Cuál es la relación entre frío y psicología

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 Muchas veces no somos conscientes de lo unidos que están nuestros cuerpos y mentes, que se retroalimentan e influyen mutuamente sobre todo ante problemas o fenómenos únicos. Debido a la ola de frío que asola el país queremos contaros cómo afecta el frío a la psicología.

No hace falta mirar a otras culturas para darse cuenta que la temperatura influye a nivel sociológico, no son los mismos rituales diarios los que hacen los habitantes de Islandia que los de Cuba. Incluso a nivel temperamental, la misma palabra temperamento nos recuerda la gran importancia del clima en la forma de ser de sus gentes.

Pero más allá de arquetipos esto tiene una explicación a nivel psicológico. Con el frío, tendemos a mostrarnos más cerrados y desconfiados en las relaciones. No se sabe exactamente el mecanismo que produce esta asociación aunque tiene que ver con la sensación física de frío, necesidad de abrigo y calor humano. Frío y psicología van muy unidos.

Además, en los países nórdicos hay una mayor cantidad de trastornos psicológicos como depresión y derivados, esto se suele asociar a la falta de luz y sobre todo a las bajas temperaturas que, dependiendo del sujeto, pueden aislar fácilmente a alguien, sobre todo si vive en poblaciones de poca densidad.

En España en particular, debido al cambio de hora, tenemos una variación enorme en cuanto a sensación de luz, anocheciendo en invierno a las 18 de la tarde mientras que en junio lo hace a las 22 horas. Por eso también en nuestro país notamos ese “winter ‘s blues” que es una sensación de bajeza y tristeza en comparación con la euforia que suele aparecer a partir de primavera.

Estamos hablando del trastorno afectivo estacional (TAE), una forma de depresión que aparece en la misma época cada año por el que los síntomas de depresión van aumentando a medida que se acerca el invierno y las horas de luz se van reduciendo.

El invierno y su influencia en nuestro estado de ánimo

Puede que estos días, al ver la nieve, sintamos una sensación de bienestar y alegría debido a que es un fenómeno raro en muchas zonas de nuestro país. Sin embargo, al hablar del frío, poca gente estará alegre de que las temperaturas caigan a menos 10 grados.

Si tenemos un día bueno, es probable que el frío y el mal tiempo no nos afecte, sin embargo si lo tenemos malo, es un pequeño golpe más en nuestros sentidos que nos hacen sentirnos un poco más decaídos si cabe.

En general, estar mucho tiempo al sol suele beneficiarnos psicológicamente, sintiendo cierto bienestar y mucho más activos, gracias a las vitamina D. Algo que en invierno suele ser todo lo contrario, solemos estar más reacios a hacer cosas, probar cosas nuevas y sobre todo salir a la calle, lo que nos hace recluirnos un poco en casa.

Sin embargo quizás la mayor diferencia esté en la empatía. En los climas invernales hay una menor proporción de relaciones y una mayor dificultad para introducirse en su cultura, al contrario que en las culturas más cálidas, mucho más abiertas por lo general a lo foráneo. Todo esto depende de nuestro estado de ánimo, de manera que el frío afecta en cómo congeniamos con la gente.

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