Por qué fallamos en nuestros propósitos de año nuevo y cómo lograrlos este año

| |

 Acabamos de empezar el nuevo año. Un 2020 que esperemos traiga felicidad plena y satisfacción a nuestras vidas, como todos los años atrás. Para ello, es habitual que nos propongamos una serie de metas a conseguir para que este año merezca la pena, levantarnos de nuestros errores pasados y hacernos a la idea que este año sí será el que logremos hacer el cambio vital que buscamos.  Entre las propuestas más repetidas están las de bajar de peso, ahorrar más dinero, ir al gimnasio etc. ¿Por qué casi todos los años se repiten y siempre acabamos al menos pensando que hemos fallado? 

 Primero hay que explicar que Enero es el mes de motivación por excelencia. El hecho de comenzar un nuevo ciclo lo vemos como una oportunidad para mejorar y encontrar nuestro mejor yo. Sin embargo estos cambios propuestos suelen acabar frustrados en febrero o marzo, en el que nuestros quehaceres diarios y otros factores tanto internos como externos acaban agotando nuestras energías. 

 Cómo lograr los propósitos de fin de año

 Una de las claves a la hora de lograr un objetivo es que sea realista. Es posible que queramos cambiar de trabajo o conseguir el trabajo de nuestros sueños, sin embargo, hay que plantearse nuestros objetivos desde un lugar realista y no idealista. Es posible que queramos vernos dirigir nuestra propia empresa pero no dispongamos de los ahorros suficientes y hasta dentro de varios años no podamos plantearnos como algo tangible. De la misma manera, podemos pensar en dejar de fumar, pero mientras no tengamos una conciencia plena de que queremos e incluso recurrimos a ayuda psicológica si lo necesitamos, es posible que naufraguemos en nuestro intento.

 Otra clave fundamental es plantearse pocos objetivos pero muy medidos en lugar de muchos. Esto parece obvio, pero al fin y al cabo todos los cambios requieren de nuestro tiempo, esfuerzo y energía y es posible que no sea realista plantearse más de 2 o 3 objetivos para el año ya que más requerirán de mucha atención. En cuanto a metas, menos siempre será más, por ello recomendamos priorizar y ver qué es lo que más queremos conseguir para no derribarnos a nosotros mismos en nuestros objetivos.

 Además, uno de los problemas por los que sentimos que fracasamos año tras año es porque no tenemos propósitos concretos, sino generales. Por ello, debemos concretar lo que queremos cambiar, en lugar de hacer listas interminables con todo lo que nos gustaría que fuese diferente, debemos enfocarnos en pequeños cambios que unidos lleven a un cambio general. Por ejemplo, “comer bien” es una propuesta muy genérica, lo que tenemos que hacer es bien seguir una dieta o plantearnos no comer una serie de alimentos que consideremos poco sanos o bien dejar de picar entre horas.

 Saber la razón de nuestros propósitos también nos ayudará a cumplirlos. Porque no tiene mucho sentido empezar una dieta si no tenemos un objetivo, ya sea el sentirnos mejor, adelgazar o bien dejar de comer carne por poner algunos ejemplos. Es decir, tenemos que añadir a lo que queremos hacer un por qué, una razón que nos motive.  “Quiero aprender otro idioma para irme al extranjero al año que viene o para encontrar un trabajo mejor” por ejemplo nos servirá mucho más que “quiero aprender inglés porque me dicen que es necesario”.

 Además de estos propósitos hay que tener en cuenta la evaluación que hacemos nosotros mismos de si ha sido un éxito o un fracaso. Porque primero debemos preguntarnos ¿Qué es un éxito y un fracaso para nosotros? Es posible que pensemos en un cambio drástico y poco realista a principios de año y por eso veamos los pequeños cambios que hemos hecho como un fracaso en lugar de pequeños triunfos que van dirigidos a un propósito final. Por ello, tenemos que aprender a valorar pequeños actos que nos conduzcan a nuestro destino. Porque, siguiendo con el ejemplo idiomático, no vamos a poder ser completamente bilingues en un sólo año a no ser que seamos unos genios en los idiomas, pero si que podemos hacer pequeños avances que nos lleven a esa meta. 

 Además, los psicólogos pueden ser una gran ayuda a la hora de completar estas metas ya que son figuras que pueden establecer pautas de comportamiento y seguimiento. Recomendamos que consultes con tu especialista para ver cuál es la mejor forma de lograr un éxito.

Anterior

El mito de los condones semáforo y porqué no son una buena idea

La psicología detrás de la queja y su espiral destructora

Siguiente

Deja un comentario