¿Qué son los “brain hacks”? Trucos de tu mente para ser feliz

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En muchas ocasiones, nuestra mente puede jugarnos una mala pasada y bien por malos recuerdos o poco fortuitas situaciones actuales, nuestro cuerpo reacciona de una forma contraproducente y nos hace ver las cosas de un modo negativo. Hoy os queremos presentar algunos brain-hacks, también conocidos como “Mind-hacks”, que consisten en trucos para forzar de una manera sencilla a que nuestro cerebro reaccione y nos dé la positividad que necesitamos, sobre todo en fechas en las que la nostalgia hace acto de presencia como las navidades.

Gestionar tu mente en consonancia a tu tiempo

tiempoHay que tener en cuenta que lo más importante a la hora de un éxito personal depende en gran medida de nuestra capacidad de organización con las cosas que realizamos a lo largo del día, incluso aunque nos encontremos en un momento de nuestra vida en el que apenas tengamos cosas que hacer a lo largo del día, es importante rellenar nuestro tiempo de acciones y sobre todo metas a corto y largo plazo. Para ello lo más importante es establecer mentalmente una pauta de comportamiento que podemos dividir en tres: mañana, tarde y noche.

En cada una tendremos un objetivo distinto, por ejemplo, la mañana es ideal regalarte unos minutos para ti, si tienes que ir a trabajar pronto, despiértate treinta minutos antes para bien leer, desayunar algo que te haga ilusión o ir al gimnasio, cualquiera de esas acciones harán que empieces el día con energía positiva viviendo tu propia realidad, no basada en esperanzas de cambio, de forma que el cambio vendrá por sí sólo si que te dés cuenta, cuando comience tu jornada laboral es importante no destinar toda esa energía al trabajo que realices y dejar al menos cinco minutos por cada hora a relajarte y pensar un objetivo que te haga ilusión por la cual has dedicado esa hora de trabajo (p.e: la futura compra de un coche, viajes, etc). Por la tarde usa estos cinco minutos para pensar en lo que nos hace feliz o no de nuestro trabajo / rutina diaria y esbozar ideas sobre un cambio, quizás tardes semanas o meses en encontrar qué es lo que falla, pero cuando lo hagas tendrás la clave, ten en cuenta que el trabajo lleva una importante suma de horas al día y al final, es tu vida lo que importa así que es necesario ser feliz con lo que se hace y, si esto no funciona, conseguir que lo que haces o tus funciones hagan algo por los demás, se ha demostrado que el sentimiento de altruismo refuerza la positividad mucho más que dietas ni ejercicios, dedícalos a los demás y ver qué puedes hacer por ellos, de manera como Amelie Poulain hacía en la famosa película francesa de 2001, cambiando la vida que te rodea también cambias la tuya.

La noche es recomendable dedicarla a mejorar nuestra calidad de vida, que iría destinado a deshacerse de las toxinas negativas que hemos ido acumulando a lo largo del día y para ello lo mejor es intentar dedicarlo a labores de socialización (quedar con amigos, hablar con gente) o de mejora personal (dedicar tu tiempo a buscar otro trabajo, generar una esperanza de cambio a través de tu red profesional). Finalmente antes de dormir piensa durante unos minutos en tu día y lo que has conseguido de forma positiva, aunque sea simplemente un “he dado un paseo” ya es un paso adelante.

El truco de los diez minutos

En relación con estas técnicas hay que tener en cuenta que mente y cuerpo están conectados y sincronizados de manera que si una de las dos sufre por algún aspecto, se traducirá en un cambio a nivel físico o psicológico, ya sea notable o leve, un ejemplo fácil es la ansiedad y el estrés, que suele mostrarse con dolor en los hombros o, en casos agudos, en la mandíbula o las manos.

