Cuando en lugar de saciar el hambre, saciamos nuestra ansiedad

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 La psiconutrición es un área que estudia la relación entre alimentación y bienestar, busca distinguir entre lo que es el hambre emocional y el real ya que el estado de ánimo influye en cómo nos alimentamos y viceversa. La ansiedad por comer es una realidad muy común en la actualidad. Podemos ponerle fin.

 Ante momentos de dispersión o incertidumbre, nuestro organismo genera menor cantidad de hormonas (serotonina y dopamina) que hacen que sintamos la necesidad de buscarlo. Estas hormonas son las que nos generan esa sensación de bienestar y una de las maneras más sencillas de obtenerlas es comiendo.

 Además, a esto se une la necesidad de realizar algo que nos genere bienestar inmediato aunque sea malo para nuestra salud, esto lo saben bien los fumadores, ante momentos de estrés, un cigarro puede ayudar a disiparlo momentáneamente, a pesar de estar infringiendo un daño a su salud y sentirse culpable después (si estaban dejando de fumar). 

 Con la comida pasa algo similar, nos calma momentáneamente la ansiedad para luego sentirnos llenos y vacíos por dentro.

 Estos momentos de saciamiento innecesario nos ponen en riesgo de aumentar de peso y sufrir problemas relacionados con ello. Sobre todo porque los alimentos que suponen un mejor consuelo suelen ser aquellos altos en grasas, azúcar y sal.

 Aunque pueda parecer un tema menor, si repetimos este ritual durante cierto tiempo además de engordar podremos exponernos a enfermedades graves como la diabetes.

 ¿Cómo poner fin a la ansiedad sin recurrir a la comida?

El objetivo principal es cambiar el vínculo que existe con la comida e indagar en las causas del comer emocional para identificarlas y aprender a controlarlas.

 El control de la ansiedad es una de las áreas que tratan además de la psicología las neurociencias. Una de las mejores formas de controlar la ansiedad es aprender a decir que si, pero darte 10 minutos.

 La técnica de los 10 minutos funciona relativamente bien y es la más sencilla ya que no necesitas casi fuerza de voluntad para llevarla a cabo y es también muy eficaz en otras áreas relacionadas con la ansiedad como dejar de fumar.

 Consiste, básicamente, en que cuando sientas que necesitas algo para calmar la ansiedad como comer, te digas a ti mismo que sí, que lo vas a hacer, pero dentro de 10 minutos. Ponerse ese periodo de tiempo supone dos cosas: Primero, que ya estás hecho a la idea que vas a obtener el beneficio y sabes que va a ser así, con lo que tus niveles de ansiedad bajarán un poco. Segundo: Es muy probable que a los 10 minutos sigas sintiendo cierta ansiedad y ataques el frigorífico, pero según los estudios hay muchas más probabilidades que no lo hagas ya que al haberte dicho que sí diez minutos antes, la necesidad ha disminuido, por tanto es posible que pienses un ¿para qué si no tengo hambre real? en lugar de directamente lanzarte a comer.

 Pero si las técnicas basadas en la neurociencia no funcionan o piensas que no son para ti. También hay otras formas de saciar el hambre sin necesidad de pasarlo mal ni siquiera durante unos minutos. Estas son algunas de ellas.

-Masticar chicle o comer caramelos bajos en calorías y azúcares:

El acto físico de masticar tranquiliza nuestras ansias. No en vano permite que haya mayor flujo de sangre hacia el cerebro y sobre todo pone en un acto mecánico una acción repetida, con lo que físicamente estamos haciendo algo, no aburridos ni con sensación de hambre. En el punto negativo de esta técnica encontramos que algunas personas centran físicamente su ansiedad en las zonas de mandíbula (véase Bruxismo en Psytel) y por tanto pueden suponer otro problema adicional.

-Come picante:

Aunque hay mucha gente que no le gusta el picante, es un buen condimento para evitar comer entre horas. ¿Por qué? Si comemos picante, nuestro cuerpo liberará más calor, estará pendiente las siguientes horas de la digestión en este proceso, conocido como termogénesis y por tanto sentiremos estar saciados por más tiempo. Esta técnica se usa mucho también para bajar de peso pero como todo, tiene un punto negativo, si comemos picante a todas horas nuestro cuerpo se acostumbra y lo metaboliza igual que cualquier otra comida así que es bueno no abusar.

-Los colores nos hacen sentir hambre:

Varios estudios en EEUU aseguran que los colores rojo y amarillo los relacionamos con el riesgo, la emoción o cambio. Precisamente por eso pueden aumentar nuestra ansiedad sin darnos cuenta y de ahí a comer desesperadamente hay un paso. No en vano, casi todos los restaurantes de comida rápida utilizan alguno de estos colores de forma llamativa. Por eso intenta evitar siempre que puedas esos colores en tu hogar o siempre que puedas.

-El triptófano es nuestro aliado:

Se trata de un aminoácido que nos ayuda a producir serotonina (como comentábamos, es la hormona del bienestar, la que aumenta cuando hacemos ejercicio por ejemplo, y que nos aleja de la ansiedad). Comer alimentos con mucho triptófano puede ayudarnos a evitar comer entre horas. Estos son: Espárragos, tofu, piña, etc.

-Yoga para calmar la ansiedad:

El yoga es una de las mejores tácticas para alejar la ansiedad de nuestras vidas en general. En lugar de comer a destajo, una buena idea es hacer algo de yoga. Hay miles de vídeos en youtube que puedes seguir con instructores.

-Jugar a videojuegos:

Incluso si no nos gustan los videojuegos, es una buena idea bajarse alguno gratuito en el móvil para tenerlo cerca. Nuestro cuerpo necesita hacer algo y producir serotonina. Hacer ejercicio puede que nos cueste más así que si jugamos a algún juego sencillo (puzzles o resolver enigmas) nos hará estar ocupados y olvidarnos por unos momentos del resto del mundo y, por tanto, bajar algo nuestros niveles de ansiedad por comer.

-Acudir a un especialista:

Si estos pequeños pasos no son suficientes, un especialista puede valorar tu caso particular y ofrecerte ejercicios o herramientas personalizadas que probablemente sean lo que necesitas. Para cualquier consulta podéis poneros en contacto con Psytel en info@psytel.es o bien en el teléfono: 91 562 39 47 o el whatsapp 638 89 35 47 tanto para consultas online como presenciales.

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