¿Cómo afecta la Navidad al estado de ánimo?

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Las Navidades están a la vuelta de la esquina y a cada paso que damos podemos encontrarnos frases que varían desde “¡qué horror ya es Navidad otra vez!” a “¡qué bien ya llegan las fiestas!”. Está claro que estas fiestas afectan de manera distinta a cada persona, mientras que unas disfrutan de las Navidades como una época llena de esperanza, ilusión y felicidad, otra parte de la población las asocia con tristeza, melancolía y soledad.

Los profesionales advierten que en vacaciones, y especialmente en estas fechas, aumenta la incidencia de problemas del estado de ánimo, como la depresión. Entre los factores que favorecen estos problemas destacamos los siguientes:

  • La modificación del horario del sueño y de las comidas.
  • La sensación de soledad. Según A. Halaris, psiquiatra, muchas tradiciones asociadas con las navidades son un estímulo emocional para quien ha sufrido una pérdida.
  • La presencia de conflictos interpersonales previos y un clima familiar negativo (esas reuniones familiares que acaban en discusiones).
  • Un alto nivel de estrés (quién no ha ido corriendo en medio de multitudes de un sitio a otro para comprar los regalos, ingredientes para la cena en la última hora…).
  • El consumo excesivo de alcohol.

A todo lo anterior habría que añadir la situación de crisis en la que estamos inmersos, el incremento de los gastos en estas fechas hace que las dificultades económicas sean más evidentes y nuestro estado de ánimo se resienta.

Según los expertos, otra de las razones por las que podemos experimentar malestar anímico es porque muchas veces en Navidad estamos sometidos a grandes presiones para participar en dinámicas sociales (cenas de empresa, familiares, etc.) de las que en realidad no deseamos formar parte y, ésto conduce a una profunda insatisfacción, cambios de humor, tristeza, cambios en los niveles de energía, dificultades en nuestra capacidad de atención y concentración, etc.

Incluso la decoración navideña afecta a nuestro bienestar emocional, una reciente investigación publicada la revista Journal of Experimental Social Psychology ha demostrado como la sola presencia de un árbol de Navidad en personas que no celebran la Navidad o que no son cristianos afecta negativamente a sus estados de ánimo.

Pero todo no acaba el 6 de enero, tras unas vacaciones bien merecidas llega la vuelta al trabajo y la rutina, y con ello la frecuente depresión postvacacional, que cursa con síntomas como ansiedad, tristeza, cansancio y problemas de sueño.

Las posibles CAUSAS DEL SÍNDROME POSTVACACIONAL pueden ser unas vacaciones en las que no hemunnamedos podido descansar  y,  la ausencia de rutinas durante las vacaciones (acostarnos y levantarnos tarde, cenar hasta bien entrada la noche, etc.).

Para mejorar la manera de reincorporarse a la actividad laboral os proponemos dos pautas:

  1. Mantener alguna rutina durante las vacaciones, para que cuando terminen, se note menos el cambio.
  1. Tener una adecuada organización en la vuelta al trabajo: lo importante primero. No quieras abarcarlo todo el primer día.

Para terminar, desde Psytel deseamos que el impacto de estas fiestas sea positivo y que paséis unas felices Navidades.

Recuerda que la llegada de un nuevo año no sólo signifique diversión, sino que también sea una ocasión ideal para trazarte nuevas metas.

 

 

Laura Gallego.

Psicóloga.

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