La psicología de las Escape Rooms

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La psicología de las escape rooms

Desde hace unos pocos años las “Escape Rooms” se han convertido en un fenómeno internacional. Se tratan de juegos interactivos en la que una serie de personas se introducen en una habitación en la que están encerrados y deben encontrar, mediante pistas y numerosos puzzles de inteligencia la forma de escapar en un tiempo concreto.

Como podéis imaginar, la psicología tiene un peso fundamental a la hora de jugar estos juegos, tanto a nivel individual como grupal, en una mezcla de cooperación social y procesos psicológicos que ayudan a establecer vínculos entre los participantes, que deben ayudarse mutuamente para un objetivo común, motivo por el que tantas empresas están tan interesadas en organizar este tipo de eventos para mejorar las habilidades de equipo de sus empleados.

¿Qué procesos psicológicos intervienen?

Lo primero que hay que remarcar es que estas habitaciones nos transportan a mundos paralelos en los que tenemos una situación en particular que debemos resolver; esta puede ser encontrar la vacuna que impida que en una hora se extienda un virus mortal por el mundo, escapar de una cárcel o de una pirámide mediante acertijos por poner algunos ejemplos. Esta historia es el cauce que nos lleva a ponernos en situación y ejercer un rol en el desarrollo, sin que nos demos cuenta asumimos un papel que viene relacionado a priori con la relación que tenemos en el grupo en el que jugamos pero poco a poco irá evolucionando dependiendo de cómo vayamos jugando y apoyándonos los unos en los otros para llevar a cabo la misión principal que es escapar.

Todo este tipo de juegos comienzan de una forma similar: estás en un entorno desconocido y puede que hasta aparentemente hostil en el que debes observar el escenario ya que hay pistas diseminadas hasta en sitios insospechados, aunque también las hay que no llevan a ningún sitio y pueden hacer perder tiempo al grupo si no se da cuenta de ello. Estas pistas pueden ser botones falsos, frases a descifrar, elementos que al moverlos esconden otros que debemos usar en algún lugar etc.

La mejor estrategia para comenzar es distribuir tareas: como ya hemos comentado, se trata de un juego social y lo mejor para tener éxito es la cooperación y buena comunicación. De esta manera podréis recopilar en tan sólo unos minutos un gran número de pistas y luego ponerlas en conjunto. Una vez se recopilen tantas pistas como sea necesario, cada participante debe poner en práctica sus mejores habilidades; por ejemplo quien se le dé bien las matemáticas puede enfocarse en resolver un problema matemático mientras que a quien se le dé mejor la literatura puede intentar descifrar la pista en una frase literaria famosa. A pesar de dividir las tareas, es fundamental que todos pongan su granito de arena en cada una, pues uno de los principales problemas a la hora de resolver problemas por nuestra cuenta es que nos “obcecamos” en una solución, mientras que si compartimos el problema tenemos muchas más posibilidades de resolverlo con éxito.

No es recomendado que en un primer momento todos los participantes vayan a la vez hacia los mismos puntos ya que todo el esfuerzo se irá concentrando en un sólo elemento a la vez y al ser el principio el rol de cada uno no estará bien definido y quien lleve la voz cantante o “líder” pondrá sus averiguaciones por encima de las del grupo. Aquí es donde es tan importante la comunicación, y que ésta se haga de manera horizontal y no vertical, con todos los intermediarios con una voz similar en el grupo.

Si seguís este consejo al inicio es cuando mejor resultados obtendréis tanto vosotros como vuestro grupo, y es que participar en una “Escape Room” te permite mejorar la autoestima al ser capaz de resolver enigmas en un entorno grupal, se generan procesos de autocrítica y pensamiento reaccionario ¿Estoy en lo correcto o me estoy equivocando?, se aprende a aceptar mejor la crítica ya que el objetivo común es lo prioritario y sobre todo fomenta la creatividad ya que algunos de los puzzles son realmente elaborados y requieren mucha imaginación para determinar su solución.

Pensar que nada es imposible

Podemos conseguir muchas más cosas si no pensamos en ellas como imposibles” – Vincent Lombardi

Estas palabras esconden mucho más de lo que parece. Por un lado se encuentra la teoría de que nada es imposible. Se trata de un tipo de pensamiento que siguen numerosos filósofos y matemáticos del mundo y basado en que somos capaces de resolver cualquier problema que se nos plantee incluso aunque creamos que no tenemos la solución para el mismo, ya sea mediante prueba y error, escuchando las ideas de otros o buscando una solución basada en la lógica. De hecho, la mayoría de las pruebas de estas habitaciones son problemas de lógica que requieren pensar en el elemento faltante para resolverlos.

Esto nos lleva al efecto de recompensa que obtenemos al resolver un acertijo o avanzar en el juego, probablemente lo más atractivo de todo el entramado de las “escape rooms” y que refuerza como decíamos la autoestima, el sentimiento de valía, superación y libera endorfinas y nos hacen sentir mejor. Obtenemos cierto placer al vernos capaces de algo que en principio veíamos como imposible o muy difícil.

La experiencia como parte de la búsqueda de la felicidad

Las nuevas generaciones buscan cada vez más experiencias y vivir una ficción real, un elemento que viene de la importancia del cine, televisión y videojuegos en nuestras vidas y que converge precisamente en una escape room, donde podemos experimentar una historia de la que somos protagonistas y sobrevivir a ello. Este cambio de hábitos respecto a generaciones anteriores, más materialistas en ese sentido y que buscaban poseer objetos o cosas como medio de vida.  

Escapar de una escape room o simplemente el hecho de intentarlo y resolver algunas partes supone siempre un aumento del sentimiento de bienestar, mejora nuestra sociabilidad y capacidad para pensar e involucrarse en un grupo. Por ello recomendamos encarecidamente probar alguna de las muchas que hay y nos contéis la experiencia.

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