Qué es el Frotteurismo: Síntomas, causas y tratamientos

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Probablemente no hayas oído hablar de esta palabra: Frotteurismo. Pero seguro que alguna vez la has visto, sobre todo si pasas habitualmente por zonas concurridas como el metro, autobús o incluso en lugares con aglomeraciones como conciertos, discotecas o incluso manifestaciones.

 Se trata de una parafilia que consiste en una excitación sexual obtenida al frotar o restregar los genitales contra personas desconocidas lo que suele generar un problema para el respeto del espacio personal.

 Por lo general, la mayor excitación se genera al realizar el frotamiento sin el consentimiento de la otra persona, generando malestar. Cabe destacar que se trata de un trastorno de la conducta sexual y no una enfermedad mental como mucha gente se refiere a ella, sobre todo cuando los agresores intentan justificar sus actos.

 Aunque es una conducta que se presenta sobre todo en hombres, también hay mujeres que la sufren, y suelen tener lugar sobre todo en horas puntas en los que hay una gran congestión de personas, y en algunos países el problema es tal que en algunos transportes urbanos de América Latina hay algunos vagones sólo para mujeres.

El frotamiento suele darse en las áreas genitales o cercanas. También algunas relacionadas con la sexualidad como pueden ser los pechos o las piernas y el roce se suele llevar a cabo con las manos o mediante el frotamiento de los genitales, aunque realmente cualquier parte del cuerpo puede resultar excitante para determinados sujetos.

 ¿Cuáles son los síntomas de esta parafilia?

 Al tratarse de una parafilia que conlleva un problema ético como el de invadir el espacio personal de otra persona, hay un gran número de personas que a pesar de contar con los síntomas no los lleven a cabo.

 Principalmente, la excitación se produce al realizar algo prohibido. Es lo que tiene en común con otras parafilias como el exhibicionismo. Sin embargo, aquí parte de la excitación es entrar en contacto con otra persona desconocida sin permiso, por tanto entramos en materia peligrosa ya que estamos allanando el espacio de alguien y por tanto el juego puede convertirse en un arma.

 Es muy probable que la práctica de esta parafilia esté generando dolor también en la persona que la lleva a cabo y que no le guste en sí misma, a pesar de disfrutar realizándola. 

Estos deseos, impulsos o fantasías pueden incluso llegar a deteriorar otras partes de la vida del sujeto. Es por ello importante realizar un tratamiento psicológico.

 Otro síntoma muy habitual que hay que tener en cuenta a la hora de empezar el tratamiento es el haber intentado controlarlo sin éxito. Muchas veces no es posible para el sujeto evitar realizar este tipo de comportamiento y se convence a sí mismo para realizarlo. 

Además se trata de una práctica en la que probablemente haya salido airoso sin que nadie le diga nada, con lo que a la excitación habitual de la práctica se le une la de no ser pillado debido a la facilidad de escapar de la situación sin consecuencias…

¿Cuál es el perfil de una persona que sufre frotteurismo?

 Por lo general se trata de hombres. No hay un perfil de edad determinado aunque suele ser más habitual entre jóvenes menores de 25 años y en mayores de 60.

 Como casi todas las parafilias, tiene un origen en la infancia o adolescencia aunque no necesariamente tiene que ver con traumas sexuales, sí que suelen darse casos relacionados. Esto es debido a que, en ocasiones, el origen se encuentra en un momento de gran excitación sexual producidos al haber sido rozado, por lo que el sujeto tiende a repetir la situación para volver a obtener esa satisfacción. 

 La persona que lo lleva a cabo suele sentir estrés y no necesariamente se trata de una persona extrovertida o con un alto grado de sociabilidad, también los tímidos pueden presentar esta parafilia, sobre todo como una vía de escape a su frustración social. También personas que se infravaloran suelen ajustarse al perfil de “frotista”.

Tratamientos para el frotteurismo

 Normalmente el sujeto no reconoce abiertamente su problema y tiene que ser guiado a terapia por terceras personas de su entorno y ese es uno de los grandes problemas del tratamiento, puesto que existe una resistencia inicial a hablar del problema.

 Mediante una serie de herramientas y técnicas proporcionadas por el especialista, el sujeto conocerá el origen de su excitación y las razones por las que a nivel social es un problema que debe eliminar. La idea no es suprimir la excitación por esas prácticas, sino desviarlas para que no generen problemas al sujeto y no se relacione con prácticas de rozamiento sin consentimiento en personas desconocidas.

 De esta forma el sujeto podrá continuar con una sexualidad saludable sin hacerse daño a si mismo ni a los demás.

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