Las películas sobre inteligencia emocional que debes ver

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El cine además de un pasatiempo o puro entretenimiento puede guardar experiencias que nos lleven a conocer más sobre nosotros mismos incluso sin darnos cuenta, por eso os traemos unas cuantas películas sobre inteligencia emocional. Es decir, no estamos hablando de cine pedagógico, sino de la experiencia que nos otorga una película y lo que podemos sacar de ella. Por ejemplo, los expertos aseguran que una de las principales razones por las que mucha gente está enganchada a las películas de terror es enfrentarse a sus temores ocultos.

Gestionar nuestras emociones: Del revés (Inside Out)

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Se trata de una de las mejores películas para poner a nuestros hijos. Su argumento se centra en el interior del cerebro de una niña a punto de dar el paso a la adolescencia. En su interior, una serie de sentimientos gestionan cómo se siente, por ello tenemos a estas emociones caracterizadas como personajes: alegría, tristeza, ira o miedo.

Además de lo original de la propuesta lo mejor es cómo explica las funciones motoras de nuestros sentimientos y cómo estos están entrelazados entre ellos de manera que son dependientes entre sí para una correcta estabilidad. Por ejemplo cómo dejar que nos sintamos como debemos en cada ocasión y no intentar evitar ningún sentimiento, ni siquiera la tristeza o la rabia puede ser una herramienta para la estabilidad. Es lo que sucede cuando rompemos con nuestra pareja o sufrimos el duelo por un ser querido, es importante dejar que lo que sentimos fluya y no autoengañarnos, llora, ríe, cabreate durante un tiempo, porque eso nos hace ser lo que somos.

Altruismo y aislamiento social: Amelie (Jean-Pierre Jeunet)

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Una de las películas de culto más bonitas de la historia del cine. Hay mucha gente que no la ha visto pensando que se trata de otra película edulcorada. Nada más lejos de la realidad, pues se trata de una de las películas que mejor retrata el mundo interior de una mujer y de cómo el altruismo y ayudar a los demás puede tener efectos positivos sobre nosotros.

El argumento se centra en Amelie, una joven que tras encontrar en su apartamento una caja con recuerdos de un niño que vivió hace muchos años allí decide devolverselo anónimamente para que, si el hombre se emociona, empezar a cambiar en secreto la vida de la gente de su barrio para hacer la vida mejor a todos, lo que la llevará a casi sin quererlo, mejorar su vida.

Uno de los mejores ejemplos que encontramos está en el padre de Amelie, recluido sin salir de casa desde que murió su mujer, apenas habla con gente y su único hobby está en cuidar de unas estatuas de gnomos en su jardín hasta que un día su gnomo favorito desaparece para poco después enviarle fotos por correo postal desde lugares exóticos como la plaza roja de Moscú. Todo se trata de un plan de Amelie gracias a una amiga suya azafata que viaja por todo el mundo con el gnomo secuestrado. Este pequeño hecho, aunque confunde al padre en un principio, le da energía para salir y viajar.

Esta cinta francesa toca muchos temas de manera efectiva, los beneficios del altruismo y el voluntariado no sólo sobre nuestro estado de ánimo sino como elemento que beneficia a todos a nuestro alrededor, el aislamiento, la timidez, el primer amor, etc. Además podemos entender el carácter de la protagonista en ese prólogo en el que vemos la forja de su personalidad por lo acontecido en su vida. Sin duda una gran película para entender lo que significa la inteligencia emocional.

La percepción linguística: Canino (Yorgos Lanthimos)

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Somos esclavos del lenguaje. Ya hemos comentado en otras ocasiones como nuestro idioma y su estructura genera la forma en que vemos el mundo, por ello un chino ve lo que le rodea con afecciones distintas al de un español. El valor de las palabras lo es todo en cuanto a percepción. De la misma manera, Canino (Kynodontas) es una película difícil de explicar, hay que verla y sentirla. Se trata de una reformulación del mito de la caverna de Platón en clave moderna. Una familia vive aislada del mundo exterior, la madre y el padre han decidido que sus dos hijos nunca salgan de casa y les enseñan un mundo deformado, con palabras que significan cosas distintas a la realidad mientras que éstos apenas se replantean la realidad.

