Los miedos de los niños con el inicio del colegio y cómo les podemos ayudar padres y profesores

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Autora: Gema María Campos Sánchez

Los niños y niñas pueden mostrar determinadas conductas y emociones desadaptativas relacionadas con el inicio del colegio o con algún aspecto o todo lo relacionado con volver al colegio, como miedo, ansiedad, llanto, tristeza, miedo, evitación, quejas somáticas, malestar asociado, entre otras. Puede ser un problema transitorio.

En un extremo, si se mantienen este tipo de conductas problemáticas en el tiempo, ese miedo puede hacerse patológico y desarrollar determinados problemas psicológicos o trastornos mentales, siendo el más específico la fobia escolar.

La fobia escolar, en resumen, se caracterizaría por la presencia de miedo o ansiedad desproporcionada desencadenados por la situación y estímulos asociados a ir al colegio, así como por su evitación o afrontamiento con miedo y ansiedad desproporcionados al peligro real de la vuelta al cole.

Además, en los niños, es muy habitual que aparte de síntomas conductuales y emocionales como los expuestos, también manifiestes síntomas somáticos como dolores de estómago, náuseas, vómitos, dolores de cabeza, etc.

Puesto que ir al colegio es fundamental para el desarrollo cognitivo, emocional, relacional de los niños, y, por lo tanto, de sus habilidades intelectuales, emocionales y sociales, aparte de para completar su formación académica obligatoria, el hecho de que los niños presenten este tipo de problemática suele causar muchos problemas derivados a nivel familiar y sufrimiento en el niño. Los padres se ven obligados a encontrar una solución a una situación que deben afrontar, siendo motivo de consulta y búsqueda de ayuda.

En estos casos, previamente habiendo realizado la evaluación de la problemática y adaptándose a la edad y situación del niño, lo ideal es contar también con los profesores, y dilucidar las causas reales de la negativa del niño para ir al colegio para atajar las mismas (por ejemplo, si es una situación de acoso escolar), y empezar a trabajar en la solución y el afrontamiento de la situación por parte del niño desde ahí, en colaboración con los padres. Sí que es importante, evitar aceptar la petición el niño de no ir a la escuela, puesto que cuanto menos vayan, el miedo podría incubarse, las conductas de evitación, incluso los síntomas físicos reforzarse negativamente, y al final será peor, y se entraría en un círculo vicioso del miedo y la evitación. Es importante, explicarle esto a los padres. Por supuesto, se debe adaptar el tratamiento y la forma de comunicarnos a la edad del niño.

El tratamiento podría consistir en el diseño de un programa de tratamiento que incluyan técnicas como el modelado, entrenamiento en autoinstrucciones, técnicas de relajación adaptada a los niños, y por supuesto la exposición, bien total o gradual, a la situación escolar hasta que se extinga el miedo (si es por un caso de acoso escolar, se debe haber tomado las medidas necesarias para que no persista) y pueda adaptarse y recuperar su funcionalidad en el ámbito escolar.

Sin embargo, en la actualidad, nos encontramos en una situación desencadenada por la pandemia COVID 19, debido a la cual los niños llevan sin ir presencialmente a las aulas para recibir su formación escolar meses, y nos hemos adaptado, y en realidad, seguimos adaptándonos a la llamada “nueva normalidad”. Puesto que la situación se ha mantenido en el tiempo, ahora en septiembre se vuelve al colegio presencialmente, y puede surgir que algunos niños presenten miedo durante la vuelta al cole.

Si se diferencia de los miedos y la fobia escolar expuesta anteriormente, en este caso, el miedo se debe a la posibilidad de contagio, y por tanto de poder sufrir “daño para la salud”, él o sus familiares debido al hecho de tener que volver al colegio. Cabe decir, que incluso las manifestaciones de miedo, y ansiedad son normales en una situación excepcional como la que hemos vivido, si bien es cierto que debido a la situación mantenida en el tiempo, debemos aprender a lidiar con estas emociones de forma funcional y adaptarnos a la nueva rutina, sin que esos miedos y esas emociones y conductas derivadas se hagan patológicas.

Además, la incertidumbre sobre qué pasará si alguien enferma, o cómo irán las cosas u otras dificultades que puedan surgir, así como la adaptación a las nuevas “obligaciones” derivadas de mantener las medidas higiénico-sanitarias para prevenir el contagio, como llevar mascarilla en el aula, que no haya recreos de todos juntos, no comer en el comedor, no compartir material, mantener la distancia de seguridad, lo que implica no tener un contacto cercano con sus compañeros y amigos, entre otras, se une al hecho de que llevan alejados del colegio meses y pro lo tanto, se ha diluido en parte la rutina escolar habitual, habiéndola reemplazado pro la enseñanza online, a la que en cierta medida, ya se habían adaptado, o al menos, estaban en ello.

También es cierto, y los niños se dan cuenta de ello, que la vuelta al colegio no va a ser la misma vuelta al colegio que dejaron antes de la pandemia, debido a los cambios por las medidas que citaba anteriormente.

Por otra parte, puede que en algunos medios o en la información pública que se trasmite, se haya asociado el miedo y la incertidumbre con la “vuelta a las aulas”, y eso les haya podido llegar a los niños, teniendo en cuenta que su modo de pensar e interpretar la información que les llega puede ser diferente a la de los adultos.

