Dos horas de silencio al día pueden mejorar tu vida

| | ,

A cualquier sitio que vayas, ya sea al café de la esquina o a otra parte de tu ciudad, siempre estarás rodeado por ruido. Nos hemos acostumbrado de tal manera a tener ruido constante en nuestras vidas, sobre todo quienes viven en grandes ciudades, que resulta extraño ir de excursión a la naturaleza y encontrarse con el silencio, muchas personas incluso cuando hacen senderismo sienten la necesidad de escuchar música con los cascos, un error más común del que se cree. Vivimos en una sociedad con una contaminación acústica continua a la que nos hemos acostumbrado.

Pero más allá de los rincones de nuestra ciudad, nuestra sociedad está basada en generar ruido, no hay más que encender la televisión y ver cualquier tertulia para determinar que la mayoría de la gente tiene como objetivo hablar por encima de los demás. Quién no grita más no suele ser aplaudido y se le considera incluso como alguien menos fuerte que el resto. Se trata de un instinto casi primitivo de jerarquía social, de determinar quiénes son los alpha de un grupo y quienes los seguidores.

Nada de esto nos genera ningún beneficio. Toda esta contaminación acústica se asocia con problemas cardiovasculares, del sueño o digestivos y generalmente provocan estrés y ansiedad que no podemos controlar. Todos estos impactos que tenemos (ruidos de la calle, televisión etc) ponen en alerta a nuestro cerebro. Por ello, dos horas de silencio al día pueden mejorar tu vida.

Puede que parezca una frase Zen que están tan de moda últimamente, pero lo cierto es que se ha demostrado que el silencio mejora la salud psicológica de cualquier persona, y que es el mismo ruido el causante de una gran cantidad de muertes al año, no en vano, según la propia OMS en 2011 reveló que en Europa contabamos con 3.000 muertes anuales relacionadas con el exceso de ruido. Y es que los ruidos con más de 65 decibelios de carga resultan peligrosos a medio plazo para la organización mundial de la salud.

Por todo ello es necesario parar de hablar, dejar de ver la televisión o escuchar la radio o incluso a los que tenemos alrededor y pararnos a ver el mundo desde el silencio. Lo que puede parecer una tontería es en realidad una gran cura de estrés que permite además desvincularse del entorno o los problemas durante un tiempo determinado.

¿Por qué dos horas?

De hecho, no existe un mínimo o máximo que los expertos recomiendan como cura de cara al ruido, se entiende sin embargo que, al menos durante el día, se necesitan de media unas dos horas para calmar completamente la psique después de un día de trabajo, es decir, que hasta dos horas después de salir del trabajo la gente no suele desconectar, de ese modo, si unimos este periodo de tiempo a un letargo silencioso sin ruidos a nuestro alrededor que nos alteren nos sentiremos generalmente menos estresados.

Todo esto está relacionado con la velocidad a la que se mueve el mundo hoy en día. Como comentábamos la semana pasada en el artículo “Cómo nos afectan las noticias negativas”,  tenemos un exceso de información que incluso nos lleva a sentirnos relacionados con noticias que no tienen nada que ver con nosotros, de alguna manera estamos enganchados a los sucesos y nos pueden afectar negativamente, el silencio es, por tanto, una gran cura de bienestar que todos debemos practicar cada cierto tiempo.

La “sigefobia”, un mal no sólo de nuestro tiempo

La sigefobia es el llamado “miedo al silencio” y aunque no lo parezca, se trata de una de las fobias más comunes, de hecho no hay datos concretos que midan cuántas personas la padecen porque se estima que cerca de un tercio de la población mundial la padece sin saberlo. Nuestro mundo está tan repleto de sonido que no concebimos un silencio absoluto.

Algunas personas con esta psicopatología presentan ansiedad ante el descanso, necesitan encontrarse en un ambiente que le esté enviando impactos continuamente para sentirse seguros y tienen miedo a estar en un lugar sin ruido, pacífico, pero también hace referencia a la tensión que se crea cuando no se sabe qué decir o más bien la incomodidad ante el no tener argumentos en un mundo repleto de personas que no paran de crear contenido.

Ante este hecho, varios investigadores de los laboratorios Orfield en Minneapolis (EEUU) realizaron hace un año un experimento espectacular al recrear la habitación más silenciosa del mundo, concretamente se conoce como “cámara anecoica” y consiste en una sala cuya acústica se ha realizado de manera que impida el paso de todo sonido, incluso de nuestra propia respiración. No en balde, la mayoría de los sujetos no duraron en la sala más de treinta minutos y muchos salieron de ella con brotes psicóticos, alucinaciones y problemas psicomotrices. Esto es, según explican los responsables, debido a que buscamos referencias sonoras al caminar y vivir, por tanto ante la ausencia absoluta de ellas podemos entrar en un estado de pánico.

En la imagen podemos observar las numerosas cavidades que presenta esta sala orientada a retener el 99,99% de los sonidos.

cámara anecoica

 

Con este ejemplo queríamos demostrar que nuestro organismo no puede vivir en absoluto silencio y necesitamos el ruido, si bien es cierto que los niveles que experimentamos en estos tiempos son a todas luces excesivos y necesitamos una cura de vez en cuando.

Además, el silencio nos permite descubrir mejor quiénes somos y qué queremos, estar solos con nuestros pensamientos sin nada que nos distraiga, pensar en nuestra forma de vida e incluso conseguir nuevas ideas para nosotros. Es uno de los ejercicios más saludables y fáciles de realizar, a los que se pueden añadir tareas de yoga o mindfulness que sin duda aumentarán nuestra sensación de bienestar.

Anterior

Dependencia Emocional: ¿Sabemos identificarla?

Aprender a no reprimir tus sentimientos

Siguiente

Deja un comentario