Adicción al móvil

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Ya en 1973 se pudo realizar la primera llamada con un teléfono móvil, diez años más tarde se ponía a la venta este aparato.

Actualmente el uso de los Smartphone se ha normalizado entre jóvenes y adultos debido a su disponibilidad y accesibilidad. Estos son empleados no solo como una herramienta de comunicación, sino también como reemplazo para otros dispositivos como despertador, cámara, agenda, etc.

¿Tienes dependencia al móvil?

Existen algunas señales de alarma que alertan de una posible dependencia como pueden ser:

  • síndrome de abstinencia (ansiedad, malestar, inquietud por no poder usarlo);
  • consultas frecuentes de la pantalla para ver si hay alguna notificación;
  • fracaso a la hora de resistir el impulso de  mirarlo;
  • interferencia con otras actividades;
  • despreocupación por las consecuencias que le puedan ocasionar (familiares, académicas, laborales, sociales…);
  • negación y ocultación del problema; etc.

¿ Nos afecta a todas las personas por igual?

Se ha encontrado que el uso problemático de los teléfonos móviles está relacionado con la edad.

Los jóvenes y adolescentes pertenecen a un grupo de riesgo ante el mal uso de las nuevas tecnologías:

  • ya que no han desarrollado un completo control de impulsos,
  • aceptan el móvil como un símbolo de estatus entre iguales
  • son más vulnerables ante campañas de publicidad.

El uso de los móviles se normaliza con la edad, pasando a un uso más profesional y con menos efectos negativos.

Variables asociadas al uso intensivo del teléfono móvil en jóvenes y adolescentes

Igualmente el uso intensivo del teléfono móvil en jóvenes y adolescentes está asociado a otras variables como el bajo rendimiento académico, el fracaso escolar y el consumo de nicotina y de alcohol excesivo.

De la misma forma, está relacionado con variables psicológicas como la baja autoestima, la depresión, ansiedad, insomnio y estrés y con variables de la personalidad tal que extraversión, baja afabilidad . Al mismo tiempo la impulsividad, la disforia, la intolerancia a estímulos displacenteros, la búsqueda exagerada de emociones fuertes, el aislamiento social, la inmadurez y la inadaptación social o familiar aumentan la vulnerabilidad psicológica ante las adicciones.

¿Cómo actuar ante esta problemática?

En primer lugar, se debe actuar desde la prevención y la educación desde edades tempranas, tanto en la familia como en la escuela, implicando activamente a los padres y trabajando directamente con los profesores en actividades dirigidas a los más jóvenes.

La formación a padres debe ser otra de las acciones más importantes, con el fin de que conozcan el fenómeno sin alarmismos y sean capaces de detectar posibles problemáticas con el objetivo de atajarlas.

El tratamiento psicológico, en estos casos, está dirigido a modificar los hábitos compulsivos relacionados con el uso del móvil. Al tratarse de comportamientos que resultan necesarios en algún momento de la vida diaria, la finalidad de la terapia, más que lograr la abstinencia, consiste en aprender a controlar el uso del móvil y a poner en marcha estrategias que ayuden a afrontar con éxito las situaciones de riesgo.

 

Equipo Psytel.

María Torres Torrecilla

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