¿Cómo nos afectan las noticias negativas?

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 Echando un vistazo a las noticias de cualquier canal de televisión cada día, encontraremos sin duda un alto porcentaje de noticias negativas, lo que nos podría llevar a pensar que la realidad está plagada de desastres y hechos horribles a pesar de estar viviendo en la época con más paz de toda la historia de la humanidad según la propia ONU.

Es lógico que se informe en todo momento de sucesos y problemas sociales, sanitarios o políticos tanto nacionales como internacionales y en este artículo no nos vamos a detener en cómo deciden los medios qué noticias son más importantes sino cómo nos afectan y por qué muchas veces incluso nos volvemos adictos a ellas.

La violencia ha estado siempre en el comportamiento humano, la lucha por la supervivencia está en nuestros genes y nuestra psique tiende a focalizar el interés en hechos traumáticos o problemas que podrían sucedernos a nosotros, aunque se trate de un tifón en Filipinas que en principio parece que no nos afecta. Las historias humanas de supervivencia y terror suelen despertar nuestro interés más que aquellas que no cuentan con este factor, pero ¿hasta qué punto nos afectan negativamente sin quererlo?

Un estudio realizado en Estados Unidos reveló que la mitad de la población afirma que leer noticias les genera estrés, ansiedad o fatiga.  Es importante estar informado y saber lo que sucede en el mundo, por tanto es un precio a pagar por ello, sin embargo a su vez, estamos tan conectados que hemos pasado de buscar a la información a que esta nos encuentre, es decir, el 20% de los encuestados asegura que constantemente ojea sus redes sociales y, lo quieran o no, encuentran noticias. Esto puede llevar a una sobreexposición de noticias que en su mayoría son negativas hacen que estos impactos que recibimos y pensamos que no nos afectan, sí que lo hagan de manera muy sutil a pesar de no tener nada que ver con nosotros ni nuestra vida en la mayoría de casos.

 Esta manera en que nos presentan las noticias es cada vez más visual, apoyada en que ahora cualquier ciudadano sale a la calle con una cámara incorporada en su móvil y puede convertirse sin quererlo en testigo de algún hecho cuyas imágenes den la vuelta al mundo, un ejemplo de ello son los ataques terroristas, que hoy en día pueden ser retransmitidos incluso mientras suceden debido al uso de estos aparatos por la población. Esto nos lleva a que las noticias son mucho más visuales que hace años y muchas veces gracias a estos vídeos son contadas en primera persona, creando un efecto mucho más cercano y real, lo que impacta más aún en los espectadores.

 En esta tesis se demostró en base a varios experimentos que nuestro estado de ánimo cambia al escuchar noticias de diversa índole. Si éstas son negativas, nuestro sentimiento de tristeza y desolación hará acto de presencia, incluso aunque estas noticias tengan lugar a miles de kilómetros y no nos afecten, nuestro proceso empático altera nuestro humor e impacta en nuestra vida personal de manera que, aunque nos encontrásemos en un momento dulce por algún éxito profesional, un hecho impactante y de carácter humano puede amargarnos el día.

En ese mismo estudio se argumenta que el consumo de noticias, a pesar de afectarnos negativamente, volvemos a por más porque nos entretiene de una manera similar a una película o libro, por eso el “storytelling” está presente también en los noticiarios de todo el mundo.

Este “Storytelling” es la manera en que nos presentan la realidad, un aspecto fundamental para que los televidentes se enganchen. No hace falta más que ver la presentación de cualquier informativo, cuya cabecera suele utilizar una banda sonora impactante y rápida, que suele incidir con notas que sobresalten cada dos o tres segundos. A su vez, la forma en que se narra la noticia desde los titulares también contribuye a generar en los espectadores una sensación de impacto, pues no es lo mismo empezar una noticia diciendo “un pequeño fuego de una tablet ha provocado el desalojo del metro” a “una explosión en el metro provocada por una tablet ha producido el caos en el metro, que ha tenido que ser desalojado”. Nuestros sentidos tienden a prestar más atención a la última y nos pone en un estado de nerviosismo ante un incidente que transmite peligro y, a su vez, emoción.

Además está el factor social de las noticias. Tanto en el trabajo como con los amigos o la familia es importante conocer los temas candentes de la actualidad no sólo para demostrarnos como conocedores de los mismos sino para tener temas de los que hablar. Por tanto, no nos podemos permitir no estar informados, nos sentimos obligados a conocer.

El efecto “happening”

Los programas de televisión han incorporado a su programación cotidiana el efecto “happening”, se trata de un elemento del “storytelling” según el cual se produce un hecho improvisado y que rompe con lo que estamos acostumbrados, un efecto que los programas de corazón meten a diario con llamadas inesperadas de algún implicado que descompone la marcha del mismo o bien en los informativos con una noticia de última hora que capta nuestra atención.

Estos factores enganchan al espectador como si de una película se tratase, no en vano, hay una gran parte de entretenimiento informativo que a priori no tiene nada de malo. Es en un noventa por ciento de los casos que se habla de un hecho negativo, sobre todo al inicio, lo que nos impacta por una parte ya que queremos conocer la resolución de la historia pero a su vez incrementa nuestra ansiedad.

Nuestro cerebro está programado para detectar amenazas por el instinto de supervivencia que comentábamos antes, estamos programados para buscar signos negativos que nos pongan en peligro, por tanto tendemos a prestar mucha más atención a cualquier información que incluya problemas antes que a las positivas, y más aún si estas son de última hora o que descomponen la rutina de lo que estamos viendo.

Otro aspecto a tener en cuenta es cuánta de esta información necesitamos. No hay duda que es importante contar un suceso de violencia machista, por ejemplo, sobre todo para que la sociedad esté concienciada en diversos temas importantes como ese pero, como individuos es más que probable que no necesitemos conocer las vicisitudes de un caso concreto. Es importante destacar que no estamos quitando importancia a la noticia como tal ni mucho menos proponiendo cierta censura en los medios, sino que como personas no necesitamos estar informados de todo lo que ocurre en el mundo para creer estar más informados.

Por otro lado, la mayoría de las noticias que se producen tienen mucho de cotilleo, sobre todo en el plano político y social o como decíamos de sucesos. Muchas noticias sobre Donald Trump no tienen efecto económico o político en nuestro país sin embargo las consumimos por el histrionismo del personaje, porque es divertido ver lo último que ha hecho, aunque nos enfade.

Como medida para paliar los efectos de tantas noticias negativas que oímos a diario tampoco se trata de sobreprotegernos y evitar leer los periódicos. Uno de los errores que la gente comete cuando se encuentran agobiados y estresados sin haber consultado con un especialista es creer que la solución está en omitir todos los pensamientos malos o pensar en cosas buenas para compensar. La clave está en lo contrario, saber gestionar nuestros sentimientos y pensamientos, aunque sean negativos, para aprender de ellos, conocernos mejor y ser más eficientes cuando estemos decaídos.

Saber desconectar

 Con todo esto no queremos recomendar que dejéis de leer o escuchar noticias durante un tiempo, sin embargo, muchas veces pensamos que debemos conectar de nuestra rutina diaria, trabajo etc para desestresarnos, y sin embargo seguimos consumiendo televisión y periódicos de la misma manera porque creemos necesitar estar informados.

Como en casi todo, lo mejor está en los términos medios, intentar no estar actualizado todo el día y enfocarse en uno mismo escribiendo o paseando puede ayudar a relajarnos mucho más que ver la televisión.

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