La psicología del duelo: afrontando una pérdida

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El pasado 17 de agosto se produjeron atentados en Barcelona y Cambrils causando más de una decena de muertos y un centenar de heridos. A nivel psicológico todavía estamos afrontando el duelo de este hecho tanto como país como a nivel individual. Pero, ¿cómo se afronta la pérdida de un ser querido? ¿Qué es el duelo y por qué necesitamos un tiempo como proceso de adaptación cuando perdemos a alguien?

El duelo es un proceso de adaptación emocional que viene precedida de una pérdida y que puede ser de distintos tipos, desde el término de una relación sentimental a la muerte de un ser querido. Este proceso tiene un factor psicológico que varía de una persona a otra y por tanto dificulta el tratamiento de uno a otro. La clave para superar esta etapa consiste en estar arropado por el entorno social, ya que conlleva momentos sociales o rituales asociados a esas personas que tenemos que cambiar y a su vez aceptar el cambio por duro que resulte siguiendo con la vida. El duelo tiene un impacto no sólo a nivel de conducta sino también físico; las personas afectadas suelen mostrar un aspecto mucho más debilitado, además pueden afluir sentimientos de culpa, incapacidad para actuar de manera normal y reacciones hostiles que tienen una repercusión física en una apariencia más recta y tensa.

De hecho, el primer impacto en la persona que sufre el duelo es la del postergamiento, es decir, el intento a nivel psicológico de postergar el dolor, la negación como mecanismo de defensa, es normal sentir tristeza, dolor y una serie de sentimientos negativos. Es importante dejar aflorar todos estos ya que son necesarios de cara al desahogo emocional necesario para afrontar las siguientes fases del luto.

Una de las más formas más eficaces de acabar con el duelo cuanto antes es hablar sobre la persona fallecida o desaparecida. Esto es una terapia en sí misma, los expertos aseguran que el hablar sobre lo que nos oprime desahoga y nos permite ver la vida con una normalidad distinta afrontando cara a cara la realidad y los hechos acaecidos. La negación de los hechos es totalmente contraproducente y a la larga conlleva traumas que requieren un tratamiento mucho más complejo.

La duración del duelo

Aunque es difícil de medir, el duelo por una persona cercana tarda de dos a tres años, cuantos más recuerdos y tiempo compartido haya, más difícil será rehacer la vida. Es importante crecer positivamente durante esta etapa, muchos afectados experimentan como su filosofía de vida cambia al ver tan de cerca a la muerte y cambian aspectos de su vida negativos como el estrés o el tiempo dedicado a uno mismo.

Durante todo este proceso se pasarán varias etapas: después del negacionismo antes comentado viene el de la protesta: hay un enfado real con la persona fallecida a nivel interno que genera frustración y es muy importante expresar ante amigos y familiares nuestros sentimientos para pasar por esta fase lo más rápido posible, ayudar a otras personas en sus mismas circunstancias puede tener un impacto muy positivo.

La siguiente fase es la de la tristeza, es la más amplia de las fases y la más peligrosa ya que fácilmente se puede quedar estancado en una depresión relativamente fácil.

Es por ello que el hablar de ello, expresar nuestros sentimientos y rodearnos de nuestro círculo es fundamental para sobrellevar una pérdida.

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