“La Nueva Sexualidad” desde el confinamiento

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Aunque el año 2020 no ha sido precisamente el mejor de nuestras vidas, podemos sacar buenas conclusiones y lecciones de lo que hemos vivido. Uno de los cambios más radicales ha sido sobre todo el cómo valoramos y experimentamos nuestra sexualidad en un mundo que huye del contacto físico para combatir una pandemia vírica.

La nueva sexualidad

Las formas de ligar y relacionarse se ven de repente interrumpidas con una necesidad de distancia social a la que no estamos acostumbrados. Sobre todo en los países más cálidos como España, esta forma de relacionarnos o conocer gente sin el aspecto físico cuesta bastante, sobre todo porque no sabemos la forma en que debemos actuar ni lo que la otra persona puede pensar de nosotros si somos demasiado cautos o demasiado echados para adelante.

No hace falta decir que con las parejas esporádicas o parejas abiertas habrá que utilizar medidas preventivas importantes: lavado de manos, preservativos, fundas de látex… Aún así nos encontramos con que las autoridades recomiendan evitarlo a toda costa y, en el momento actual, el gobierno prohíbe indirectamente las reuniones de dos personas que no cohabiten (a no ser que sean pareja) lo que sugiere que no debemos mantener relaciones con personas que no sean muy cercanas o que no vivan juntos.

Aunque se trata de una medida temporal, lo cierto es que las consecuencias en nuestra sexualidad pueden ser notables, sobre todo si no tenemos una pareja estable actualmente ya que el sexo es también una necesidad biológica que además influye mucho en nuestras emociones y el aislamiento puede llevar a sentimientos de soledad y de baja autoestima.

El gran problema es la falta de contacto físico, sobre todo en personas que viven solas habitualmente. A largo plazo es difícil saber qué efectos tendrá en nuestra psique. Probablemente todo depende del tiempo que dure la pandemia, a mayor cantidad de tiempo, más perdurará en nuestra forma de relacionarnos.

Por otro lado, las formas en que conocemos gente ha cambiado a lo largo de los años, desde conocer a alguien en el bar a aplicaciones de citas como Tinder, estamos ante un nuevo cambio que no sabemos bien hacia donde dirigir la nueva sexualidad que vivimos. 

En estas aplicaciones por ejemplo se está empezando a dar más importancia a conocer a la otra persona antes de tener contacto físico o relaciones sexuales. Uno de los factores más limitadores son los besos, que suponen uno de los primeros elementos de relación sexual compartida y ahora se encuentran con obstáculos como la necesidad de mantener la distancia. Es sin duda un gran problema para las nuevas relaciones puesto que el riesgo cero no existe.

También tenemos que destacar que el cibersexo, como a través de zoom y otras aplicaciones así como por chat o medio electrónicos. Se trata de una experiencia nada nueva pero que debido a las medidas anti covid se están multiplicando. Lo mismo se puede decir de la visualización de porno online. Portales como Pornhub se volvieron gratuitos durante el primer mes de la pandemia en 2020 precisamente para aumentar sus clientes potenciales. También las cams y sobre todo nuevos portales como Onlyfans, que permiten a sus usuarios monetizar su sexualidad de una forma segura y novedosa que quizás es hacia donde vaya la industria del sexo y la nueva sexualidad online.

La estabilidad se valora ahora mucho más

Lo cierto es que la mayoría de las parejas suelen sentir que pierden la llama del deseo una vez están ya muy establecidas. El deseo carnal y los motores sexuales quedan a un lado en favor de otros como la estabilidad, cariño y cierta dependencia emocional.

El nuevo libro de nuestra sexóloga y psicóloga, fundadora y co-directora de Psytel Silvia Sanz, SEXAMOR acaba de salir a la venta y hace referencia a estas claves: “Dicen las malas lenguas que cuando las parejas se hacen estables, el deseo y el sexo caen en picado. Quizá eso sea un poco exagerado, pero lo que sí es cierto es que la vida en pareja es un reto desde los primeros momentos: la adaptación a la convivencia, las decisiones que marcan etapas, la rutina y la desmotivación tras muchos años de relación# Todo eso y mucho más hace de la vida conjunta un desafío. Lo que quizá no se dice tanto es que es posible superar estos problemas y tener una experiencia amorosa y sexual saludable y en constante crecimiento.

En ese sentido, la nueva sexualidad tendrá mucho que decir respecto a esto: Ahora valoramos mucho más las relaciones estables, buscamos menos nuevas relaciones y nos estamos centrando más en las nuestras, lo que convierte en un momento único para probar nuevas ideas que no nos atrevíamos a experimentar antes. La clave está en buscar lo que nos gusta y potenciarlo con nuevas experiencias seguras.

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