Cómo cambia a los niños el amor de una madre

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El pasado 7 de mayo celebramos el día de la madre. Un día especial para celebrar con nuestros progenitores y dar las gracias por hacernos la vida tan especial, y es que más allá de ayudarnos a dar los primeros pasos, protegernos, cuidarnos y enseñarnos, las madres (de la misma manera que los padres) tienen una función esencial en nuestro crecimiento y evolución saludable. Es por ello que hoy queríamos realizar nuestro propio homenaje a ellas con una entrada en nuestro blog a raíz de unos estudios de psicología infantil de la universidad de Washington, el amor y el apego de la madre favorece el desarrollo del niño, especialmente en su etapa de los 3 a los 5 años.

En particular, estos estudios revelan que un buen afecto hacia los pequeños hace que su hipotálamo se desarrolle adecuadamente, esta región no es moco de pavo, pues es nada menos que la parte del cerebro que se ocupa del aprendizaje, la memoria y la respuesta al estrés. Hasta hace poco se sabía que la interacción social entre madres e hijos tenía relación directa con el volúmen de la amigdala, encargada de regular las reacciones emocionales.

Lo primero que podemos suponer a raíz de estos estudios es que un niño bien cuidado y querido obtendrá mejores resultados en el colegio. Concretamente, en el estudio anteriormente citado el tamaño del hipocampo era un 10% más grande que en aquellos niños cuyas madres no habían expresado suficiente afecto. Pero ¿cómo se mide el amor de una madre? Es una pregunta imposible de contestar y que varía dependiendo del contexto de la persona, sus condiciones tanto sociales como psicológicas internas y externas.

Otro de los resultados del estudio demuestran que no importa si los padres son biológicos o no ya que los resultados eran exactamente igual en cada tipo de pareja siempre y cuando se cumplieran los factores afectivos con que contaban los investigadores para su estudio de cara al amor de una madre.

No todas las madres son cariñosas

En contra del pensamiento común, hay muchas mujeres que no se sienten cómodas con su papel de madres (madres tóxicas) o bien que no saben expresar sus sentimientos de una forma natural para que lo interprete un niño pequeño. Estos casos, sin embargo, no suelen oírse ya que están mal vistos socialmente o bien se tiene miedo a que se les judge, pero parte de la base que que la madre debería dar amor incondicional y ser una base de soporte, protección y felicidad.

Aquellos que cuentan con madres de este tipo se enfrentan a todo tipo de prejuicios por parte de conocidos como desconocidos, especialmente por la supuesta gratitud que todos debemos tener a nuestras madres por habernos traído al mundo. Estas personas, sin embargo, es muy posible que hayan tenido una vida complicada y un contexto nada fácil en el que desenvolverse, también sus madres habrán tenido problemas por su imposibilidad de dar ese “amor de una madre” que se da por garantizado.

Pero más allá de este aspecto negativo queríamos resaltar la importancia de, si se encuentra en una situación en la que no es capaz de dar todo el afecto que desease a su hijo, antes de encerrarse en sí misma o bien dar un cariño que no es real, es mejor que acuda a un especialista que le explique lo que siente, de tal forma que al entender lo que sucede en su cerebro pueda ser más feliz y hacer más feliz a los que le rodean.

Y vosotros ¿Cómo fue vuestra experiencia de pequeños con vuestras madres? Comentad más abajo.

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