¿Cómo recuperar la esperanza?

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Todos hemos sentido en algún momento de nuestra vida una sensación de desesperanza que nos acompaña tras no haber conseguido cumplir un objetivo determinado, nos sentimos derrotados y con una visión del mundo mucho más negativa. Por eso es necesario hacerse esta pregunta ¿Es posible recuperar la esperanza y cómo?

En estos días en los que los medios de comunicación se centran en el rescate de Julen, el pequeño de dos años que cayó al pozo hace más de una semana, cabe plantearse cómo sus familiares deben estar llevando su ausencia, y es que aunque “la esperanza es lo último que se pierde”, en ocasiones es mejor intentar conservar un tono entre respetuoso y realista al poner esperanzas donde cada vez hay menos, y es que a nivel psicológico la incertidumbre es uno de los peores males que podemos padecer ya que no responde a ninguna de nuestras ideas preconcebidas sino que presuponen una interrogante y nos presenta un mundo mucho más caótico o desordenado del que estamos acostumbrados, por tanto genera miedo, ansiedad, desconcierto y desesperanza.

Recuperar la esperanza no es tarea fácil y es muy fácil que después de estos pequeños fracasos personales caigamos en un estado depresivo y de continuo desánimo. Esta es una opción que mucha gente decide seguir, retroalimentarnos en nuestro propio vacío y desesperación, otros en cambio, deciden aceptar la situación de una manera estoica, al fin y al cabo la gran mayoría de las situaciones desagradables de nuestra vida no las hemos buscado adrede, por tanto ¿Qué mejor que aceptarla e intentar construir algo positivo de ella? Puede que la situación impida ver una sóla nota positiva (por ejemplo, la muerte de alguien cercano), sin embargo podemos intentar llenar nuestra vida de otros elementos, arriesgar con cosas que nunca nos habíamos atrevido a hacer y desde luego, no dejar que esta situación nos ancle en un estado negativo de no retorno a largo plazo. Es decir, es importante dejar que fluyan tus sentimientos, incluyendo los negativos pues sentir el dolor de una pérdida o pena es importante para aprender a sanar, sin embargo, regodearte en ellos más de lo necesario es un peligro a tener en cuenta.

Hay expresiones que nos pueden ayudar a entender cómo funcionamos, aquellas personas con una alta inteligencia emocional conocen bien sus sentimientos y por lo general sanan su salud mental mucho más rápidamente que aquellos que no son capaces de asimilar sus sentimientos y experiencias pasadas de cara al futuro. “Por larga que sea la tormenta, siempre llega la calma” referida a que nuestras vidas se componen de momentos de mayor o menor ánimo dependiendo de una serie de factores, muchos de ellos que no podemos controlar. En inglés, la expresión “ Every cloud has a silver lining”, literalmente “cada nube tiene un resplandor plateado” o dicho de otro modo “Cada nube tiene su lado positivo”.

 Una de las claves es no centrar tu vida entorno a un sólo aspecto. Pregúntate, ¿Qué es lo que te hace feliz? Puede que sean cosas mundanas pero es importante que te centres en ellas y añadas algunas nuevas. Pueden ser nuevos propósitos o hobbies que quieres descubrir, ¿Por qué no los pruebas de una vez? La sensación que tendrás después de haber probado si realmente es lo que querías será mayoritariamente satisfactoria.

Es decir, para recuperar la esperanza no hay que obviar los sentimientos negativos como si no existieran, ese es un gran error de los libros de autoayuda que deberíamos evitar a toda costa, sino usar la mente para impulsar tu positividad, encuentra aquellos recovecos de felicidad en los que puedas empezar a construir algo y potenciarlos. Es la forma de pensar la que diferencia a aquellos que se encuentran en un torbellino de negatividad y aquellos que salen del agujero en busca de la felicidad. Una forma realista de propósito que sin duda te ayudará en la vida.

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