Qué hay de verdad en la ley de atracción

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Hace una semana se estrenaba en cines “El Secreto. Atrévete a soñar”, una versión en comedia romántica del infame best seller de Rhonda Byrne que la convirtió en millonaria en 2007 a base de pseudociencia y estableciendo un concepto de marketing que resultó fallido: la ley de atracción.

 El problema es que la autora jugaba a invertarse términos relacionados con psicología y que tienen vigencia, convirtiendo el pensamiento positivo en otra cosa. Pero empecemos por el principio.

¿Qué es la ley de atracción?

Según la definición que podemos encontrar fácilmente por Internet la ley de atracción consiste en “una creencia pseudocientífica de que los pensamientos (conscientes e inconscientes) influyen sobre las vidas de las personas, argumentando que son unidades energéticas que devolverán a la persona una onda energética similar a la emitida. Esta idea carece de respaldo científico.

 En otras palabras, establece que si piensas mucho en algo acabará convirtiéndose en realidad. El propio libro lo describe así: “Cuando quieres algo y no dejas de pensar en conseguirlo, el universo conspira a tu favor”, de manera, según la escritora, que si quieres una casa en la playa, tienes que pensar en ello a todas horas, poner fotos en tu habitación de casas frente al mar y obsesionarte con la idea.

 Del mismo modo, muchos se preguntaron que, si atraemos las cosas en las que pensamos, por qué hay enfermos de cáncer, víctimas de accidentes o fenómenos naturales o países que viven en la pobreza y preguntaron a los artífices de esta ley de atracción cómo explicaban estos hechos si su teoría es correcta. Su respuesta: Mucha gente tiene pensamientos negativos y esas son las consecuencias. 

Cómo buena pseudociencia, Rhonda explica en su libro que hay numerosos hechos que demuestran que su ley de atracción es real, y para ello expone nombres famosos de la historia como Platón o Leonardo DaVinci y asegura, como si ellos se lo hubiese explicado, que conocían la ley de atracción y la seguían a rajatabla. Lo que une a El Secreto con otras teorías conspiranoicas, y es que siempre buscan hecho reales o imaginarios que refuten sus teorías en lugar de argumentarlas coherentemente sin necesidad de hechos extraños, ocultos y que, por lo general están al alcance de muy pocos.

Es casi como cuando navegamos por Internet y aparece publicidad de artículos con títulos como “Lo que los médicos no quieren que sepas”,  o “el método para adelgazar que los dietistas te están ocultando” como si un lobby secreto quisiera que te pudrieses en la miseria pero al leer el artículo obtendrás una sabiduría etérea al alcance de pocos. Eso es lo que vende El Secreto, puro aire.

 El daño que hace la pseudociencia

 El gran problema de estas teorías es el mismo que el de las fake news y las teorías de la conspiración. Mucha gente elige creer en ellas y, sin darse cuenta se convierten en férreos defensores de teorías inventadas.

 Es más, ponen en duda técnicas refutadas en psicología como la del pensamiento positivo y del que la ley de atracción no es más que una versión alocada y sin fundamento. 

 El pensamiento positivo consiste en rodearnos de estímulos positivos para estimular a nuestro estado de ánimo y que funciona sobre todo en momentos de depresión o tristeza. Pensar en el futuro de manera objetiva pero optimista ayuda a visualizarnos en situaciones más agradables y ver una salida al vacío existencial que estamos padeciendo. Nuestro pensamiento define nuestro estado de ánimo y por tanto su estímulo positivo tiene una reacción directa con cómo nos sentimos.

 Sin embargo, esta técnica debe llevarse a cabo junto a un especialista ya que únicamente leyendo frases positivas o obligándonos a sonreír no vamos a conseguir mucho. ¿Por qué?

 Porque lo más importante es que los seres humanos debemos permitirnos todo tipo de sentimientos y no intentar tapar lo que realmente sentimos con positividad falseada. Cuando queremos llorar, es importante hacerlo, buscar nuestro consuelo vendrá después, pero de momento tenemos que no soterrar nuestros sentimientos y dejar que fluyan. Gritar si estamos enfadados, sonreír si estamos optimistas y sentir lo que nuestro cuerpo nos pide. En otras palabras, el pensamiento positivo consiste sobre todo en estímulos de optimismo siendo siempre fieles a nosotros mismos y a nuestra circunstancia particular por la que estamos pasando.

 Hoy en día Rhonda Byrne se ha convertido en multimillonaria, gracias en parte a que recomendaba para mejorar los poderes de atracción de aquello que deseábamos regalarlo a un ser amado, de forma que generó unas ventas inmensas gracias a esta técnica de marketing. 

Además, a lo largo de los años ha escrito secuelas y spin-offs de El secreto: La magia, Héroe etc. Hay que reconocer que apenas generan el interés que tuvo el original en 2007 pero aun así, como demuestra su legión de seguidores, la pseudociencia puede confundir e incluso denostar técnicas psicológicas demostradas del mismo modo que los terraplanistas lo hacen a los científicos.

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