¿Por qué los “Reality Show” son un formato tan visto?

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DEFINICIÓN DE REALITY SHOW

Richard Kilborn fue la persona que identificó el término “Reality Show” ligado al concepto de tele-realidad. A pesar de ello este concepto ha ido tomando diferentes interpretaciones en función del país, sin lograr una definición unificada.

La mayoría de las veces, se ha recurrido al concepto de una forma peyorativa, a modo de crítica ante algunos proyectos televisivos. La tele-realidad englobaría a todos aquellos programas ausentes de estructura textual y que tiene acciones y tramas aleatorias, fruto de las relaciones y conflictos que se generan por parte de los concursantes.

El término más acertado de ‘Reality Show’ sería el de “juegos de realidad”, donde entrarían programas televisivos tales como Gran Hermano, La Isla de los Famosos, Supervivientes y La Isla de las Tentaciones, entre otros.

Estos programas presentan una dinámica donde el propio formato fomenta los conflictos en el escenario en el que se encuentran los concursantes. Además, estos programas se caracterizan por encontrarse en un escenario de convivencia aislado del resto de la población (una casa, una isla, etc.), donde compiten por un premio del que solo habrá un ganador. Este ganador será elegido por una audiencia que actúa como un jurado anónimo mediante SMS, Internet, con el uso de llamadas telefónicas, etc., donde votan por el concursante que desean que se quede, basándose en un juicio más de tipo emocional o subjetivo que racional u objetivo.

En cada uno de estos programas, se suele exponer a los concursantes ante situaciones límite, ya sea por ausencia de comida y sueño, como de la realización de pruebas que supongan excesivo esfuerzo. De este modo, sale a relucir el lado más desfavorable de las personas generando el divertimento del público. El uso de cámaras de forma omnipresente sería otra de las características más relevantes que acompaña a estos programas de tele-realidad, lo que impiden la intimidad, lo que genera una escena colectiva que determinará el voto del televidente.

El perfil del concursante:

En la actualidad existen una gran variedad de reality shows, adquiriendo cada vez una mayor popularidad entre la gente, sobre todo, entre los jóvenes.

En este tipo de programas, es común encontrarse con un perfil determinado de participante, caracterizado generalmente por un rango de edad y unas características físicas determinadas.

De este modo, se destacan principalmente personas de edades comprendidas entre los 20 y los 30 años, con un físico cuidado y un rostro atractivo.

Sin embargo, si bien es cierto que tanto el físico como la edad representan los pilares básicos de la elección de los concursantes, existen una serie de factores que, entre otras cosas, garantizan una mayor variedad en los mismos.

Es por este motivo que la psicología desarrolla un papel importante dentro de los castings que se realizan, contando este proceso con la aplicación de distintos cuestionarios de psicología para hacerse una idea de los perfiles de personalidad de los participantes.

Tal y como comunicaba Pepa Álvaro, directora del casting de Gran Hermano, en una entrevista del ABC del 2016, se trata de buscar perfiles de personalidad fuertes que garanticen la continuidad de los participantes durante todo el desarrollo del reality, aunque la inclusión de este tipo de personalidades en ocasiones desata las críticas por parte de los telespectadores.

En definitiva, aunque existan factores de tipo psicológico dentro de la selección de los participantes, las variables físicas de los mismos se constituyen como las herramientas básicas con las que cuentan para poder hacerse con el éxito, quedando la cultura relegada a un segundo plano, en el mejor de los casos.

De este modo, los participantes avanzarían hacia la victoria en el programa mediante la autoexposición y lo que ha sido denominado como strip-tease moral, sin dejar de lado aquellas ocasiones en las que el strip-tease se da de forma literal, como es el caso Adán y Eva, el ‘Reality Show’ que tuvo lugar entre el 2014 y 2015, donde los participantes permanecían completamente desnudos.

Repercusiones sociales:

En relación a las repercusiones sociales que pueden surgir de la visualización de este tipo de programas, se destaca la influencia que los mismos pueden generar en los esquemas o ideas preconcebidas de los telespectadores. Hay que tener en cuenta que los telespectadores son, en un gran número de casos, personas jóvenes.

De este modo, la exposición de los jóvenes a este tipo de programas puede alterar la percepción que tienen del éxito y de cómo alcanzarlo. Como se nombraba anteriormente, en los realitys, por norma general, se deja de lado la cultura y se centra toda la atención en las características físicas de los participantes, sirviendo estas de moneda de cambio para alcanzar el éxito en el programa.

El hecho de que el éxito se alcance mediante el físico puede alterar la percepción de la realidad de los telespectadores, en especial de aquellos más jóvenes, relegando valores como el esfuerzo, el trabajo, la educación y la constancia a un segundo plano.

Por otro lado, resulta también relevante la influencia que este tipo de programas pueden ejercer sobre las relaciones socio-afectivas de las personas y la intimidad en el núcleo familiar. Así, los realitys podrían influir en el concepto de intimidad que tiene la persona, interfiriendo de esta forma en el tipo de contenido que se compartirá en las redes sociales.

