De atracciones y deseos

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Los sujetos se desean, se atraen, se eligen. Tanto la atracción como el deseo son productos de los sujetos. La pareja es una relación de amantes. Un sujeto sexuado con otro sujeto sexuado. El encuentro de los sexos: el deseo sustituye a
la obligación.

Descubrimiento de nuevos lenguajes. Integración a la vida activa, sin deudas ni dudas.

Anteriormente la atracción y el deseo se explicaban en base al instinto de reproducción. Ahora los encuentros no son prioritariamente para la reproducción sino para el propio encuentro. Del llamado Instinto Ciego: hemos pasado al Cortejo, la Seducción.

Los sujetos se atraen, se desean, se eligen.

Deseos y atracciones no son realidades simples. Hay deseos mayores y menores, deseos hipoactivos o bajos, se hable de picos, fases del deseo…

Se dan interrogantes en el encuentro que no son fáciles de responder:

  • ¿Qué atrae, de hecho?
  • ¿Qué se desea, y con quién?

Se trata de ayudar a descubrir a cada persona las variadas posibilidades que puede haber de que el deseo entre en escena. La pareja se ha de crear a partir del deseo, como se fundó en su momento.

Dejarle fluir, que se expanda sin barreras, es más, abandonar el propio lenguaje bélico de batallas y conquistas sería todo un objetivo. Sentir cómo discurre, cómo se expresa en nosotros y en los demás, cómo se vivencia y se disfruta es la mejor forma de comenzar.

Darle una oportunidad es darnos a nosotros vida, pues es una invitación al placer y la fantasía y un aprendizaje de un nuevo lenguaje, reconocer los signos del deseo y sus códigos , y asimilarlos en nuestros esquemas tal vez sea algo que merezca la pena intentar.

El deseo necesita ser alimentado, ha de mantenerse en su dosis justa, de ahí la necesaria gestión del deseo, de nuestro deseo y del deseo del otro.

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