Aprender a no dejar las cosas para mañana

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 Hay una palabra que está en auge desde hace algún tiempo. PROCRASTINAR. Se trata de un vocablo que viene a definir el hábito de retrasar las cosas por diversas razones. El “ya lo haré mañana” es un hábito mucho más extendido del que pensamos, sobre todo en ciertos ámbitos del mundo laboral.

 Por tanto, hoy vamos a daros una serie de pasos para evitar caer en la tentación de dejar las cosas para más adelante y terminarlo lo antes posible, de esta manera mejoraremos nuestra productividad y mejorar, sentirnos más gratificados con nosotros mismos y conseguir a la larga ser una mejor versión de nosotros mismos.

Reestructurar los objetivos en pequeños miniobjetivos

Uno de los problemas más comunes a la hora de realizar tareas es que no planificamos bien. Si dividimos nuestra tarea en pequeñas secciones que varíen en cuanto a temática no sólo seremos más eficaces y rápidos sino que nos ayudarán a tener una imagen conjunta de lo que tenemos que hacer. Escribe este plan y anótalo por tareas de manera que de alguna forma tengas una guía paso a paso de las acciones que vayas a realizar.

Si además puedes añadir los obstáculos que te vas a encontrar (si las conoces, o los problemas que pueden salir). Para cada problema, escribe también una pequeña táctica para solventarlo, si encima puedes contar con ayuda de alguien mejor que mejor. Nunca pierdas la oportunidad de pedir ayuda, ganarás en tiempo y salud mental.

No seas emocional, céntrate en lo razonal.

El paso fundamental a tener en cuenta es que ante una avalancha de trabajo tendemos a estresarnos y en esos casos nuestro cuerpo nos pide dejar cosas para el día siguiente lo cual tiene su lado positivo ya que desestresamos nuestro organismo por un tiempo. El problema viene cuando no podemos desconectar y las tareas que hemos dejado para el día siguiente continuan estresándonos de manera indirecta. Para ello es imprescindible una buena gestión de nuestras propias emociones.

Esta parte tiene que ver con la inteligencia emocional y por tanto conlleva identificar las emociones, ser conscientes de ellas, ese es el primer paso. Una vez identificada es fundamental entenderla, lo normal en la mayoría de estos casos es que tengas estrés o enfado contigo mismo o bien que desees relajarte, como ya sabes la razón de esa sensación tienes que decidir el grado de necesidad que tienes, es posible que estés en un punto de no retorno y necesites descansar, hazlo en ese caso, tu salud está por encima de todo. Pero en cambio si ves que si lo que realices hoy va a hacer que mañana no tengas tanto trabajo o tus niveles de estrés van a bajar si terminas esa tarea hoy intenta concentrarte, tómate un descanso y vuelve a la carga con energías recuperadas, sin embargo no te obligues en exceso a ti mismo a hacer algo que no quieres, 

No dejes que tus pensamientos te saboteen

Uno de los grandes problemas es ponerse a trabajar es evitar que tus propios pensamientos te saboteen. Solemos pensar en tomar descansos, en lo que nos falta para irnos del trabajo o bien lo que vamos a hacer cuando salgamos. Por ello es recomendable enfocarse en el trabajo, es la mejor manera de terminarlo cuanto antes.

 Ahora estás mucho más preparado para realizarla de manera eficaz aunque hayas “perdido” el tiempo organizándote (ten en cuenta que esta misma organización la podrás extrapolar a otras tareas a partir de ahora sin que apenas emplees tiempo).

Si necesitas tiempo para ti entre medias o un descanso, no dudes en tomarlo pero prioriza tus acciones, un descanso a tiempo incluso te hará sentir bien por todo lo que has realizado hasta el momento y te dará energía suficiente para terminarla.

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