Cómo afrontar la vuelta al cole de tus hijos

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Septiembre es, junto a Enero, uno de los meses más difíciles en cuanto a gastos y tareas a realizar. El fin del verano suele ser ese momento del año en el que hay que volver a la rutina diaria después de un par de meses más relajados (en general) tanto a nivel profesional como personal. La vuelta al cole suele ser para los padres un motivo de estrés y angustia. Mientras que para los niños puede ser traumático o doloroso.

Uno de los mejores consejos para hacerles la vuelta más llevadera es empezar a afrontarlo al menos una semana antes, realizando tareas relacionadas como un repaso a lo visto en el último curso o, si ya tenemos en casa los nuevos libros de texto de este año, pedirles que los ojeen y que echen un vistazo a la temática y estilo al que se enfrentarán. Se trata únicamente de introducirles de nuevo en la rutina sin ser intrusivos ni obligarles con deberes. Por eso es importante proponerlo como un juego de curiosidad, como algo nuevo y diferente con lo que se van a encontrar. Los niños son curiosos por naturaleza de modo que es la mejor forma de incentivarles interés por lo que está por venir.

Una vez empiecen las clases, debes dejar, sobre todo al principio, mucho espacio para el ocio y progresivamente irlo seccionando a favor de horas de estudio. Pero además es primordial entender a tu hijo, para lo que debes incitar confianza para que expresen sus emociones.

Puede que su angustia por volver al colegio corresponda únicamente al fin de las vacaciones, pero recuerda que pueden haber elementos que se escapan a tu control y que ellos no quieren que sepas. El bullying por desgracia sigue siendo habitual en las escuelas y es difícil de identificar para un adulto, ya que puede que en casa se comporten de manera habitual o que tengan una tendencia a ser irritables. Sobre todo se debe intentar que confíe en tí y si te pide no contarlo a nadie, buscar un método para hablar con los profesores y ponerle fin a esa situación cuanto antes sin que su confianza en ti se deteriore.

La edad del niño o adolescente determina en gran medida cómo afrontarán la vuelta y de cara a los padres, es imprescindible determinar cuán de invasivo se puede ser en la vida de sus hijos. De manera que habrá que tener en cuenta estos factores en la forma en la que hablamos con ellos. Obviamente no vamos a comunicarnos igual con un niño de 6 años que a uno de 12, mucho menos con un adolescente de 16 años. De la misma manera que no los tratamos igual, ellos tienen una sensación de privacidad con nosotros mucho más alta que con sus amigos durante la adolescencia. Esto tiene que ver con la maduración y la búsqueda de dónde encajan en el mundo exterior, el que va más allá de la familia.

Otro aspecto a tener en cuenta es el de los adultos. Las nuevas rutinas de los niños nos obligan a cambiar la nuestra (quién va a buscarlos a la salida o si tenemos que salir antes de trabajar, etc). Por tanto determinar estas bases cuanto antes no sólo les ayudará a los niños a sentirse más protegidos de cara a la nueva etapa, sino a los padres también a gestionar su tiempo de manera más eficiente a tomar decisiones basadas en el último momento. Es decir, es mejor determinar qué días va a buscarlo uno u otro de los padres a pensarlo todo en el último instante.

Se estima que los niños se adaptan a su nueva rutina en una o dos semanas, por lo que no será necesario llevar a cabo estas medidas durante un largo periodo de tiempo, pero escuchar y sobre todo incitar a los niños a que nos cuenten lo que sienten es fundamental para una vuelta al cole sana y con nuevos intereses en el horizonte.

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Os deseamos una vuelta al cole lo más positiva posible.

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