Cómo mantener la felicidad según la ciencia

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 La felicidad es probablemente uno de los conceptos más difíciles de definir, suponemos que se trata de una serie de emociones positivas a lo largo de un tiempo determinado combinados con otros sentimientos más profundos y personales. Normalmente en la definición se incluye una mirada positiva tanto al futuro como en el presente. El gran problema es que la felicidad no siempre es estable, puede cambiar conforme a nuestra situación, e incluso puede acabarse debido a nuestro aburrimiento, pero es una meta que merece la pena alcanzar.

Hay numerosos talleres de felicidad que buscan ayudar a encontrar esa felicidad por distintos medios, sin embargo, los seres humanos somos tan complejos que cada uno tiene su propia visión de la felicidad; algunos la encuentran en la religión, con el budismo como principal referente espiritual, otros lo encuentran en sus hobbies y sus pequeños ratos libres tras el trabajo o sus relaciones personales. Los expertos consideran que hay una concepción errónea de la felicidad como algo duradero, algo que debe durar siempre. Al contrario, se debe ser consciente de los altibajos y ver que intentar ser feliz es una cosa pero obsesionarse con mantener esa felicidad nos puede llevar precisamente a lo contrario.

Algunos estudios recientes indican que la flexibilidad psicológica es la llave de cara a una mayor felicidad y bienestar. Como ejemplo de esto, podríamos decir que el estar abierto a experiencias emocionales distintas y la habilidad de tolerar momentos agridulces pueden conseguir que seamos más estables y que seamos conscientes de nuestro entorno y cómo cambiarlo a nuestra medida para que sea un siervo de nuestro bienestar.

Es por tanto, mediante la inteligencia emocional mediante la cual podemos mantener la felicidad de una manera más o menos estable y tener expectativas positivas. Es clave en el rendimiento laboral, en el deporte, el desarrollo personal etc. Se trata de conocer nuestros sentimientos y saber gestionarlos así como saber reconocerlos para empatizar.

Si te estás preguntando cómo entrenar tu inteligencia emocional para que esté a tu servicio, te damos unas cuantas claves:

1-Lenguaje no verbal:

Intenta observar en los demás o en la televisión cómo se expresa la gente y lo que quieren decir con cómo gesticulan y, por ejemplo, mueven su cuerpo y sus manos. Un ejemplo perfecto es el ballet, donde los movimientos de los personajes tienen una relación muy similar a lo que se quiere contar sin palabras. De esta manera aprenderás a captar expresiones más fácilmente y te servirá para ti mismo con el tiempo.

2-Haz un diario:

Cada noche antes de acostarte, es muy recomendable que escribas unos cinco minutos sobre tus experiencias diarias, la razón no es la de tener una memoria para el futuro, sino que, al poner en papel tus pensamientos, eres capaz de verlos desde el exterior y por tanto serás más consciente de tu propio yo.

3-Ayuda a tu cuerpo a sentirte bien:

Ya hemos dicho anteriormente que una sustancia que genera nuestro cerebro nos ayuda a generar pensamientos positivos, es la serotonina. Se genera gracias al ejercicio, al comer bien o realizar actividades que nos resulten confortables.

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