Tu estado de ánimo influye al aprendizaje de tus hijos

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 Hoy es el conocido Blue Monday, según la creencia popular el día más triste del año debido a la síntesis de clima, deudas medias etc, aunque en realidad se trata de un estudio promovido por una empresa de viajes que lo utilizó a modo de marketing para una campaña en 2005, sigue siendo una tendencia internacional en Twitter a día de hoy. Ante tal fecha, hemos decidido sacar un tema que muchos padres no tienen en cuenta y es cómo su estado de ánimo influye en sus hijos, especialmente en su aprendizaje tanto emocional como cognitivo.

 Es de todos conocido que los niños son como una esponja de conocimiento, lo absorben todo, especialmente en los primeros años cuando el lenguaje y la cognición se están desarrollando a toda velocidad. Estudios realizados por universidades en EEUU muestran que cuando los padres tienen un mayor control de la educación en sus hijos éstos se relacionan con su entorno de una manera más inmersiva, con seguridad y entendiendo mejor el mundo. Esto se contrapone a muchas teorías defendidas por muchos padres en las que las escuelas deberían ser las principales encargadas de la educación de sus hijos dejando al tiempo familiar como un resorte lúdico. De la misma manera que los niños parecen aprender mejor y más rápido gracias a la acción paterna y materna y absorben sus conocimientos (nivel cognitivo), también lo hacen con las emociones (nivel emocional) ¿qué sucede cuando estamos tristes o sufrimos alguna enfermedad mental que nos impide un refuerzo positivo?

 La relación entre padres e hijos va determinada por la parte emocional, el “apego” entre ambos, que se ve afectada casi sin darnos cuenta cuando los progenitores sufren de estrés o ansiedad y no pueden evitarlo, el intentar ocultarlos a sus hijos no les ayuda en absoluto y se recomienda tratamiento para mejorar el estado ánimo. Sin embargo la capacidad de observación de los niños es mucho mayor que la de los adultos, por tanto muchas veces menospreciamos o creemos que no se darán cuenta de nuestro bajo estado de ánimo, en cambio sí que lo sentirán y las primeras reacciones irán a su desarrollo, pues su sensación de seguridad se deteriorará al ver la figura modelo herida sin entender por qué. Es importante no culparse a sí mismos ni mucho menos al niño, sino buscar una solución como dedicarte más tiempo para tí o tu pareja, aprovechar y dar más tiempo a tus hijos para socializarse. ¿Por qué es esto lo más recomendable? Porque ante una situación como esta es importante que los niños aprendan la adaptabilidad como método de cambio, les hará personas con recursos y para ello se recomienda que se lo vean a los padres. Como hemos dicho con anterioridad, lo importante es darse cuenta de los signos del estrés, reconocerlos y luchar contra ellos con acciones, como buscar actividades, hacer cosas en familia, etc. Algo que te llene e impulse al futuro. Buscar una meta es una gran ayuda a la hora de combatir contra la depresión.

 Volviendo a los refuerzos que damos a nuestros hijos, ya sean positivos o negativos, hay que ser conscientes que éstos determinan en gran medida la relación entre los niños y sus padres, en otro estudio de la universidad de Michigan se determinó que los jóvenes son más propensos a confesar faltas (escolares, o bien algo que hayan realizado mal) si creen que los padres van a reaccionar positivamente. No estamos diciendo que sea bueno defender actos malos que hayan hecho los hijos ni mucho menos pero sí que es importante crear un ambiente que les haga sentir de igual a igual y de confianza, para que no cojan miedo a decirnos lo que piensan, es decir, buscar el por qué lo han hecho y enseñarles a no repetir el mismo error.

 Las emociones positivas tales como la risa o el buen humor, generan dopamina en el cerebro, es la misma sustancia que generamos después de una sesión de gimnasio o cuando comemos algo que nos gusta mucho, es uno de los mayores refuerzos positivos, ¿cómo pueden ayudar al aprendizaje? Varios estudios sobre los procesos cognitivos en la infancia muestran que cuando los niños están pasándolo bien (mediante juegos por ejemplo) aprenden mucho más rápido que por la vía normal del estudio impuesto, de manera que asociarán el aprendizaje como una tarea divertida, aunque es una tarea mucho más complicada de lo que parece, por ejemplo poner dibujos divertidos al lado de una división o suma no ayuda mucho, del mismo modo que muchos programas de PC que proponen sumar una serie de puntos por medio de preguntas de examen para desbloquear juegos. Esto es debido a que ambos métodos mantienen de la idea de la “imposición” para conseguir algo, que si bien ayudan a incrementar la idea de consecución mediante el esfuerzo, no consiguen cambiar la sensación de “tarea”.

 Por tanto necesitamos no ocultar y fingir una mala situación ante nuestros pequeños para protegerlos, sino buscar una solución, llenar nuestro tiempo de cosas que nos llenen, buscar un objetivo y disfrutar de la vida en compañía, de esta forma los más pequeños notarán que ante cualquier adversidad siempre hay una salida, uno de los mejores refuerzos que un padre puede ofrecer.

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