Controla tu Vida

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Es comprensible que respetemos a los demás, pero ¿hasta qué punto?

En ocasiones, respetamos tanto a los otros que perdemos de vista el respeto por nosotras mismas. Son esas en las que no nos importa el sacrificio que hacemos, puesto que la otra persona es importante para nosotras. Y no pasa nada si esto ocurre esporádicamente, pero si se convierte en algo habitual y estamos constantemente haciendo cosas que no nos gusta hacer, llega un momento en que esa actitud pasa factura: nos sentimos irritables, perdemos la propia estima porque no nos consideramos importantes, y quizás hasta estemos perdiendo la estima y el respeto de los demás.

Este modo de actuar se denomina pasivo.

Las personas, en sus relaciones con otras, pueden mostrarse pasivas, asertivas o agresivas. La persona pasiva piensa que todo el mundo es mucho más importante que ella. La agresiva se coloca así misma por encima de los demás. La asertiva sabe respetarse a sí misma y se coloca en un plano de igualdad con los otros, se siente bien, percibe que controla su vida, que no manipula a los demás ni deja de ser ella misma, y hace lo que quiere hacer, respetando a quien tiene en su entorno.

Sea cual sea nuestro estilo de conducta, siempre es posible cambiarlo.

Para mejorar, debemos proponérnoslo seriamente y estar dispuestas a asumir riesgos, incluso si ello nos enfrenta con la incomprensión y el rechazo de quienes nos rodean.

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