La función psicológica de las palabrotas

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 En mayor o menor medida todos lo hemos hecho, al caernos, hacernos daño o bien ante una situación incómoda, hemos soltado un taco. De hecho, aunque se considera impropio y de mala educación, es un hecho que está presente en todas las culturas. Aunque dependa del contexto y el lugar en el que estemos, ya que no nos comportamos de igual manera en el trabajo que con amigos o la familia. No siempre son insultos o palabras malsonantes las que usamos para referirnos a estos hechos, mucha gente las cambia por otras que suenen mejor pero que en el fondo cumplen la misma función. De lo que no hay duda es que las palabras tabú poseen una fuerza distinta, que varía de palabras con significado más de sorpresa a repulsión.

Según varios estudios el pronunciar un insulto o decir un taco ante una situación es un efecto psicológico que utilizamos inconscientemente para mitigar el dolor; para ayudarnos a resistir un momento concreto. Se han realizado incluso experimentos relacionados con palabrotas y dolor, es muy repetido por internet un supuesto estudio en el que se obligaba a mantener a un grupo de gente sus manos bajo agua fría todo el tiempo que pudiesen, a la mitad del grupo se les permitía hablar mientras que al otro no. El grupo que podía expresarse lo hizo principalmente a través de palabrotas y ésto les ayudó a mantener sus manos bajo el agua helada más tiempo que el grupo de control. Aunque no hemos podido verificar la veracidad de este estudio ni su origen, no cuesta imaginar que sus resultados sean reales. No hay que olvidar también que el lenguaje representa nuestras emociones y por tanto al decir una palabra malsonante estamos dejando salir emociones, al tratarse de palabras socialmente no aceptadas estamos soltando mayor energía al expresarlas y por tanto notamos mayor alivio.

Como comentábamos, se trata de un tema universal, presente en todos los idiomas, y que curiosamente varía dependiendo de la cultura del lenguaje. Es decir, el nivel de ofensa cambia en función de la cultura, por ejemplo, en el mundo anglosajón es mucho más grave hablar de genitales y los insultos que contienen una de esas palabras son mucho más fuertes que las de insultar a la madre (algo muy grave en español e italiano, por ejemplo). En todas ellas sin embargo la función de decir tacos es similar, la de echar fuera cierta negatividad y alivio físico o psicológico. Hay que tener en cuenta que estamos hablando de tacos y palabrotas, que no es lo mismo que insultar a nadie y aunque hay gente que las utiliza en luchas verbales, hay que tener en cuenta que no tiene sentido utilizar palabrotas para defender ideas, algo que muchos utilizan para dar más fuerza a unos argumentos que no se sostienen tanto pero que nunca es así ya que no tienen un significado que se pueda usar como argumento y por tanto queda relegado al nivel emocional.

Por otro lado, en contra de la creencia popular, hay estudios que demuestran que decir palabrotas no está relacionado con tener menor inteligencia sino más bien lo contrario, por supuesto, todo depende del momento y lugar, pues es posible que a través de una palabrota se pueda amenizar una conversación que estaba en punto muerto o sin interés.

En exceso, como casi todo en la vida, es perjudicial y hay incluso un síndrome conocido como la coprolalia, que es una condición patológica a no parar de decir obscenidades. Se trata de un síndrome adquirido psicológico que guarda mucha relación con las obsesiones.

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