¿Qué es la anhedonia? síntomas y tratamiento

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 Cada uno de nosotros somos un compendio de experiencias acumuladas que nos hacen un poco lo que somos. Pero ¿qué sucede si fuésemos incapaces de disfrutar de la vida? Si todas las vivencias que hemos tenido no nos hubiesen aportado nada placentero, estaríamos sufriendo de anhedonia.

 Se trata de un síntoma por el que las personas son incapaces de experimentar placer o disfrute en ningún aspecto, desde la comida, el sexo o el ocio, nada nos produce placer. 

 Antes de nada hay que distinguir que la anhedonia es un problema neuropsiquiátrico que no hay que confundir con la sociopatia, psicopatía o falta de empatía, ya que lo que aquí tratamos son unos síntomas particulares que tienen relación con la depresión y con algunas enfermedades mentales como la esquizofrenia, no de un trastorno particular.

 Este malestar ocurre poco a poco, pues empiezas a notar que las cosas que antes te llenaban ya no lo hacen tanto. En realidad, puede que tus niveles de dopamina estén cayendo y que no seas capaz de disfrutar del momento por un mero hecho químico. Pero también pueden entrar en colación problemas de ansiedad derivados de relaciones sociales o laborales.

Origen y síntomas

 La palabra proviene del griego (la falta de hedonismo, de placer) y fue bautizada en 1897 por el psicólogo Theo Armand Ribot. Podemos definir la anhedonia como la falta de satisfacción sobre las actividades que se solían disfrutar y está presente en casi todos los tipos de depresión y ansiedad.

 Hay que tener en cuenta que hay diversos grados de anhedonia y que no necesariamente se manifiestan en todo lo que hacemos, sino que gradualmente va apareciendo como una sensación de apatía hasta que gobierna la mayoría de cosas que hacemos.

 Esta apatía puede venir generada por una desilusión con respecto a lo que hacemos, o bien por repetición, necesidad de nuevos estímulos o incluso por adicción a sustancias, por las cuales nuestros niveles de dopamina se consumen y las necesitamos en mayores cantidades para volver a sentir placer.

 Las partes del cerebro que intervienen en la motivación y el placer, como la amígdala o el hipotálamo, se ven inhibidas, impidiendo obtener el deseo que antes teníamos, es decir, la sensación de recompensa emocional desaparece, por ello muchos casos de depresión encuentran difícil levantarse siquiera de la cama.

 Es algo que aunque con la experiencia vamos perdiendo a nivel hormonal (no obtenemos el mismo placer de las cosas que hacemos por primera vez en nuestra adolescencia que en años posteriroes) pero debería seguir con nosotros toda la vida.

 También que los síntomas son muy similares independientemente del origen que lo provoque. Los síntomas más frecuentes son los siguientes:

-Falta de energía

-Pesimismo

-Sensación de derrota

-Indiferencia

-Apatía para hacer cosas

-Pérdida del apetito sexual

Cómo combatir la anhedonia

Para empezar, lo más recomendable es acudir a un especialista como un psicólogo que determine el tipo de anhedonia que sufrimos y sobre todo que genere un cuadro de actuación personalizado para superarlo, ya que no es lo mismo una anhedonia sexual a una social a una que combine varios tipos.

 Al ser un síntoma y no un trastorno, hay que diagnosticar la causa del cuadro que ha producido esa falta de placer. Como decíamos anteriormente, si el origen es la drogadicción, deberemos enfrentarnos a nuestro problema de manera abierta y sustituir la ilusión por otros hábitos poco a poco para ir redescubriendo la ilusión en nuestra vida pero además es muy probable que necesitemos un tratamiento específico para terminar con esa adicción.

 Si por contra tenemos un problema de depresión motivada por una ruptura o un trabajo que no nos satisface el método ha de ser distinto, pero la terapia cognitivo conductual es la opción que mejores resultados ofrece.

 Como recomendaciones antes de empezar el tratamiento se recomienda practicar ejercicio diario, yoga o mindfulness, ya que ayudan en gran medida a equilibrar nuestro ser en momentos de desequilibrio y sobre todo pueden ayudar a devolvernos a niveles de dopamina normales.

 Además, es importante llevar una nutrición adecuada que evite en todo lo posible el azúcar y la comida basura. El pescado blanco y las verduras son una gran ayuda a equilibrarnos a nivel nutricional.

 Pero sobre todo lo más importante es buscar cosas que nos llenen de nuevo. Intentar redescurbir nuestros hobbies o quizás algo nuevo, apuntarse a clases de algo que nunca creeríamos que nos íbamos a apuntar, conocer gente y, en general, deshacernos de esa rutina que ya no nos sirve.

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