desadaptativa cuando se experimenta de forma excesiva (Castelló, 2005).

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¿Cómo saber identificarlo?

De acuerdo con Castelló (2005) una persona con dependencia emocional presenta ciertas características que nos permitirá saber identificarla. Una de las principales características es la baja autoestima. La autoestima es un motor de energía y motivación para hacer frente a los distintos retos del día a día, pues una persona con una autoestima sana se verá eficaz y tendrá respeto hacia sí misma, contrariamente a lo encontrado en personas con una autoestima pobre.

El grado de autoestima va a influir sobre la calidad de las relaciones interpersonales. Personas con baja autoestima presentan un deterioro en la comunicación con los demás, pues sienten inseguridad, confusión, producto de sus propios pensamientos y emociones.

El temor a la soledad es otra de las características presentes. El miedo a estar solos hace que la sumisión y la evitación de posibles discusiones, aceptando lo que dice o quiere la pareja sin atender a las propias necesidades, se conviertan en sus fuentes de actuación.

La idealización de la pareja y su priorización ante otros aspectos importantes de su propia vida, también forman parte de los comportamientos de una persona dependiente. Las amistades, la familia, incluso sus propias aficiones dejan de ser importantes.

Por último, cabe añadir la inestabilidad emocional como resultado de las dificultades en la regulación emocional. Cuando hablamos de regulación emocional hacemos referencia a la capacidad que tienen las personas de influir en sus propias emociones, por ejemplo, cuándo y cómo las experimentan y expresan (Gross, 1998). Fallos en este proceso, originan la aparición de emociones negativas como la angustia.

Tipos de personas dependientes

Tras conocer las características generales de una persona con dependencia emocional a continuación se muestra, de una forma más concreta, las características específicas en función del tipo de persona dependiente, pues como se verá en este apartado, existe una clasificación que nos permitirá conocer con mayor profundidad en que consiste la dependencia emocional. Los tres tipos principales son:

Tipo Características
Sumiso – Mala autorregulación.- Miedo al abandono.

– Se olvidan de sus propias necesidades.

 

Dominante Subtipos – Miedo al rechazo y que la hagan daño.- Hace que los demás se sientan inferiores a él para sentirse mejor.

 

Agresivo: críticos y controladores.
Pasivo agresivo: utilizan chantaje emocional para controlar a los demás.
Cuidador coodependiente: demasiado cuidado haciendo a los demás dependientes.
Evitativo – Necesitan alejarse para regularse emocionalmente.- Sienten tristeza y desconfianza.

– Evitan intimidar.

 

 

¿Por qué sucede?

Son varios los caminos por los que una persona puede llegar a experimentar dependencia emocional. Uno de ellos son las experiencias negativas al relacionarse con figuras importantes como padres, hermanos y amigos. Esto origina esquemas disfuncionales (creencias, pensamientos sobre nosotros mismos desadaptativos) que dan lugar a patrones de conductas perjudiciales. Dentro de estas experiencias negativas se pueden encontrar las experiencias tempranas de falta de afecto, que también dan origen a pensamientos negativos, como por ejemplo “Soy inferior a los demás”, viéndose esto reflejado en relaciones de pareja desequilibradas (Castelló, 2005).

Las experiencias negativas con nuestras figuras importantes (padre, madre, cuidador) nos llevan a no establecer un adecuado apego, es decir, inadecuados vínculos emocionales. Existen varios estilos de apego, pero el ansioso ambivalente parece estar relacionado con la dependencia emocional (Jaller y Lemos, 2009). Un apego ansioso ambivalente es aquel donde la persona presenta bastante ansiedad ante la separación, no quiere estar sola, pues necesitan desesperadamente contacto, y para evitarlo, intentan agradar a los demás. Esto se puede producir por falta de confianza en los cuidadores principales de la infancia.

Consecuencias

Teniendo en cuenta toda la información dicha anteriormente, cabe esperar que la dependencia emocional va a traer consecuencias sobre las personas que la presentan. De acuerdo con los resultados hallados en distintas investigaciones (Bornstein, 1994; Castelló, 2005; Hirigoyen, 2013) estas son algunas de las consecuencias que nos podemos encontrar:

Síntomas de ansiedad y depresión por miedo al abandono.

Sentimientos de desvalimiento lo que origina que la persona se aferre a su pareja de forma excesiva.

Vacío emocional produciendo una insatisfacción en la propia persona.

Aislamiento social al querer solo mantener contacto con su pareja.

Baja autoestima fruto de las creencias desadaptativas ya mencionadas.

 

¿Cómo podemos prevenirlo o afrontarlo?

Para evitar su aparición o afrontarla de una forma adecuada, es importante tener en cuenta las siguientes claves:

– Cuestionar las propias creencias acerca de las relaciones de parejas.

– Trabajar la propia autoestima, para ello centrarnos en nuestra propia eficacia para hacer frente a los obstáculos diarios.

– Compartir experiencias con nuestro círculo social y no solo con la pareja, buscando apoyo social y trabajando nuestras habilidades sociales.

– Centrarnos en nuestras propias emociones y aprender a regularlas.

– Apoyarnos en un profesional siempre que lo consideremos necesario.

 

Referencias

Bornstein, R. F. (1994). Adaptive and maladaptive aspects of dependency: an integrative review. American Journal of Orthopsychiatry, 64, 622-635.

Castelló, J. (2005). Dependencia emocional. Características y tratamiento. Madrid: Alianza Editorial.

Gross, J. J. (1998). The emerging field of emotion regulation: an integrative review. Review of General Psychology, 2, 271-299.

Hirigoyen, M. F. (2013). El acoso moral. El maltrato psicológico de la vida cotidiana (25 ed.). Barcelona: Paidós

Jaller, C., y Lemos, M.A. (2009). Esquemas desadaptativos tempranos en estudiantes universitarios con dependencia emocional. Acta colombiana de Psicología, 12 (2), 77-83.

Momeñe, J., Jáuregui, P., y Estévez, A. (2017). El papel predictor del abuso psicológico y la regulación emocional en la dependencia emocional. Psicología Conductual, 25(1), 65-78.

Urbiola, I., Estévez, A., Iruarrizaga, I., y Jauregui, P. (2017). Dependencia emocional en jóvenes: Relación con la sintomatología ansiosa y depresiva, autoestima y diferencias de género. Ansiedad y Estrés, 23(1), 6-11. doi:http://dx.doi.org/10.1016/j.anyes.2016.11.003.

Urbiola, I., Estévez, A., y Iraurgi, l. (2014). Dependencia emocional en el noviazgo de jóvenes y adolescentes (DEN): Desarrollo y validación de un instrumento. Ansiedad y Estrés, 20(2-3), 101-114.

Urbiola, I., y Estévez, A. (2015). Dependencia emocional y esquemas desadaptativos tempranos en el noviazgo de adolescentes y jóvenes. Behavioral Psychology, 23(3), 571-587.

Laura Plaza Alcaraz

 

 

 

 

 

 

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