¿Qué hace que la gente se vuelva intolerante?

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 La intolerancia es, por definición, la falta de empatía o falta de voluntad o habilidad para tolerar algo. Normalmente tendemos a no tolerar conductas u opiniones que entendemos como alejadas de nuestro pensamiento. También solemos censurar aquello que va en contra de nuestros valores. La intolerancia es, por tanto, un conflicto que surge ante un problema determinado, en general, se muestra fanatismo por defender sus ideas y por tanto se convierten en algo negativo que todos debemos aprender a desterrar.

 Según la psicología tradicional, la intolerancia aparece cuando existen dos ansiedades básicas en el individuo o colectivo: Por un lado es el sentimiento de ataque, la sensación que algo en particular va a destruir nuestro entorno. En ese punto encontramos la base de muchos tipos de racismo, por ejemplo el que se sigue dando en algunas comunidades que creen que la llegada de inmigrantes amenaza su cultura y forma de hacer las cosas.

 El otro motor de la ignorancia es el miedo al cambio. Pensar que las cosas nuevas van a desequilibrar nuestra vida. Por ejemplo tendencias referentes al cambio climático o los hábitos alimenticios pueden generar intolerancia a aquellos (de ambas partes) que no comparten nuestra visión del cambio (o no cambio).

 Además, a esto hay que añadir el desconocimiento, y es que muchas veces la intolerancia nace desde la ignorancia, motivo por el cual en numerosas ocasiones no sabemos a ciencia cierta el motivo por el que no aceptamos algo más allá de que sabemos que no concuerda con nuestra forma de ver la vida. Es por eso que muchas personas no entienden a las personas transexuales ya que desconocen qué es lo que les pasa a esos individuos.

 Por último, en otras ocasiones nos enfrentamos contra pensamientos colectivos integrados en nuestra sociedad que nos obligan a ver algo como intolerante. Por ejemplo, si somos de una comunidad religiosa cristiana, es posible que algunos líderes impongan la homofobia como una norma por su manera de interpretar la biblia a pesar que las personas por ser como son no pueden suponer una amenaza “per se”.

 Por tanto la intolerancia tiene muchos orígenes y motivos pero en general podemos definirla como una conducta de censura hacia otros por ser o pensar de manera diferente. Se trata de uno de los pensamientos más tóxicos y negativos a los que se enfrenta la humanidad. En los últimos extremos, la intolerancia lleva al fanatismo y terrorismo, por tanto estamos hablando de un problema difícil de resolver y que se encuentra tan profundamente arraigado en las sociedades tanto antiguas como modernas que sólo la educación puede ayudar a desterrar del mundo actual.

 

¿Eres una persona intolerante? Estas son las características que tiene la intolerancia:

Ideas fijas y poca capacidad de adaptación:

 Donde mejor se puede comprobar si eres una persona de ideas fijas es en tu concepción política. Si estás muy arraigado a un partido político y ninguno más encaja con tu forma de ver la política, es muy posible que seas una persona intolerante. Y no estamos hablando que seas un seguidor de Vox, pues la intolerancia puede venir de ambos extremos, el peligro es dejarse llevar por un discurso populista o que aboga por defender valores viendo en el otro como una amenaza, algo que también hacen otros partidos como el PCE al hablar de neoliberalismo. Si en una conversación no aceptas otras ideas de cierta lógica, está claro que tienes cierto nivel de intolerancia.

 Si además de eso intentas dar razón a tu discurso inventado datos o tergiversando discursos para llevarlos a tu terreno, es muy probable que tengas que replantearte si estás siendo justo contigo mismo y con los demás.

 Ansiedad, celos y estructuración del pensamiento:

 Las personas intolerantes suelen tener una estructura de pensamiento muy simple y sin embargo, un discurso y relaciones sociales muy complejas. Suelen ser personas celosas, con ansiedad ante posibles cambios y que encuentran en sus objetivos una forma de resarcirse de sus problemas.

Seguridad, rutina y pertenencia a un grupo:

 Por un lado la sensación de seguridad es un elemento muy importante para las personas intolerantes. Por ello, son personas que siguen una rutina muy estricta, tanto en lo que hacen como en lo que leen y con quien se relacionan. Además, estos pensamientos extremos contra otros suelen reforzar el sentimiento de pertenencia a un grupo, lo que suele a su vez reforzar esa sensación de seguridad y respaldan a su vez su propio pensamiento, por tóxico que este sea.

 Por todo ello, es importante que la humanidad refuerce la educación en las diferencias que nos unen, más que poner muros o fortificaciones psicológicas entre nosotros.

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