Incertidumbre en la movilidad vacacional 2020

| |

  El periodo vacacional debería ser un momento de desconexión y relajación para todo el mundo, relacionado a salir de nuestras ciudades y realizar planes diferentes asociados al buen tiempo. Sin embargo, es habitual que surjan problemas en ese momento, pues suele haber conflictos entre los trabajadores para lograr las fechas deseadas en las que por fin descansar tras un año de duro trabajo, así como problemas a nivel familiar. La gran incertidumbre en la movilidad nos genera ansiedad y desconcierto.

Este año tenemos mayor necesidad de salir de nuestras ciudades y hacer cosas diferentes, ya que, 80 días en estado de alarma, confinados en nuestras casas, ha provocado muchos conflictos y ha generado esa imperiosa necesidad de tener que salir.

Esta situación confronta con la situación de crisis, en la que muchas personas no podrán poner el cartel de “cerrado por vacaciones” porque supondría no poder recuperarse y cerrar sus negocios, problemas económicos asociados a la crisis, así como empleados que no podrán tener vacaciones durante el verano por esta problemática.

Habrá personas que sí que tengan la suerte de poder optar a unas vacaciones, pero se están planteando si salir de sus comunidades autónomas o no, puesto que las noticias cada día son menos esperanzadoras, aumentan el número de casos por Covid-19, algunas provincias han retrocedido a fase 2 y aparece el miedo a desplazarse este año.

¿Cerrarán mi comunidad autónoma? ¿cerrarán la comunidad autónoma a la que quiero trasladarme? ¿estaré exponiéndome más al Covid-19 cambiando de provincia? pueden ser algunas preguntas que muchas personas se están haciendo antes de decidir si quieren salir o no de su comunidad autónoma para disfrutar de unos días de descanso. Por ello, hablaremos de la incertidumbre sobre la movilidad vacacional de este año.

Warburton y Budner definen la incertidumbre como un “estado cognitivo que resulta de una serie de señales insuficientes para formar un esquema cognitivo de una situación o hecho”.  Esta se relaciona con expresión de sintomatología ansiosa y depresiva.

Por ello, se desencadena una serie de estrategias para lograr reducir la incertidumbre y la sintomatología. Mishel consideraba que cuando las circunstancias son predecibles y coherentes, disminuye la incertidumbre, es decir, a mayor nivel de información, menor incertidumbre.

La intolerancia a la incertidumbre se relaciona con la preocupación y trastornos de ansiedad; implica reacciones intensas ante situaciones ambiguas, lo que puede retroalimentar la ansiedad y la preocupación, así como la anticipación de las consecuencias futuras.

La ansiedad es anticipatoria, por lo que activa y facilita la capacidad de respuesta del organismo, permite enfocarnos hacia una fuente de amenaza o daño. En condiciones normales aumenta la productividad y la capacidad de adaptación. Una de las acciones que se pueden realizar para controlar la ansiedad es obtener información. Además, si la información se va otorgando de forma progresiva y adecuada, favorece que la información obtenida se perciba como menos ansiosa y, por tanto, se asimile mejor, reduciendo la sintomatología. Esto es algo que no podemos conseguir actualmente, pues desconocemos qué va a ocurrir mañana y distribuir la información de manera progresiva se hace complejo. Lo que sí podemos hacer es optar por ver las noticias/ leer los periódicos una vez al día, ya que a veces las noticias cambian en cuestión de horas.

La preocupación es un proceso asociado a la ansiedad, que tiene como función prestar atención a las posibles consecuencias negativas o prepararnos para poder afrontar este tipo de situaciones.

Es normal y saludable tener miedos y preocupaciones pues es una respuesta del cerebro habitual ante situaciones que podrían resultar peligrosas. El miedo a lo desconocido es necesario a nivel evolutivo para evitar exponerse a peligros sin saber cómo afrontarlos.

Este miedo puede desencadenar comportamientos seguros para mitigar algunas amenazas, lo que se relaciona con querer ser prudente y no trasladarse este verano de comunidad autónoma, pues aún existen muchas incógnitas acerca del Covid-19.

De igual forma, las personas que se estén planteando no salir de la comunidad autónoma de residencia, o puede que ni siquiera de las propias ciudades, pueden tener dudas sobre si podrán desconectar lo suficiente quedándose en sus casas, lo que podría provocar menor deseo de volver al trabajo.

Para lidiar con todo ello, una estrategia que puede ser útil es tener una actitud positiva para solucionar problemas, así como buscar emociones positivas. Esto se puede enfocar desde distintas perspectivas. Se pueden proponer planes variados, flexibles y alternativos a uno principal cuyo objetivo sea reducir la incertidumbre.

 Por ejemplo, si quieres ir a la playa en agosto, pero temes contagiarte o contagiar a tu familia, podrías buscar hoteles que tengan cancelación gratuita, elegir fechas en las que probablemente haya menos ocupación hotelera como puede ser septiembre, buscar apartamentos con cancelación gratuita para evitar compartir espacios comunes y poder realizar una limpieza exhaustiva a tu gusto.

Si prefieres quedarte en tu comunidad autónoma, busca planes que siempre hayas querido realizar y que nunca has podido por falta de tiempo o irte a otros lugares, como visitar pueblos bonitos que nunca has podido, visitar museos, hacer rutas por la sierra e incluso un picnic en un parque, lo importante es que sientas que estás haciendo cosas diferentes y estás de vacaciones.

Por tanto, recuerda que si te sientes mal durante estas vacaciones es normal, procura descansar y realizar planes diferentes para desconectar. Puedes buscar planes de este estilo dentro de tu provincia o comunidad autónoma, para evitar la incertidumbre de qué ocurrirá si te encuentras fuera.

Esperamos que este post te haya ayudado a comprender mejor cómo te sientes este verano.

Anterior

La psicología detrás de las conspiraciones del coronavirus

¿Insomnio? Te damos unos consejos para volver a dormir

Siguiente

Deja un comentario