Controlar los Impulsos

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Los impulsos son acciones que se realizan de modo irreflexivo y que se convierten en actos descontrolados, que pueden ir en perjuicio de nuestro bienestar.

Existen varias formas de comportamientos irracionales que se clasifican como trastornos del control de los impulsos; los más frecuentes son la cleptomanía (tendencia a tomar pertenencias ajenas), la piromanía (impulsos a provocar incendios y a presenciarlos), el juego patológico y las crisis ocasionales de violencia.

Todos estos comportamientos tienen en común que:

  • el acto es socialmente indeseable;
  • el deseo o impulso es muy frecuente;
  • fracasan los intentos de resistirlo.

Generalmente, el impulso se experimenta por un aumento de la activación o tensión, culminando en un acto que se siente como alivio o gratificación, sintiendo en la mayoría de los casos culpa o remordimiento después.

¿CÓMO CONSEGUIRLO?

  • Para llegar a controlar tus impulsos tienes que empezar por reconocer que existe un problema.
  • Haz una lista de las consecuencias negativas y positivas de la conducta que quieres controlar.
  • Elige actividades alternativas apropiadas que cumplan esas funciones.
  • Intenta darte cuenta de los pensamientos y de las sensaciones físicas asociadas a la conducta impulsiva.
  • Aprende a relajarte; una respiración pausada te ayudará a reducir la sensación subjetiva de tensión.
  • Piensa en las consecuencias a largo plazo de tu conducta.
  • Revisa tus creencias irracionales respecto al tipo de descontrol de impulsos.
  • Si después de estos consejos no lo has logrado y las consecuencias de tu descontrol empiezan a minar tu vida, busca ayuda profesional.
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