Los realitys exponen la intimidad de los concursantes de una forma cómica y exagerada, pudiendo alterar las estrategias de afrontamiento de los telespectadores, quienes pueden llegar a identificarse con los concursantes. En relación con esto último, algunos estudios apuntan a mayores niveles de permeabilidad hacia los valores o ideas transmitidas por el programa en aquellos núcleos familiares que se encuentren atravesando una situación complicada.

¿Por qué nos gustan estos programas?

En un estudio llevado a cabo por Reiss y cols. en 2004, se observaron algunas razones por las que las personas se interesan por este tipo de programas de televisión.

Encontraron que la dimensión de estatus personal es uno de los motivos principales, puesto que aquellas personas que se encuentran más focalizadas hacia éste, más tiempo se encontraban frente al televisor viendo programas de tele-realidad, experimentando a su vez emociones agradables para ellos.

De esto, se extraen dos maneras por las que las personas experimentan satisfacción cuando ven este tipo de formato televisivo: por una parte, la satisfacción de ver a concursantes con un estatus menor que el propio percibido genera una percepción de superioridad sobre ellos, sin que sea relevante que las historias que se desarrollan sean reales.

Por otra parte, cuando se percibe a los concursantes con un estatus superior al propio, se parte de la base de que previamente a entrar en el programa, dichos concursantes se encontraban en el mismo estatus que “nosotros”, generando de este modo el “sueño” sobre ganar dinero y salir en televisión, y considerando esta posibilidad de modo de vida como algo alcanzable.

Otro elemento destacable de este estudio es que los espectadores de ‘Reality Shows’ presentan niveles de motivación de venganza más elevados que las personas que no consumen este tipo de programas, presentando también motivaciones de competición.

Por otro lado, el aspecto social es determinante a la hora de evaluar qué personas consumen este tipo de programas, siendo las personas con mayores necesidades sociales aquéllas que tienen más predisposición para ver este tipo de formato dada la popularidad de los mismos.

Dentro de las razones que llevan a las personas a consumir estos programas televisivos, también se puede distinguir aspectos entre los propios formatos. En el caso de “Supervivientes”, los espectadores manifiestan mayores motivos de venganza y de competitividad, mientras que en el caso de “La isla de las Tentaciones”, seduciría a personas a quienes les motiva más la conveniencia, (entendiendo ésta como lo útil o provechoso) que la moral. Reflejado esto último en las conductas de infidelidad que se muestran en dicho programa.

Otro estudio datado en 2015 y realizado por Yan y cols., se centraron en el ‘Reality’ estadounidense titulado The Biggest Loser en el que los protagonistas eran personas con obesidad y el objetivo era la pérdida de peso, aunque este aspecto no determinaba ni a la persona ganadora del concurso ni a los eliminados semanalmente. Sino que era la audiencia del programa quien decidía qué concursante debía de abandonar el programa. Hecho que provocó (aunque otros formatos ya habían adoptado esta postura, como es el caso de Gran Hermano) que se estudiase por primera vez el fenómeno de interacción o relación parasocial, en el que se observó la importancia que tiene en estos tipos de programas la participación de la audiencia en el devenir del concurso, así como la identificación que tenían los viewers con respecto a los participantes del programa. Esto también se relacionó con un aumento de estos dos aspectos debido a una mayor exposición temporal del ‘Reality’, por lo que los formatos de seguimiento continuo como Gran Hermano 24 horas u Operación Triunfo 24 horas son representativos.

En otro estudio realizado por Patino y cols. (2012) investigaron las motivaciones que llevaban a los adolescentes a consumir ‘Reality Shows’. Aquí, encontraron que lo hacían para satisfacer su necesidad de entretenimiento, para ver a sus participantes favoritos o para ver cómo se desenvolvían personas categorizadas como “normales”. Las historias que demandan los adolescentes en este tipo de programas deben de tener un carácter dramático, por encima de anécdotas graciosas o de historias de humor dentro de las atmósferas que se crean en los programas que se están describiendo. Por esto, podemos encontrarnos con que las historias que aparecen en muchas ocasiones engloban a varias personas o grupos discutiendo entre sí, mostrando su ira, su agresividad y también otro grupo o personas que son los receptores de ésta, mostrando emociones de tristeza expresadas a través del llanto (también entendida ésta como un llanto provocado por la rabia). Además, dentro de este tono dramático de las escenas recogidas en estos programas no faltan las historias de amor entre varios de los participantes y que se acrecienta en el ‘Reality’ “de moda” como es La Isla de las Tentaciones, donde no solo es que aparezcan discusiones y disputas, sino que las historias de amor que aparecen tienen la particularidad que uno de ellos ha entrado al concurso con pareja y si inicia una nueva relación, su pareja lo está viendo a través de unas imágenes que la producción del programa les enseña periódicamente.

En definitiva, a medida que se va generando nuevo contenido audiovisual, así como diferentes formatos, van surgiendo incesantes posibilidades de estudio de las mismas desde el campo de la Psicología. Esto nos permite analizar de este modo, los procesos sociales y culturales que se van desarrollando a través de las particularidades individuales que podemos extraer. Permitiéndonos a la larga apreciar de qué manera las personas somos reflejo de lo que generamos con nuestras motivaciones, nuestros intereses y nuestros valores.

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