Por qué nunca debes irte a dormir enfadado

| |

De entre todos los dichos populares que se aplican a la psicología hay uno que oímos muy a menudo en los matrimonios longevos “Nunca nos vamos a la cama enfadados”. Pero ¿por qué nunca debes irte a dormir enfadado?Vamos a ver por qué hay una realidad más allá del dicho popular.

 El tiempo que pasamos durmiendo es fundamental para recuperarnos no sólo del cansancio diario, el sueño tiene importantes cualidades reparadoras que no sólo se limitan a lo físico, la memoria por ejemplo, se ve afectada directamente con las horas que hayamos descansado, siendo por ejemplo mucho más difícil la concentración y el cumplimento de objetivos tras una noche de sueño irregular además de costarnos mucho más recordar cosas a corto plazo.

La pérdida de memoria y el enfado

Pero yendo más allá de los efectos inmediatos queremos pararnos en la relación entre la memoria y el estado de ánimo con el que nos acostamos, así como otros factores que intervienen durante nuestro descanso.

Partiendo de la base que nuestro cerebro nunca deja de funcionar durante el proceso de sueño, sino que en sí mismo éste es una especie de reseteo de nuestro sistema con lo que toda la información tanto consciente como inconsciente que está en nuestro organismo “remezcla”, por eso muchas veces recordamos sueños que tienen  muchas influencias. Siempre soñamos aunque no lo recordemos, ya que cuando lo recordamos es porque durante la fase REM no hemos alcanzado un sueño profundo y nuestro cerebro actúa de una manera similar a la vigilia con lo que no descansamos igual.

Según nuevos estudios realizados por Yunzhe Liu, investigador de la Universidad de Pekín: “Irse a dormir tras un recuerdo / situación negativa que nos altere anímicamente hace que esta sensación prevalezca en nuestro sistema”. De la misma manera recomienda “es necesario resolver la discusión antes de irse a dormir”, aunque por supuesto, no es lo mismo algo que nos enfade en lo que podamos tomar partido (y resolverlo) y otra que no dependa de nosotros (por ejemplo que nos han bajado el sueldo) sin embargo para esos momentos es importante relajarse y pensar en las opciones de futuro (buscar un trabajo mejor, empezar un negocio o bien seguir en el puesto realizando otras tareas en tu tiempo libre). Esto es sólo un ejemplo pero ante cualquier adversidad siempre hay una solución o, al menos, un tratamiento para mejorar.

¿Servirá también para combatir el estrés post traumático?

En un estudio realizado por el propio equipo de Yunzhe Liu y publicado en la revista Nature communications, a 73 estudiantes se les pedía enfocarse en malos pensamientos, los resultados mostraron que la gran mayoría de los sujetos habían sido incapaces de suprimir esa negatividad una vez se habían levantado después de dormir, es decir, que el enfado tiene un efecto a largo plazo en nuestro organismo.

Este estudio puede ayudar en el tratamiento de desorden del estrés postraumático. “Por ejemplo, la privación del sueño inmediatamente después de experiencias traumáticas puede prevenir que éstas se consoliden, ya que no las dejamos “posar” en nuestro estado de sueño inconsciente, de manera que es muy posible que tengamos la oportunidad de bloquear la formación de recuerdos traumáticos privando del sueño durante las horas en que el sujeto aún está muy condicionado anímicamente por ese hecho infortuíto” comenta Liu ante el estudio realizado.

Lo que nos deja claro esta nueva investigación es que durante las horas de sueño nuestro sistema regenera su energía mediante procesos en los que intervienen nuestro estado de ánimo en ese momento y es un factor determinante en nuestro descanso y, según parece, en nuestra evolución anímica a largo plazo. Es por ello dejar los problemas del día a día en la puerta de casa y reflexionar con la almohada sobre nuestro futuro desde un punto de vista optimista.

Anterior

Algunos mitos de la psicologia empresarial

¿Por qué soñamos?

Siguiente

Deja un comentario