El paternalismo y los problemas que genera

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El paternalismo es una actitud muy arraigada en casi todas las sociedades por las que un sujeto aplica normas de autoridad o protección hacia otros. El nombre viene de la asociación histórica del padre de familia como protector o autoridad de la misma, sin embargo el paternalismo implica extrapolar esta actitud posesiva a otros ámbitos sociales. 

Se trata de una actitud que conlleva una serie de rasgos comunes como creer saber más que la otra persona sobre un tema y demostrar nuestros conocimientos de tal forma que parece que estamos enseñando al otro, es decir, como si pensáramos que no tuviese ni idea cuando quizás sí que la tenga y lo que estamos consiguiendo es únicamente irritar a ese sujeto.

El principal motivo es que están intentando demostrar una superioridad ante otros ya sea impuesta ante temas que realmente no conocen tan en profundidad o real porque sí lo hacen, la clave está en cómo lo hacen. Es decir, no se trata de que cuando estés con un amigo este te esté explicando algo que desconoces sino la forma en que lo hacen, por ejemplo utilizando lenguaje muy básico o dándote instrucciones que el sujeto debería saber que ya conocemos. 

Por eso la actitud paternalista suele ser un mal endémico en los entornos laborales y también en otros como política e incluso entre amistades.

Uno de los motivos por los que se suele dar una actitud paternalista suele ser la ocultación de una autoestima dañada o bien la necesidad de dar una imagen de saber todo sobre todo (algo muy habitual en jefes de departamento en el entorno laboral), esto genera por un lado una realidad interior del sujeto que no es real y que acaba siendo tóxica para el mismo y para los que le rodean.

Paternalismo en relaciones

En una relación de pareja suele darse cierta dependencia, pues siempre nos apoyamos en el otro para depende qué ámbitos. El problema es que podemos acabar intoxicando nuestra relación cuando uno de los sujetos adopta el rol paternalista y el otro de guía, de manera que la persona paternalista acaba asumiendo un papel generalmente machista o de excesiva protección eligiendo lo que es bueno o no para su pareja y su pareja empieza a pensar que necesita una guía e incluso se quita de encima el peso de tomar decisiones ya que lo hacen por ella.

No hace falta decir que se trata de una relación tóxica en la que, aunque durante un cierto tiempo podamos estar a gusto, acabará por romperse debido a la falta de equilibrio. Por un lado, el sujeto paternalista da por hecho que debe controlar la vida del otro y sus decisiones. Por otro lado, la pareja acabará sintiendo cada vez menor libertad de decisión, irritabilidad y sensación de agobio. Por eso es necesario romper esos roles cuanto antes.

El proceso psicológico que se produce en las personas controladoras suele ser, como ya hemos dicho, el ocultamiento de una baja autoestima, pero también subyace una necesidad de controlar todo a su alrededor ante la incapacidad de hacerlo en ámbitos que le gustaría. Por ejemplo en el mundo laboral, sentir que debemos controlar algo pero que hay cosas que se nos escapan pero no podemos controlar y acabamos controlando elementos de nuestro entorno personal para compensar.

 En cualquier caso, las actitudes paternalistas suelen ser muy negativas en todos los medios que tienen lugar. Si sufres de estas actitudes o eres tú quien las tiene, puedes buscar ayuda psicológica para evitarlas. En Psytel ofrecemos terapias y todo tipo de estrategias para ayudarte. Infórmate en [email protected] o llámanos al 91 562 39 47.

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