De Cenicienta a Princesa

| |

Cómo superar tu miedo a la gente y ganar amigos

¿Te aterran los actos sociales? ¿Conocer gente nueva? ¿Sacar tema de conversación? ¡Deja tu complejo en casa!

Si alguna vez has estado a punto de no acudir a una fiesta porque pensabas que ibas a ser incapaz de disfrutar, tienes que empezar a diferenciar entre tus gustos y tus miedos.

Puede que sea verdad que no t gustan las aglomeraciones, pero quizás evitas las fiestas por otros motivos diferentes, aunque predomina, básicamente, el miedo: a hacer el ridículo, a no saber cómo actuar o a lo que los demás piensen de ti. Para poner fin a tus temores sólo hay una solución: ir a esa fiesta.

Lo que funciona ante un miedo es exponerse a él: cuanto más lo evitas, más crece el temor; y cuanto más te enfrentas, más dominas el miedo. Contactar con otras personas siempre vale la pena. Al hacerlo, no sólo descubrimos otros enfoques y maneras de ver las cosas, sino que aprendemos a conocernos mejor.

Llegas a la fiesta y… ¿qué haces?

  • Entra con seguridad, mirando a tu alrededor, observando detalles y gente.
  • Saluda al anfitrión o a algún conocido, pero no te quedes apalancada en la protección que te brinda unirte a ellos. Muévete aunque te cueste.
  • Si no sabes qué hacer, colócate cerca de una persona que esté sola (y habla con ella), de la música (echa un vistazo a los discos) o de la barra (ponte una copa y ofrécete a servirle otra a alguien).
  • Si alguien te mira, mantén la mirada un segundo, sonríe y luego dirígela hacia otras personas. Si lo desea se acercará, porque le has lanzado señales positivas.
  • Mantén una postura relajada, pero firme: espalda recta, hombros hacia atrás y manos sueltas. ¡Y sonríe!

Sin extravagancias

  • No es el momento de introducir cambios en tu pelo, maquillaje o vestuario. Si te compras algo nuevo, póntelo en casa y familiarízate con ello.
  • El interior es lo más importante: tu imagen no sólo es lo que llevas puesto, sino lo que transmites con tu expresión, mirada, gestos y postura. ¡Relájalos!
  • Juega con los colores: si quieres estar elegante y no llamar mucho la atención, elige el negro. Para dar una imagen vital, ponte algo rojo. Y para parecer serena, el blanco.
  • La actitud es importante: piensa que tú vales mucho y recuerda tus puntos fuertes.

Si te aborda un desconocido, sé natural

  • Sostén la mirada cuando la otra persona te esté hablando. Si te cuesta mirarle a los ojos todo el rato, recorre con la vista su cara de vez en cuando: frente, nariz, mejillas, boca y barbilla.
  • Otro truco es dirigir la mirada al entrecejo de tu interlocutor: él tendrá la sensación de que le miras a los ojos, y tú no te sentirás violenta.
  • Escucha atentamente y de forma activa: asiente con la cabeza, repite lo último que te ha dicho, hazle preguntas… A todo el mundo le gusta ser escuchado.
  • Si no sabes qué decir, decídete por hacer comentarios sobre el ambiente o motivo de la fiesta, o sobre algunas de las personas que ambos conocéis. Pero ¡no se te ocurra criticar a nadie!
  • Opta por preguntas abiertas, que no se respondan con monosílabos, para iniciar una conversación fluida.

¿Quieres conocer a alguien? Es fácil. Hazlo así:

  • Acércate a la persona con la que te interesa entablar conversación y saluda con la máxima naturalidad: mírala a los ojos, sonríe, relájate y no te aproximes demasiado. ¡Que no se sienta incómoda!
  • Preséntate y di algo sencillo a continuación, para romper el hielo. Por ejemplo: “¿Cómo te llamas tú?”, “¿De qué conoces al anfitrión?” o “¿Te tomas una copa conmigo?”
  • Escucha atentamente las respuestas del otro, sin interrumpirle.
  • Prosigue con algún comentario intrascendente, aprovechando cualquier anécdota que ocurra en la fiesta, y pasa poco a poco a temas más personales, así podrás comprobar si congeniáis.
  • Si el otro no parece muy interesado en tu conversación, ¡no pasa nada! Despídete y ponte a hablar con otra persona. Es imposible gustar a todo el mundo, así que no te lo tomes como algo personal. Además, puede que seas tú la que al final no esté interesada en él.

¿Un ataque de ansiedad? ¡Contrólalo respirando!

  • Cuando nos ponemos nerviosas, nos invaden pensamientos que generan ansiedad. La mayoría son irracionales: “me van a rechazar” o “Se están riendo de mí”.
  • Llegan a provocar síntomas físicos: respiración agitada, bloqueo mental, torpeza, dolor de estómago, tartamudeos, temblor, etc. Pero puedes controlarlo.
  • Antes de escapar, haz esto: respirar hondo para controlar los nervios y cortar los pensamientos dañinos, tratando de distraerte con la música, la conversación o algún detalle del ambiente.
  • Prueba a alejarte por unos minutos: ve al baño o al balcón. Cuando estés más calmada, regresa y date cuenta de que nadie se está burlando de ti.
  • ¡Lánzate! ¿Por qué no pruebas a hacer aquello que más corte te da? Bailar en el centro de la sala o contar un chiste.

Llega la hora de la retirada: ¡que no te dé el bajón!

  • ¿Estás agotada y quieres irte a casa? Ante todo, despídete del anfitrión, agradécele la invitación, dile que te lo has pasado bien y felicítale por la fiesta, pactando un próximo encuentro.
  • Si aún no te sientes muy suelta, márchate antes de que la fiesta decaiga: dejarás un buen recuerdo. Además, te evitarás pasar por un posible momento de “bajón” al final de la noche.
  • Di adiós a la gente con la que has hablado. Si te apetece volver a verlos, déjales tu número de teléfono o tu correo electrónico, y asegúrales que te encantaría quedar algún día. Así dejarás huella.
  • Por último, ¡felicítate a ti misma! Has sido capaz de exponerte a tus miedos. Significa dar un paso muy grande, y no importa tanto cómo te lo hayas pasado, sino el hecho de intentarlo.

ERES TU MEJOR ALIADA. ¡CRÉETELO!

Si piensas… Sustitúyelo por…
No voy a saber comportarme ¿Qué pruebas tengo para pensar esto? Si sé comportarme en otras situaciones en esta también.
No sabré que decir No puedo saber qué tipo de conversación surgirá. Es posible que se hable de temas que conozco.
No iré adecuadamente vestida No hay un modo único y perfecto de vestirse. Lo importante es que me sienta cómoda.
Se reirán de mí No tienen motivos. Si se ríen, es probable que sea porque algo que yo comente y ls resulte gracioso.
Seré el centro de todas las miradas Si eso ocurre, puede ser porque les guste, o porque no me han visto antes y sienten curiosidad.
Resultaré aburrida ¡No soy aburrida! Sólo me cuesta relacionarme al principio. Cuando estoy en confianza soy agradable.
Nadie querrá hablar conmigo Hasta que no llegué el momento no lo sabré. Puedo tomar la iniciativa y acercarme.
Anterior

Controlar los Impulsos

El Perfeccionismo

Siguiente

Deja un comentario