El filme es un estudio sobre psicología muy potente, especialmente en el uso del lenguaje, por ejemplo los hijos llaman vagina al teclado del ordenador ya que sus padres les han enseñado un vocabulario erróneo para nosotros pero no en ese microcosmos alejado de la sociedad, lo que nos lleva a pensar en la importancia de los significados a la hora de elaborar una estructura social o familiar. Como Platón decía: “Todo aprendizaje tiene una base emocional”.

El éxito verdadero es a veces el fracaso: Pequeña Miss Sunshine (Jonathan Daytor, Valerie Faris)

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Otra película que puede que haya pasado desapercibida como una comedia ñoña que sin embargo tiene una profundidad y es inesperadamente tan divertida que incluso estuvo nominada al oscar a mejor película cuando se estrenó. Es una “road movie” centrada en una familia un tanto disfuncional pero relativamente normal, cuyo padre está obsesionado con el éxito (da seminarios sobre ello) y establece una línea entre ganadores y perdedores, por lo que envía mensajes bastante negativos a su hija pequeña, que desea ganar una competición de belleza a pesar de no entrar exactamente en los cánones de belleza habituales. Por suerte la evolución del personaje y de cada uno de los integrantes de la familia, cada uno con un handicap particular (el abuelo es drogadicto, el tío acaba de intentar suicidarse, etc) que terminará en una astuta reflexión sobre lo que consideramos importante en nuestra vida y como éxito.

Hay numerosos momentos por los que recordar esta gran película, desde su excelente guión hasta el sonrojante y disfrutable climax final. Nos invita a abrazar nuestra singularidad con este grupo de inadaptados que busca desesperadamente triunfar en la sociedad a través del triunfo de la hija en un concurso de belleza, en el que ni la muerte de uno de ellos frenará su intento de conseguirlo. La sensación que tienes al terminar de verla es de puro placer y alegría. La frase que corona este párrafo no es casual, después de verla la entenderéis mejor.

Nostalgia platónica: 2046 (Wong Kar wai)

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 Wong Kar Wai es sin duda el gran salvador del cine moderno, aunque no se prodiga mucho últimamente sigue siendo el autor más libre y a la vez, complejo y profundo, en realidad todas sus películas inciden en nuestra relación con la memoria y los recuerdos. Su obra está llena de esteticismos simbólicos en el que la representación escénica es tan importante como la narración y está al servicio de esta en todo momento, pero desde una elegancia que sólo se ve en su cine, pausado y frenético cuando se lo propone, Kar wai realiza una obra coral, con alguna que otra similitud al “ocho y medio” de Fellini; la historia gira en torno a un escritor de novelas de ciencia ficción que busca en cada nueva relación con una mujer a la mujer a la que una vez amó, al no encontrarla irá haciendo daño a una tras otra, la única redención que le queda es 2046, una fecha, que a la vez es un lugar y un concepto, el número de la habitación que compartió con la única mujer a la que realmente quiso pero que simbólicamente representa un lugar de la memoria al que volver y un lugar en el futuro o una ciudad a la que ir.

 La parte de ciencia ficción está representada en cómo la gente imaginaba las ciudades futuristas en la década de 1960 (donde transcurre el film) y todo, desde los diálogos a la forma de hablar, la música, el vestuario,etc están cuidados al detalle para ofrecer la primera ópera originalmente cinematográfica, un regalo para los sentidos que te atrapa y con el que corres el peligro de que te afecte a nivel emocional más de lo que creeías.

Crisis de los 30, madurar: Algo en común (Zach Braff)

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Algo en común es una película poco conocida de 2004 que cuenta el regreso de Andrew (el propio Zach Braff, humorista de Saturday Night Life americano) a su pueblo natal por la muerte repentina de su madre, él, aspirante a actor sin éxito y mediocre se reencuentra con sus viejos amigos que disfrutan con sus trabajos (incluido el de enterrador), allí conocerá a Sam (Natalie Portman) una joven que no puede evitar mentir.

 Este argumento, en un principio básico de comedia romántica y previsible, es más un choque de frente con la realidad nostálgica de los sueños que nunca se cumplieron y cómo estos se reconvierten en otros cuando maduramos.

 ¿Qué os parecen estas películas sobre inteligencia emocional? ¿Cuál añadiríais?

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