El peligro de creerse las propias mentiras

| |

Todos hemos contado alguna mentira piadosa en algún momento de nuestras vidas. Mentir es, según los expertos, una acción que realizamos casi a diario ya sea para evitar problemas o bien por beneficio propio. Pero más allá de algo más o menos cotidiano en nuestras vidas, hay personas que lo interiorizan y creen sus propias mentiras, son los llamados “mitómanos”, que tienen un impulso irrefrenable a mentir.

Cuando la realidad cognitiva se altera y la mentira domina tu vida

La gran diferencia entre mentiroso y mitómato es la finalidad de la mentira, mientras que el mentiroso lo hace con un objetivo, el mitómano no, aunque hay que distinguir en el grado de mentira, pues los que mienten compulsivamente no necesariamente tienen por qué creerse sus propias mentiras, sin embargo muchos otros alteran su realidad y la reimaginan creyendo completamente su propia mentira sin una finalidad aparente, de ahí que se asocien niveles de paranoia a la idea del mitómano. También hay que entender que lo uno puede conducir a lo otro, algunas causas de este trastorno puede ser la baja autoestima, ya que una de los problemas más habituales para inventarse un mundo paralelo es ser quienes les gustaría ser, bien porque no se aceptan tal como son o bien por aparentar ante amistades. No en vano, la mitómania es un trastorno del comportamiento.

Los expertos en el tema coinciden que, por lo general, la repetición de una mentira hace que nos la creamos más y más, aunque no es el único factor a tener en cuenta. Funciona de una manera similar a los agentes que intervienen cuando vemos publicidad o propaganda, la repetición del mensaje hace que la veamos como una idea realista o que estemos de acuerdo con el mensaje propuesto. Por suerte, no es fácil engañar a alguien y la mentira tiene que tener una base plausible, elementos realistas que encajen con nuestra visión de la realidad. Un análogo fácil de entender es el de Don Quijote y su invención de un mundo ideal basado en historias de caballería, aunque es un ejemplo extremo, Don Quijote es el personaje mitómano por excelencia.

Ragos característicos de la mitómania

Para saber si alguien que conoces puede tener este problema te damos una serie de características que agrupan a aquellos con este problema:

Si las historias que cuentan cambian constantemente, o se contradicen, es muy posible que se trate de una mentira. Nos es mucho más fácil contar una historia que haya sucedido realmente que una inventada, que tenemos que imaginar, con lo que es mucho más fácil que añadamos o quitemos contenido a una historia no real que a algo que ha acontecido realmente y, sobre todo, que se exagere, normalmente buscando llamar la atención del oyente. El gran problema es que suelen olvidar lo contado o los detalles dados, al estar contando sobre la marcha, sin planificación previa, es mucho más normal caer en contradicciones. Otra característica similar es que cuando escuchan a alguien, normalmente les ha sucedido algo similar o con relación a lo que se acaba de contar y siempre se sacan de la manga su propia historia.

A nivel social, estas personas tienen problemas para relacionarse con sus amigos, familia o conocidos ya que su reputación como mentiroso va en aumento y normalmente se acaba con la credibilidad e incluso se le puede llegar a considerar como deshonesto o con finalidades negativas. En la mayoría de ocasiones se necesita tratamiento para derribar ese muro de falsedades pero el primer paso es hacer ver a la persona que tiene un problema ya que en la mayor parte de los casos no son conscientes de sus propias mentiras. Es imprescindible que los mitómanos reciban tratamiento con psicólogos expertos, para ello es indispensable hacerles ver que que tienen un problema.

Anterior

La anorgasmia, un problema muy común

¿Cuál es el truco para ser multiorgásmico?

Siguiente

Deja un comentario