El sabor está en el cerebro

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 El gusto es uno de los sentidos que los humanos tenemos más desarrollados, lo que mucha gente no sabe es que a pesar de nuestras papilas gustativas, el sabor realmente se produce en el cerebro. ¿Cómo se crea esta reacción?

 Al probar algo con la lengua siempre obtenemos una reacción química en nuestro . Nuestro organismo interpreta el gusto a través del cerebro y son los receptores de la lengua transfieren la información a nuestro cerebro, que le da sentido. Aunque esto ya lo conocíamos, lo cierto es que no fue hasta 2015 que los científicos descubrieron que no son las papilas gustativas las que dictan el sabor sino que se trata de una función cerebral.

Ya conocíamos que las células receptoras de la lengua se dividen por sabores: dulce, amargo, salado etc) y por tanto nuestro cerebro interpreta cada grupo de neuronas como una señal diferente, de hecho, cada quince días más o menos estos receptores son renovados. Además este sentido provoca la activación de otras áreas cerebrales que permiten que recordemos otros sabores y sepamos lo que nos gusta.

Sin embargo, lo que aún resultaba un misterio era cómo, por ejemplo, al comer un helado, la lengua regulaba el resto de receptores para obtener el sabor dulce por encima de los demás.  La clave está en los semaphorines, se trata de conectores membranosos que regulan las funciones celulares y su conexión intercelular que tienen una labor fundamental en la psicología de la mayoría de los mamíferos determinando y controlando el sentido del gusto, aunque también se encuentran en virus y otro tipo de animales. Como dato curioso, la raíz del nombre es la misma que “semaforo”, y es que estas membranas gestionan el tráfico, de ahí el símil.

Cuando estas moléculas transmiten de una célula a otra, guían a las neuronas para que crezca en una dirección en particular en el caso del gusto gestionan la presencia de cada tipo de sabor, de manera que si detectan que el alimento es muy salado permitirá la presencia de ese receptor en otros como el amargo o el dulce.

Apertura a nuevos tratamientos:

Aunque a priori no tenga una relación directa, este nuevo descubrimiento ha permitido establecer nuevos caminos dentro de la rehabilitación celular, como por ejemplo ante un caso de esclerosis múltiple en que un tratamiento experimental a través de la lengua ha permitido que un paciente pueda formar algunas palabras.

Por supuesto, se espera que este descubrimiento se aplique a personas como problemas en sus papilas gustativas o relacionadas con la boca y su tratamiento.

 Estamos por tanto ante un hecho más importante del que pueda parecer a priori, poniendo énfasis en los nuevos estudios que pueden surgir en relación con la forma en que funciona el sentido del gusto y sobre todo en la posible aplicación a problemas de agnosia.

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