¿Por qué hay problemas de pareja después de un desastre natural?

| |

 Puede que sea un tema poco tratado en general e incluso extravagante pero hay una realidad oculta en el desarrollo de las relaciones tras un desastre natural y principalmente se basa en cómo lidiamos con reconstruir nuestra vida. Ante los últimos terremotos vividos en México, hemos querido sacar este tema y apoyar a los familiares de los supervivientes.

No nos vamos a centrar en los desastres naturales en sí mismos ni los problemas sociales que generan, sino de un aspecto mucho más íntimo, personal y de poco calado en los medios y es, cómo las personas rehacen su vida después de una catástrofe y, sobre todo, cómo mantienen (o no) sus relaciones. Las emociones que se generan en esos momentos pueden dificultar el desarrollo de nuestra relación.

Como introducción pondremos como ejemplo la película sueco-francesa “Force Majeure” (conocida en España también como Turist) que plantea además un dilema moral de familia: Una familia está pasando sus vacaciones en una estación de esquí, se produce una avalancha y ante la el padre de familia huye para salvar la vida mientras que la madre se queda abrazando a los hijos. Aunque no les sucede nada a ninguno de los miembros y la avalancha no llegue hasta ellos sí que se ha producido una avalancha emocional en la familia. La madre piensa que la han abandonado ante un momento de vida o muerte y ese es el detonante para una catarsis en la que todo lo malo que ya había en la familia se acrecienta.

En la realidad, este hecho es más común de lo que parece que sucede en todos los ámbitos, no sólo una catástrofe natural puede generar una catarsis de este tipo pero sin duda es un ejemplo perfecto de causa-efecto. Las parejas necesitan cooperar durante esos momentos de estrés y tranquilizarse mutuamente, porque lo sencillo, ante una situación de estrés es buscar culpables y sobre todo observar con crítica las acciones de aquellos que están a nuestro lado en ese momento. Es importante gestionar el estrés sin caer en sentimientos como el enfado o la tristeza, sentimientos que además retroalimentan al otro y nos hacen caer en una vorágine de culpabilidad que extrapolamos al otro.

Para ello la clave está en reforzar nuestra fortaleza y la de nuestro compañero a través de una comunicación efectiva intentando mantener la calma en todo momento. Es el momento de escuchar activamente y trabajar conjuntamente. Depende de cómo sobrellevemos este tipo de situaciones saldremos reforzados o todo lo contrario. Es por ello que este tipo de situaciones tienen tanta repercusión a la larga; de la misma manera que un trauma aparece no inmediatamente pero a lo largo del tiempo, la unión con que hayamos sobrellevado esta catástrofe afectará a cómo vemos al otro, ya sea una visión realista o no (es posible que nos obcequemos en los puntos negativos y no nos dejen ver lo sucedido con claridad).

La imprevisibilidad descoloca nuestra realidad

Ante todo, hay que establecer que es muy difícil preveer cómo nos comportaremos ante una situación de caos, los primeros minutos, especialmente si se trata de un hecho aislado (atentado, accidente de tráfico) la gente no sabe cómo comportarse y es muy fácil que, movidos por el caos, hagan acciones imprevisibles, por ejemplo, correr hacia el lugar donde se ha producido un derrumbe en lugar de al contrario, para ponerse a salvo.

Otro ejemplo fueron los atentados de Barcelona en agosto de 2017, cuando muchos transeuntes se dedicaron a grabar imágenes de los muertos y heridos en lugar de huir del lugar o prestar atención sanitaria básica. Esto se ha juzgado como insensible y ciertamente lo es, pero eso no significa que las personas que tomaron esas grabaciones sean insensibles. Es decir, ante una situación traumática es casi imposible preveer cómo nos comportaremos, sobre todo porque depende del momento y el contexto.

Compartir responsabilidades

Como en el ejemplo de la película, uno de los factores que más desestabilizan la balanza de una relación (especialmente si se tienen hijos), es la sensación de no compartir las mismas responsabilidades por parte de ambos. En la película que comentábamos el conflicto surje ante la sensación de ella de que el padre abandona sus responsabilidades y huye. De una manera más cotidiana es posible extrapolarlo a la sensación del otro de no sentirse protegido o bien no sentirse capacitado para proteger.

Lo mejor, como hemos comentado, es comunicarse y hacer ver al otro las tareas que te gustarían que fuesen llevadas a cabo, tanto durante como después del desastre. Uno de los mayores problemas de las parejas que sufren tras un accidente es que no hablan de ello. La mejor manera de superar algo es hablándolo sin pudor y con normalidad.

Tomarselo con sentido del humor (siempre teniendo en cuenta las circunstancias) siempre ayuda, del mismo modo que intentar volver a la rutina es un buen ejercicio, al menos durante las primeras semanas.

Anterior

¿Cómo te puede ayudar un taller de sexualidad para mujeres?

¿Cómo nos afectan las feromonas?

Siguiente

Deja un comentario