¿Por qué no eres capaz de disfrutar de las vacaciones?

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¿Te ha sucedido en alguna ocasión que al irte de vacaciones no has podido disfrutarlas como esperabas? Hay varias razones para ello y no son necesariamente culpa de factores externos. Según los expertos, en un 80% de casos en los que las vacaciones son decepcionantes lo son por nuestra culpa. Te explicamos por qué.

Hay veces que de ilusión también se vive, y tener un viaje en mente durante meses es una de las opciones más saludables para mantenernos activos y positivos respecto al futuro, sin embargo, si ponemos excesivo empeño en planificar, así como pensar demasiado en , cómo será la experiencia, es posible que a la hora de la verdad no tengamos tantas ganas como habíamos previsto.

Hay que entender que las vacaciones son un tiempo que debemos tomar también como relajación, si planificamos en exceso, acabaremos por sabotear el tiempo libre y,sobre todo, el tiempo dado a la improvisación, una parte fundamental de la experiencia, ya que la sensación de realizar algo que no se tenía planeado repercute más positivamente que una experiencia planificada siendo esta la misma. También tenemos que aprender a vivir unos días sin nuestras obligaciones diarias, no pensar en la vuelta y no estresarse por cosas que hayamos dejado en el trabajo, no hay que olvidar que disfrutar del ocio depende de cada uno, de hecho, un tipo de fobia llamado ociofobia surge del miedo al disfrute, el sentimiento de culpabilidad.

Uno de los consejos más prácticos a la hora de enfrentarse a conflictos de este tipo es pensar en el pasado, ¿qué es lo que fue tan bueno de unas vacaciones pasadas? e intentar repetir el patrón, normalmente no se trata de visitar sitios ni nada por el estilo, sino de encontrar la armonía con uno mismo. Debemos utilizar ese tiempo para reconstruirnos y coger energías para nuestra vida diaria, por tanto no es nada bueno pensar en quehaceres o el trabajo.

Entre otros consejos que os damos, os recomendamos echar una siesta siempre que se pueda, nos ayuda a recuperar no sólo energía física sino psicológica, nuestro cerebro resetea y, aunque nos cueste despejarnos, es toda una ventaja a lo largo del día.
Por otro lado, tenemos que tener en cuenta los factores externos que pueden intervenir; las vacaciones son caldo de cultivo para la aparición de conflictos familiares y que ya vimos hace poco en nuestro artículo sobre cómo reforzar las relaciones durante las vacaciones. Si viajas con la suegra o con algún amigo, es posible que los conflictos aparezcan por nimiedades, pues al ser un momento de ocio compartido cada uno tiene unas expectativas y es posible que éstas choquen.

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