Para paliar estos efectos lo más efectivo a corto plazo es el ejercicio físico y una dieta ligera baja en grasas y no necesariamente proteínica en exceso. Cuando realizamos ejercicio nuestro cerebro libera grandes cantidades de serotonina, una sustancia que influye decisivamente en nuestro estado de ánimo y que nos mantiene como tal varias horas. En el caso de la dieta, quizás sea un poco más difícil abstenerse de una buena carne, especialmente en fechas señaladas como navidades, sin embargo, como afirma la estudiadora Elsa Punset en sus libros sobre inteligencia emocional, una de las claves se basa en el autoengaño al cerebro, es decir, si por ejemplo la persona tiene un deseo incontrolable de fumar pero se lo niega a sí mismo, lo que está reforzando es el estrés y ansiedad que le conlleva la necesidad de fumar y con ello el mal humor. Es decir, aunque crea que se está haciendo un bien a sí mismo, en realidad está negando sus deseos, por ello, lo que recomienda es no negarse, sino pensar en que se hará en diez minutos, de manera que las raíces del nerviosismo desaparecen ya que tu cerebro ve que va conseguir lo que quería y desprende algo de serotonina que hace que diez minutos después no se tenga el mismo ansia, aunque esto no es un método universal e infalible, y se recomienda a veces sucumbir a los deseos de uno mismo pero seguir intentándolo ya que es una de las bases en la que se sostiene la inteligencia emocional.

El factor cognitivo

Uno de los trucos más difíciles de realizar es el del factor cognitivo, o cómo interpretamos el mundo, por lo general hay cada persona ve lo que le rodea de una manera, aunque tenemos bases generales en las apoyamos estas experiencias con la realidad (cuando llueve tendemos a sentir más depresión y somos más pesimistas que cuando hace sol), esto se debe a nuestra herencia cognitiva y cierta enseñanza social, con lo que el mayor desafío es ese, cambiar tu concepto de realidad. Muchas veces interpretamos las miradas de los demás en base al grado que conocemos a esas personas y su aspecto: si por ejemplo estamos en la cola del supermercado y vemos cómo el cajero frunce el ceño mientras nos atiende tenemos varias opciones a pensar que varía en torno al estado anímico que llevemos, es posible que simplemente notemos cansancio en esa persona y que no nos importe, o que incluso creemos cierta empatía, pero si estamos en un momento más negativo o con aversión social podemos interpretarlo en distintos niveles hasta llegar al personal, llegando a pensar que ese gesto lo está haciendo por algo que compramos o por atendernos si tenemos cierta aversión social. Dicho de otro modo, por ejemplo ante el ascenso laboral de un compañero a un puesto que también optábamos hay una diferencia entre pensar que es merecido a pensar que otros factores han intervenido.

En ocasiones, queremos engañarnos a nosotros mismos viendo la realidad como que nos es desfavorable para justificar nuestros fracasos, esto es debido a que lo que pensamos tiene que ir en consonancia con el mundo que creemos ver (el mundo es justo, o injusto) y que da sentido a nuestra forma de ver la sociedad, estamos constantemente interpretando, y en niveles de depresión este es un factor clave, ya que tendemos a recoger todas estas experiencias singulares a un nivel negativo, de modo que nos refuerce nuestro sentimiento de agonía o, en otras palabras, estamos apaciguando nuestro cerebro, dándole a entender que no eres tú, sino que es el mundo el que te está haciendo sentir de esa manera. Por tanto hay un truco para intentar sobrellevar e incluso superar este refuerzo negativo que en muchas ocasiones no controlamos y que va enlazado a nuestra autoestima.

Un ejercicio práctico que podemos realizar es la de separar nuestro estado de ánimo de nuestra energía, es decir, dar a los demás mucha energía positiva a través de nuestros gestos, aunque no lo sintamos en ese momento, la reacción más normal en la comunicación es la del “reflejo”, que la otra persona tiende a imitar el estado de ánimo que ven, si sonríes, lo más normal es que te respondan de la misma forma, esto es especialmente visible en las personas que trabajan en atención al cliente, que tienen que sonreír para generar una buena retroalimentación, especialmente si surgen problemas. En última instancia, ese reflejo que tú mismo has generado en los demás volverá hacia a ti, ya que estarás intuitivamente reflejando el estado de ánimo de la otra persona y rellenando tu energía de respuestas positivas, si esto se repite de manera natural tu mente entrará en consonancia con tus gestos, aunque en un principio no fuera así.

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