¿Es el Síndrome de Estocolmo un mito?

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 Se trata de una frase muy repetida en cine y televisión y hace referencia a un atraco ocurrido en 1973 en la ciudad sueca. En esa ocasión, los rehenes empatizaron de tal manera con los secuestradores que a pesar de estar en una situación de captura y falta de libertad y agresión por parte de éstos. Algunas series actuales como “La Casa de Papel” han vuelto a poner de moda el término.

 Se ha estudiado ampliamente en estudios sociológicos y algunos de psicología y hace referencia a un mecanismo de defensa inconsciente del secuestrado, que no puede responder la agresión de los secuestradores y que se defiende también de la posibilidad de sufrir un shock emocional, por tanto el sujeto pasa a identificarse con la banda que le ha secuestrado y sentirse que pertenece a ellos. Aun así, algunos expertos cuestionan la existencia de dicho síndrome y simplemente establecen este fenómeno como el de una variación a una reacción “situacional”, que se realiza inconscientemente cuando uno se siente parte de un fenómeno conjunto y se deja llevar.

La historia del nombre detrás del síndrome

 Hace más de 45 años en la ciudad de Estocolmo, Jan Olsson entró en una sucursal bancaria y mantuvo varios días retenidos a varias personas bajo amenaza de muerte. Entre sus demandas se encontraban la liberación de un compinche (que entró a formar parte del atraco el segundo día) y dinero. Según declaraciones de una de las víctimas, el atracador la confortaba “Me acogió bajo su manto protector y me decía “a ti nada te va a pasar”. Es difícil explicar a gente que no ha estado en esa situación cuán significativo fue eso para mí. Sentía que le importaba a alguien. Quizás era un tipo de dependencia”.

 Uno de los aspectos más raros de este suceso fue que la empatía venía por ambos lados. Los secuestradores aseguraron años después que uno de los motivos por los que fracasó el atraco fue que eran incapaces de hacerles daño a sus víctimas, se habían convertido en sus amigos. Algunos de ellos incluso siguen manteniendo el contacto a día de hoy.

Aspectos generales de este fenómeno

-Por un lado, los rehenes tratan de protegerse cumpliendo las peticiones de los secuestradores, lo que lleva a una situación de sumisión que puede incluso extrapolarse a la vida laboral, a cómo nos comportamos en muchas ocasiones con nuestros jefes.

 -El siguiente paso es el de la empatía. Ambas partes tratan de salir ilesas, por ello se ven forzados a cooperar.

 -La víctima tiene la sensación de perder el control de la situación y necesita identificarse con aquel que le subyuga, por la relación de amo-sumiso que se establece entre ambos.

-Este fenómeno no sólo se da en situaciones de secuestro, pues se encuentra en aquellas personas que sufren o han sufrido un abuso, no hay más que mirar a casos recientes de violencia de género en los que la víctima se niega a denunciar o afirma “que no tiene malas intenciones” o que “esto es pasajero y que va a cambiar”.

 Por tanto podemos desglosar en numerosos apartados, prácticamente todos ellos tienen en común estas situaciones de abuso: Miembros de sectas, prisioneros de guerra, prostitutas y un largo etcétera.

 En realidad el nombre de “Síndrome de Estocolmo” fue acuñado en televisión por un psicólogo que intentaba explicar lo que había sucedido durante el secuestro, pero no necesariamente se trata de un fenómeno que no se conocía previamente. La mayoría de expertos consideran que este síndrome como tal no existe, sino que forma parte del denominado “estrés postraumático complejo”, por tanto no se podría considerar como un síndrome en sí mismo ya que se trataría de una reacción transitoria (que no permanente como sugiere el término “síndrome”) que está desencadenado por sucesos vitales que generan shock en el paciente.

 ¿Es por tanto el síndrome de Estocolmo un mito? Si lo tomamos desde el punto de vista psiquiátrico y estrictamente profesional, no podemos decir que sea un síndrome de la misma manera que tratamos otros síndromes, sin embargo se trata de un fenómeno que existe y se presenta en personas que sufren como ya decíamos, algún tipo de abuso.

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