Cómo hacer frente al miedo al contagio

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estatua coronavirus

Estamos viviendo tiempos extraños. El coronavirus es un virus gripal de origen desconocido que está generando titulares y noticias alarmantes desde hace más de un mes creando preocupación e interrogantes cada vez que aparece el tema. En cierto modo es entendible, pues se trata de un virus del que apenas se conocen datos y tiene un halo apocalíptico que lo convierte en la noticia con la que todos los medios quieren tener la última (y cada vez más sórdida) última hora. Esto ha llevado que tanto en Italia como ahora en España esté empezando a circular un ambiente de psicosis que seguro que ya hemos notado allá donde vamos.

 En ese sentido los medios de comunicación tienen mucha culpa a la hora de haber extendido el miedo entre la población mucho antes incluso que hubiese algún motivo para estarlo. Es una noticia que toca todas las teclas alarmistas que tiene que tener una buena noticia: Tiene cierto potencial cinematográfico en relación a la salud mundial, tiene ese toque exótico de haber nacido en un país lejano y continuamente genera nuevos casos, lo que ayuda a generar un ambiente alarmista. Mientras que las autoridades sanitarias intentan resaltar con datos que no debemos estar alertados, al menos de momento, en la televisión proliferan tertulianos y periodistas que dudan tanto de la fiabilidad de los datos que nos dan como que siembran la semilla para ciertas teorías de la conspiración y pseudonoticias según las cuales a final de año el 70% de la población mundial habrá estado expuesta al virus.

 No se trata de desconfiar en las fake news o la falta de rigor de muchos periodistas, que van buscando la noticia más escandalosa o llamativa para captar audiencia, eso cada uno deberá evaluarlo dependiendo de lo que crea o no, dejándose llevar por la emoción de lo que supone está siendo un fenómeno único o bien decantándose por la razón de lo que dicen los expertos y viendo un poco la evolución de crisis de este tipo pasadas (recordemos que, a menor escala, la gripe aviar de 2009 y las vacas locas fueron fenómenos que al final no fueron para tanto). Sin embargo de lo que queremos hablar hoy es en cómo gestionar la psicosis social que se está empezando a dar en nuestro país.

 El miedo es una emoción primaria. Está en nuestro ADN desde que nacemos, hay un miedo primal a la oscuridad, que según los expertos viene de nuestros ancestros y la peligrosidad de la noche. O de lo desconocido en general. El miedo genera desconfianza y temor en lo que nos rodea, si además consideramos que podemos estar expuestos a un peligro real en nuestro entorno, podemos empezar a pensar que el virus puede esconderse tras cualquier esquina o incluso tras el color de la piel. (Ya se han producido ataques xenófobos contra chinos en varios países). No en vano, el nombre con el que se conocía popularmente (coronavirus de Wuhan) cambió a Covid-19 por este motivo, para evitar estigmatizar una población. Algo parecido a lo que sucedió con la gripe española (que ni siquiera tenía origen español) y que tiene cierta acepción xenófoba. En ese sentido el hecho de estar sobreinformados a todas horas sobre el avance está provocando precisamente una creciente desinformación que puede afectar psicológicamente. Y es que aunque la información es normalmente un arma para combatir la psicosis social de algún fenómeno como este, precisamente el hecho de estar todo el tiempo en las noticias, la proliferación de noticias falsas y otras innecesariamente alarmantes hacen difícil estar bien informado.

  En algunos entornos hay una preocupación extrema por enfermar, por ejemplo hay varias empresas en el norte de Italia que recomiendan a sus trabajadores teletrabajar a pesar que sus localidades no estén aparentemente afectadas. ¿Es una prevención realista o en el momento actual es fruto de la psicosis?

 Otro ejemplo lo encontramos en la fiebre por las mascarillas. A pesar que los expertos aseguran que sólo sirven para evitar que el resto se contagia si el que la lleva tiene síntomas y no al contrario como cree la mayoría de la población. Se trata de una preocupación más que puede convertirse en obsesión, y es algo que preocupa mucho a la OMS (Organización Mundial de la Salud), ya que si esta obsesión llega a los gobiernos, pueden tomar medidas radicales que no lleven a ningún sitio, como el cierre de fronteras.

Cómo hacer frente al miedo

Son las emociones negativas las que generan rechazo y miedo en la población. Se estima que para vencer una emoción negativa se necesitan al menos 3 positivas que la combatan, es decir, somos mas proclives a creer en lo negativo que en lo positivo. Por ello es necesario incidir en los hechos que de momento representan sobre todo la parte positiva del fenómeno (sólo afecta mortalmente a personas con problemas de salud previa o crónica y ancianos).  Por ello es recomendable centrarnos en lo positivo a dejarnos llevar por la psicosis que además en personas con tendencias obsesivas pueden derivar en una fobia, lo que requeriría de tratamiento psicológico profesional para hacerla frente.

 Por tanto el miedo se puede superar sobre todo a base de estar correctamente informados, leer periodicos de confianza y sobre todo evitar tertulias o programas de opinión que, al final, juegan con la información para generar entretenimiento y no deben tomarse como piedras angulares de conocimiento. Por otro lado otra recomendación es intentar relajarse con el tema e intentar centrarse en otros. Por ejemplo y sin salirnos del tema de salud, hay ciertos tratamientos que parecen estar en camino de encontrar una solución. Mientras que hay cientos de enfermedades que han pasado de ser mortales a no serlo en los últimos años, hemos encontrado casi una solución al sida, que ahora mismo se ha convertido en una enfermedad crónica en el primer mundo, cada vez hay más casos de cancer que son curados y así un largo etcétera de noticias positivas que nos está dando el mundo y a la que poco caso hacemos.

 Por tanto, lo mejor y más inteligente es seguir la situación y medidas conformen nos las dan las autoridades expertas. Si no nos recomiendan hacer acopio de provisiones, no es necesario pensar que lo vamos a tener que hacer de todas formas. En nuestra sociedad actual es complicado el desabastecimiento, por ello recomendamos centrarnos en los muchos aspectos positivos y avances que se están haciendo antes de encerrarnos en nuestra casa con decenas de latas de conserva al estilo de los Doom preppers norteamericanos.

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