Por lo tanto, es muy importante que padres y profesores les ayuden en esta adaptación a la vuelta a los colegios, para que, aún comprendiendo sus miedos, éstos no se hagan patológicos, y se afronta la situación de manera adaptativa y segura a la situación actual. Teniendo en cuenta todo lo anterior, sería importante ofrecer las siguientes pautas de actuación a los padres y profesores, adaptándose según la edad:

  •  Hablar con naturalidad de lo que está sucediendo con el niño y aclarar sus dudas. No evitar las conversaciones sobre el tema, ni que sean “tabú”, ni minimizar o restar importancia a sus miedos, ni mentirles sobre o negar los riesgos reales. Se debe explicar a los niños con naturalidad y adaptándose a su entendimiento la situación que vivimos, y lo que está sucediendo en la actualidad, diciéndoles que es normal que sientan miedo e inquietudes en una situación excepcional como la que estamos viviendo, pero que poco a poco nos adaptamos y para ello tomamos las medidas de seguridad, que nos van a permitir protegernos y proteger a los demás, aunque exista cierto riesgo siempre, pero incidir en lo el propio niño puede controlar, como mantener las medidas de seguridad, y en lo que sus padres y profesores también van a hacer para mantener las medidas higiénico-sanitarias, reduciendo el riesgo de contagio.
    Deben asegurarse de que el niño está entendiendo bien lo que le estamos diciendo, por ejemplo, pidiéndoles que nos lo digan con sus palabras lo que han entendido, para evitar confusiones, y por supuesto favorecer en todo momento que nos pregunten y aclarando sus dudas. Favoreciendo la aceptación y comprensión.
  •  Los padres y profesores deben ser un modelo de seguridad y confianza, así como de conductas relacionadas con las medidas de seguridad: Para los padres y profesores, esta situación de incertidumbre y miedo al contagio, y a cómo actuar según lo que suceda, puede provocarles miedo y ansiedad.
    Es importante, que aprendan ellos mismos a gestionar esta ansiedad (con técnicas de relajación, reestructuración cognitiva, por ejemplo), a utilizar funcionalmente los recursos de los que disponemos, y así transmitir seguridad y calma a los niños, mediante lo que les comunican verbal y no verbalmente y mediante sus conductas. En este sentido, es muy importante que los adultos del entorno del niño sean un ejemplo de conducta en cuanto a tomar y realizar las medidas de seguridad necesarias como llevar mascarilla, mantener distancia personal de seguridad, echarse gel, etc. Esto servirá de modelado para los niños para que también lo imiten y facilite su realización, y se den cuenta más de las ventajas que de los inconvenientes de a veces estas medidas “incómodas” pero necesarias para frenar la pandemia.
  • Dar un papel activo y asociar “positivamente” el equipo de protección individual y las medidas de seguridad: En esta situación de incertidumbre, podemos encontrar formas de darnos controlabilidad (no total obviamente), y una forma, puede ser transmitirles a los niños su papel activo en aumentar el hecho de que el inicio del colegio sea seguro, mientras cumplan las medidas de seguridad, lo cual (disponiendo de lo necesario, y en el ambiente adecuado), está en su mano. La misma idea hay que transmitirles con el hecho de que de momento no van a poder abrazar a sus compañeros o estar muy cerca, pero que juntos encontrarán otras formas seguras que mantengan la distancia de jugar y de saludarse, planteándolo como un reto novedoso que pudieran asociar positivamente.También con este mismo fin, se puede comprar mascarillas de dibujos, divertidas, con superhéroes o lo que prefieran, estuches para mascarillas también con dibujes que les gusten y geles que huelan bien, por ejemplo, para que asocien las medidas de protección como algo positivo, y no con el miedo.
  • Ir conectando gradualmente con la vuelta al colegio e ir instaurando nuevas rutinas adaptadas a la vuelta al colegio, en la que también participen los niños: Debido al tiempo que llevan alejados de las aulas, en los días previos, se puede ir “conectando” nuevamente, por ejemplo, preparando el material, comprando las mascarillas que se comenta en el punto anterior, planificando que van a hacer los días que haya colegio, comentando las asignaturas y los profesores que les tocan, etc. Favoreciendo un clima positivo mientras se realizan, y dándoles nuevamente ese papel activo.
  • Establecer “nuevas” rutinas para el curso escolar: Para propiciar la controlabilidad comentada, una buena forma es instaurar rutinas en el día a día para mantener durante el curso, de sueño, de alimentación, de actividades con los padres y profesores, de estudio, de jugar, de fin de semana, ocio, etc. manteniéndolas durante el curso escolar.
  • Centrarse en el aquí y ahora y en la rutina diaria según la situación actual: Aunque es muy difícil en esta situación no pensar en las distintas situaciones que pueden suceder al inicio y durante el curso escolar, es muy importante, pensar en el momento actual, poniendo en marcha los recursos y estrategias de las que disponemos, aceptando que la situación puede ser cambiante, pero lo fundamental es superar el día a día, y así se lo deben transmitir a los niños.
  • Transmitir y fomentar las autoverbalizaciones positivas: aceptar nuestros miedos, forma parte de esta situación, pero ya llevamos meses, lo estamos superando, y nos hemos adaptado a situaciones muy diversas, luego es muy importante transmitirlo al niño, y que se diga a si mismo autoverbalizaciones positivas que le den confianza para afrontar el inicio del colegio y vencer sus miedos.
  • Reforzar positivamente las conductas adaptativas a la situación actual: Es muy importante, que cuando los niños cumplan todas las conductas positivas que se han enunciado, cuando mantenga las medidas de seguridad, cuando hable con entusiasmo de la vuelta al colegio, etc. reforcemos positivamente estos comportamientos.

 

Prácticas Psytel Gema María Campos Sánchez
UNIR
Septiembre de 2020

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