La ciencia de confiar en los demás

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 Es posible que alguna vez te haya traicionado alguien en quien confiabas plenamente, ¿recuerdas la sensación que tuviste al conocer a esa persona? ¿qué es lo que te decía tu instinto? Una rama de la neurociencia estudia precisamente estas señales tempranas que nos hacen no sentir completa confianza de primeras en una persona que acabamos de conocer.

Hay numerosos estudios que intentan determinar qué es lo que nos motiva a confiar o no en alguien y cómo la experiencia determina el grado en que confiaremos en el futuro en otros. La mayoría de estos estudios ponen a los participantes ante situaciones sociales habituales y miden nuestro comportamiento respecto al grado de afectividad que tengamos con cada uno de los participantes. Por ejemplo, con un amigo cercano o un desconocido tendremos relaciones diferentes.

La región de la corteza prefrontal muestra actividad cada vez que tenemos esa “conexión” con una persona que nos cae bien o en la que confiamos. Estos mecanismos cerebrales son los responsables del valor social que otorgamos a cada persona y está dentro de nuestro ADN, la voluntad de confiar en otros por tanto depende de cómo respondemos a estos mecanismos y también a nuestras experiencias. Puede que conozcas a alguien que después de varias traiciones, siga confiando en las personas y por contra otros que hayan dejado de confiar en todo el mundo, esto se debe sobre todo a que depende de nosotros cómo evaluamos el mundo que nos rodea y nuestra participación en él.  Uno de los principales problemas al sentirse traicionado es el creer que somos demasiado inocentes o arrepentirnos de cosas que hayamos hecho e incluso un sentimiento de culpabilidad.

De ahí viene la idea que nuestro instinto pueda imponerse a la lógica y a lo que queremos creer. La gente puede equivocarse al confiar en alguien, incluso cuando se trata de un amigo cercano al que supuestamente conocemos bien. Por eso las primeras impresiones son tan importantes, no se trata de prejuzgar, nadie es bueno ni malo de por sí ni podemos verlo con tan sólo una primera impresión, pero si nos conocemos bien a nosotros mismos ya debemos saber qué tipo de personas encajan con nosotros y cuáles no.

¿En qué fijarnos a la hora de confiar en alguien?

1-La forma de hablar y tratar a los demás:

Quizás lo más obvio, sin duda se trata de una forma de conocer a alguien por su comportamiento. Es posible que veas alguna situación que te genere inquietud, esto es muy habitual en relaciones laborales en las que uno está pendiente, sobre todo al principio, de qué nivel de lenguaje y cómo establecer la relación.

2-Su forma de mirar:

Normalmente evitar la mirada es un síntoma de inseguridad, las personas inseguras por lo general tienden más a tener una desorganización en cuanto a confianza. Esto significa que es posible que podamos confiar en ellos pero ellos no lo hagan en nosotros, por tanto es un factor importante ya que cada uno velará por su propio interés.

3-El tipo de persona que creemos que es:

Aquí nos podemos equivocar soberanamente ya que no conocemos a la persona sin embargo, ya tenemos un contexto y una experiencia suficiente para saber si encaja con nosotros o no.

 

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