La mejor forma de estudiar en verano

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 Aunque los exámenes hayan terminado y muchos hayan empezado sus vacaciones, muchos otros ven cómo tendrán que hincar los codos en verano para presentarse a recuperaciones o exámenes en septiembre. Ponerse a estudiar en verano es un gran problema, ya que tras el estrés de todo un curso es en muchos casos la última oportunidad para aprobar. Hoy os traemos los mejores métodos para estudiar sin amargarse y ver cuáles son psicológicamente los mejores métodos para aplicarse y ser eficiente en el estudio.

 Lo primero que hay que apuntar es que tenemos que disfrutar del tiempo libre sin sacrificar el estudio. Aunque es muy fácil de decir, es extremadamente complicado de cumplir. Lo mejor, como casi siempre, es planificar el estudio. Pero tenemos que hacerlo de una manera divertida y con huecos. Por ejemplo podemos dividir nuestro estudio por días; Lunes y Miércoles estudiamos los temas más complicados mientras que Martes y Jueves lo hacemos con temas más sencillos o que nos resulten más fáciles o accesibles. De esta manera el Martes será un día mucho menos tribial que los Lunes y Miércoles y además el Jueves lo pondremos como el último día para temas más sencillos. Durante el fin de semana dedicaremos unas pocas horas a repaso general.

 Por otro lado, es importante no estudiar por la tarde noche y dedicarla al ocio. La idea no es únicamente estudiar durante el día sino establecer un sistema de recompensas que nos ayude a cumplir objetivos. Este tema es harto complicado de realizar, sobre todo en adolescentes ya que debido a los cambios hormonales buscan más estímulos a lo largo del día y muchas veces no se ven capaces de cumplir con este sistema. Es por ello importante no dedicar más de 3-4 horas al día al estudio. La sensación de autosatisfacción una vez has cumplido la tarea hará que tu cuerpo desprenda dopamina, la sustancia del placer y por tanto te sientas mejor una vez el trabajo está realizado.

 Otra de las recomendaciones es mantenerse optimista. Es muy fácil estresarse ante la posibilidad de suspender, sobre todo si se ha realizado un gran trabajo de estudio durante el verano. Por tanto es imprescindible para tener éxito saber desconectar. En ese sentido las claves para desconectar son muy similares a las que se recomiendan a la hora de “desconectar” del trabajo. Por tanto no olvides quedar con tus amigos o familiares. Planea un viaje, aunque sea a un pequeño pueblo cercano y desconecta todo lo que puedas. También actividades de ocio como ir a la piscina o al gimnasio te ayudarán a estar luego más centrado para estudiar en verano.

Aumentar la eficiencia

 En miles de artículos por Internet puedes encontrar información sobre cómo organizar tus apuntes o planificar tus horarios. Sin embargo estas recomendaciones no dejan de ser genéricas. Lo que importa es conocer tu propio sistema organizativo, es decir, mucha gente te dirá que tienes que estructurar tus apuntes de una forma u otra, sin embargo según varios estudios, lo mejor es estructurarlo conforme uno mismo quiera. Puede que para la mayoría de gente esto sea un error pero hay que tener en cuenta que la mejor organización es aquella que uno mismo se planifica. Por tanto debes mantener una serie de reglas propias como estudiar tal tema después de otro en particular o bien esquematizar apuntes de nuevo.

 No hay que confundir lo anterior con la pereza. Es imprescindible aprender a planificarse, lo que no significa que todos los planes de organización sirvan para ti, es posible que lo mejor sea que inventes el tuyo propio personalizado a tus necesidades y personalidad (si no te gusta madrugar y no tienes ninguna responsabilidad para hacerlo no lo hagas, simplemente estudia en otras horas del día más afines contigo).

 Lo importante es que sientas que el estudio como algo necesario y que debes realizar pero en base a tu tiempo y cómo lo quieras gestionar para estudiar en verano.

A la hora de estudiar subrayar no es la mejor opción para recordar.

 Nuestra memoria retiene mucho mejor los colores y las formas que las palabras. Si queremos estudiar de memoria pero no tenemos suficiente tiempo una buena opción es subrayar las ideas principales. Sin embargo, hay muy poca evidencia que resaltar un texto nos ayude a la hora de leer y repasar. Si bien es cierto que el cerebro recuerda la imagen más fácilmente y el área subrayada o resaltada en sí misma, lo cierto es que no sirve de mucho si la comprensión lectora es insuficiente. Además, si nosotros hemos resaltado el texto previamente hemos podido incurrir en un error al identificar las ideas principales.

 Por tanto en vez de resaltar texto es proponemos reescribir vuestros apuntes de manera esquemática. Es decir, si por ejemplo estamos estudiando las ramificaciones de una teoría de Nietzsche, podemos poner cada ramificación en una columna distinta, generando una especie de árbol de ideas. Una vez hecho esto es fundamental leer y leer hasta que entendamos perfectamente lo que se nos está diciendo. Cuando lo entendamos, nos daremos cuenta que nuestro cerebro ha estructurado visualmente los conceptos según las ramas o columnas que hemos puesto, por tanto, con esto no estaremos entendiendo o aprendiendo mejor, sino que estaremos accediendo mucho más fácilmente a la información, lo que es una gran ventaja sobre todo si tenemos ante nosotros una avalancha de exámenes.

 Otra opción interesante es la de centrarse primero en los temas más complicados para entenderlos perfectamente. Por ejemplo estudiar las dos primeras semanas esos temas fuertes y leer simplemente el resto, de manera que en menos de un mes puedas repasar todo de manera sencilla entendiéndolo todo.

Esperamos haber ayudado y os deseamos mucha suerte si tenéis que presentaros a exámenes después de verano. ¿Cuál es para vosotros la mejor forma de estudiar en verano?

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