Cómo evitar que el estrés navideño te arruine las fiestas

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 Todos los años se repite el mismo patrón, llega diciembre y se acumulan los compromisos, las compras navideñas, preparar los regalos, las cenas, el dejar todo listo en el trabajo, las discusiones familiares etc. Además la escasez de luz y las frías temperaturas tampoco ayudan demasiado a sentirnos reconfortados y al unirse todos estos factores junto con otros que pueden ser el ver a familiares y personas con las que no se siente especial afinidad pero que por obligación vamos a tener que ver.

Te damos unos cuantos consejos para disfrutar de las fiestas sin que el estrés te arruine las navidades.

Gestiona tu tiempo:

 Lo más importante es entender que aunque se trate de un periodo lúdico, hay una serie de acciones importantes que tienes que hacer, el estrés navideño se genera principalmente ante la sensación de no tener suficiente tiempo para hacer todo lo necesario. Es por ello que te recomendamos que uses una agenda para estos días y te hagas un cronograma simple en el que vayas por objetivos: ejemplo; Miércoles 22, ver la lotería, comprar la cena de nochebuena y últimos regalos, intenta no ir solo/a a esas tareas y si puedes, llévate a alguien que tenías pensado ver estas fiestas, así matarás dos pájaros de un tiro. Una nota muy recomendable también es que te pongas un presupuesto diario basado en lo que quieres, es decir, si el miércoles vas a comprar para nochebuena tendrá que ser mayor que el jueves que sólo tenías pensado terminar la decoración de la casa. Además esto te dará una visión mucho más amplia de lo que gastas pero sobre todo te creará la sensación de que tú controlas tu vida y tu tiempo, se trata de un sentimiento de calma y seguridad en ti mismo y en lo que haces de forma que dejarás poco espacio a la improvisación y las cosas de última hora, que siempre acaban por surgir.

No intentes abarcarlo todo:

 Uno de los motivos por los que el estrés aflora tanto en estas fechas es por la cantidad de eventos que tenemos que superar, desde encontrar los regalos perfectos y no arruinarse en el intento hasta quedar con todo el mundo posible. Recuerda que a la mayoría puedes verles el resto del año y si necesitas como excusa verlos por navidad cuando no los has visto a lo largo del año a lo mejor no hay tanta urgencia. No acaparar demasiado supone tener objetivos más realistas, las fiestas sólo duran una semana y media y hay que ir acorde con ello, no intentar exprimir más de donde no se puede sacar, recuerda que tienes que tener tiempo para ti mismo también, planea algo que te guste hacer durante esos días, al fin y al cabo son tus vacaciones también. Por ello debes saber cuándo parar de hacer cosas y, sobre todo, no sentirse mal con ello, piensa primordialmente en todo lo que ya has hecho. Escucha a tu cuerpo, si te pide descansar o dormir hazlo, no intentes sobrecargarte de tareas.

Cómo afrontar las discusiones familiares:

 Quizás el momento más estresante de la navidad. Cada año el reencuentro familiar suele traer consigo una serie de buenos recuerdos y conversaciones, sin embargo somos humanos y el resentimiento suele hacer acto de presencia, bien sea por dinero o por algo que sucedió hace años, la conversación puede derivar hacia asuntos incómodos que harán que el resto de comensales sentirse raros.  Hay varios factores a tener en cuenta, por ejemplo, las personas encargadas de cocinar / preparar los platos estarán más enfocadas al tema culinario, los tiempos y organizar la cena mientras que los comensales estarán más pendientes de las reacciones entre los miembros de la familia. Si a esto se le suma el alcohol, es muy normal que alguien diga algo inapropiada en cierto momento que siente mal a algún otro.

Una de las mejores formas de solucionar una discusión que se empieza a salir de tono es pedir a ambas partes que zanjen el tema a solas, si además se añade alguna frase tipo “es navidad, es para pasarlo bien en familia” crearás un ambiente más simpático y de empatía, si a eso le añades algo de humor bajará los malos humos de los demás y habrás solucionado una posible contienda en segundos. Por tanto no saques a relucir viejas rencillas y si surgen, atájalas lo más pronto posible. Ten en cuenta que es importante si hay un conflicto resolverlo en privado, no hay ningún motivo de exponerlo ante todos en una cena navideña, más allá del puro espectáculo.

 En cuanto a datos, estas fechas son conocidas por aumentos de ansiedad, estrés y presión social, añadidos al tema nostálgico que siempre aparece con lo que la tristeza es un sentimiento relativamente común, según elconfidencial el 85% de las mujeres creen que su familia no valora su esfuerzo en los preparativos. Este dato conlleva dos lecturas, por un lado, que se sigue poniendo a las mujeres en el rol preparativo, a pesar de que los datos dicen que cada año está más igualado, mientras que ese alto porcentaje hace ver el nivel de ansiedad que tienen las madres en cuanto a preparativos, es por ello necesario dar unas palabras amables o de gratitud, porque no sólo tenemos que ayudarnos a nosotros mismos con el estrés sino también a nuestros allegados, una simple frase de satisfacción que a nosotros nos cuesta apenas un poco de saliva puede suponer mucho para la otra persona. Quizás ese es el espíritu navideño, intentar ayudarnos los unos a los otros para calmarnos y quitarnos la energía negativa acumulada a lo largo del año y decirnos que todo va a ir bien el próximo.

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