La razón psicológica por la que nos hacemos selfies

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Ya estamos en pleno verano y con él llegan las ansiadas vacaciones. Muchos de nosotros queremos capturar los mejores momentos en instantáneas que nos recuerden lo bien que lo hemos pasado o bien para enseñarlas por redes sociales a nuestros amigos. Hoy vamos a ver cómo en muchas ocasiones la forma en que tomamos esas fotografías nos dice mucho de la persona aunque estas se hagan de forma consciente o inconsciente.

Ya seas un experto en redes sociales o un aventurero que sólo toma fotos de su entorno, hay una psicología detrás de cómo tomamos las fotografías. Para empezar, podemos destacar dos tipos de fotos: las selfies que tomamos de nosotros mismos y las culturales o externas.

Según varios estudios realizados, las personas menores de 35 años son un 75% más proclives a tomar fotos de ellos mismos en casi cualquier entorno, muchas veces se ha asociado el fenómeno selfie con el aumento del narcisismo de la generación millennial pero lo cierto es que la necesidad personal de autoretratarnos siempre ha estado ahí. Esto es debido a que las nuevas generaciones tienen una una asociación de viajar mucho más posesiva o según algunos autores, egocéntrica, que las generaciones anteriores. Esto significa que hay un deseo implícito en dejar huella en el lugar que hemos visitado.

Según el doctor John Kentish, esto es debido a que los jóvenes quieren, en gran medida, dejar claro que son únicos, seducir, que les gusta descubrir nuevos sitios pero a la vez remarcando que hemos han estado ahí. Por tanto es una aproximación distinta a la de hace décadas, en la que lo principal era estampar en una fotografía un lugar único para luego recordarlo. La gran amalgama de información que se puede acceder desde Internet ha hecho que este tipo de fotografías culturales haya quedado relegada a un segundo plano. Ya no nos interesa tanto tomar una foto de la plaza roja de Moscú, por ejemplo, ya que hay miles en Internet. Sino que lo que queremos es hacer algo único y para ello lo más sencillo es que aparezcamos en ella.

Lo que el tipo de selfie dice de tí

Quitando todo el tema de filtros que pueden aplicarse hoy en día a las fotografías amateurs y que en muchas ocasiones nos dan un acabado profesional, la forma en que tomas las selfies determina cómo la gente te ve. De manera que si realizas una foto directamente enfocando tu cara estás mostrándote como eres, literalmente mirando a tu “público”.

Por contra, si muestras un ángulo distinto, quieres resaltar una parte de ti, por ejemplo las selfies tomadas desde arriba hacen que tus ojos y cara parezcan más largas, y denotan mayor jovialidad o, en otras palabras, te hacen parecer más joven. Si en cambio haces una foto desde abajo habrá varios significados implícitos dependiendo siempre del entorno y la postura o gestualidad. La denotación de esta postura suele enfatizar la altura y la dominación sobre el resto o bien valentía o ganas de enfrentarse a nuevos retos. En general es una pose muy potente pero las personas que toman estas fotografías tienen muy en cuenta que es una pose que nos hace parecer más pesados y resalta nuestra papada tengamos o no.

Otro tipo de selfies, las más comunes, son aquellas en las que nuestra figura no es más que un elemento secundario, a pesar de estar en primer plano. Queremos representar el sitio en que estamos principalmente por dos razones: para nuestro propio recuerdo y para que los demás lo vean y sepan que estamos ahí. Se trata de capturar el entorno para una razón intrínseca y personal; el resaltar que estamos ahí.

Muchas otras personas utilizan este tipo de fotografías para seducir, aunque no en el término más básico de la palabra, pues no se seduce a alguien en particular, sino seducir a una audiencia. Es el caso de la mayoría de Instagramers, que buscan que con sus fotografías parezca que viven una vida de ensueño con la que capturar la imaginación de sus seguidores, lo que resulta quizás algo esperpéntico pero que funciona en los nuevos modelos de negocio online por los que se rigen estas figuras.

Lo que las poses dicen de nosotros

Las poses en las selfies o retratos que tomamos de nosotros mismos también dicen también mucho de la forma en que queremos que nos vean los demás.

La pose de las dos manos es quizás una de las más conocidas, se trata de sujetar la cámara con las dos manos de manera que, de una manera simbólica estamos abrazando al espectador, queremos hacerle partícipe de alguna forma en nuestra composición y es una de las más utilizadas.

Por otro lado las poses en el agua, o bien durmiendo sugieren un grado de narcisismo mayor, queremos que nos observen por lo que estamos haciendo, casi como si de un anuncio se tratase, hasta el punto que buscamos la adoración o incluso la envidia a través de nuestras fotografías.

Una de las más curiosas es la de tomar selfies de nuestros pies, ya sea con chanclas en un entorno paradisiaco o leyendo un libro, como podéis imaginar queremos remarcar una vida de relax, sin embargo, ¿hasta qué punto estamos maquillando lo que queremos que vean? Obviamente ni debemos ver estas fotos como algo negativo ni tampoco buscar peras al olmo a su significado.

En cualquiera de los casos, tenemos que remarcar que no hay nada malo en hacerse selfies, se trata de uno de los métodos más utilizados en nuestros tiempos para presentarnos pero en realidad a lo largo de la historia se ha demostrado esta necesidad de representarnos a nosotros mismos. No en vano, en la historia del arte y desde el antiguo Egipto podemos comprobar cómo con las técnicas de cada época las personas pudientes querían quedar remarcadas y que se les representase para el disfrute de los demás. Es así como en el renacimiento los retratos y autoretratos están enmarcados dentro de una temática clásica, para convertir en muchas ocasiones a personas normales con poder en seres mitológicos. Con el tiempo, estas técnicas han cambiado, siendo ahora las selfies la mayor representación del narcisismo no ya de nuestros tiempos, sino de toda la historia del ser humano. La gran diferencia es que ahora no sólo las personas con recursos y poder pueden acceder a ellas. Por tanto nos encontramos en una época interesante para experimentar y disfrutar de nosotros mismos.

Por tanto os deseamos un gran verano y que toméis todas las selfies que queráis y compartáis con nosotros en las Redes Sociales.

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