Las quejas de quienes te rodean te quitan energía

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 Nos ha pasado a todos, quejarnos ya sea del trabajo, alguna situación familiar o personal o simplemente de algo que no nos haya gustado. Todos somos humanos y se trata de una reacción normal ante algo que nos gusta o satisface y de hecho es incluso sano hacerlo de vez en cuando ya que según los expertos contar los problemas y quejarse ayuda a desestresar. El problema viene cuando alguien de nuestro alrededor o incluso nosotros mismos no paramos de quejarnos y nos rodeamos de negatividad a diario, lo que puede hacer que nuestra energía decrezca y que nos habituemos a ese estado negativo de manera diaria. ¿Qué hacer cuando la gente se queja sin parar?

 Para empezar hay que destacar que quejarse de todo puede llegar a afectar tu propia autoestima y a las relaciones personales que tengas. Está bien ser crítico pero no debes buscar lo negativo en todo lo que te rodea. Esto nos lleva a nuestro primer punto:

El hábito nos hace ver la vida de esa manera:

 Enfocarse siempre en lo negativo nos hace reforzar nuestra visión general del mundo de una manera nada saludable, e incluso como un ataque a ti mismo o tu entorno de gente que a lo mejor no está justificado. Si las personas que te rodean suelen ser negativas esas ideas se transmiten incluso aunque no lo notes o no estés de acuerdo, simplemente son como pequeños estímulos que refuerzan la parte mala de lo que vemos en el mundo y lo único que consiguen es quitarnos energía.

 Está claro que en las relaciones tóxicas, se elige lo negativo como respuesta a todos sus problemas, se trata de un hábito generado que puede acabar con la pareja si se continúa con él. Si pasas más tiempo quejándote que en buscar soluciones para el problema que te asfixia sólo conseguirás hacerte más daño a ti mismo. Además el regocijarse en lo negativo hará que veas las cosas peor de lo que son en realidad.

 Por otro lado hay personas que utilizan las quejas para sacar de su cuerpo todos esos pensamientos, pues al compartirlos con otros se sienten mejor. Ahí entra el estado de victimismo; a todos nos gusta que nos entiendan y que nos digan que no somos los culpables de lo que ha pasado. Mucha gente necesita este refuerzo sobre todo en momentos de estrés. Pero hay que recordar que la queja no es la solución y lo que estamos generando es un ambiente nada positivo a tu alrededor que, de hecho, conduce a nuestro entorno a un lugar mucho más negativo y a quejarse también.

Nos quita creatividad:

 Uno de los peores aspectos de ser tan crítico con todo es que tendemos a criticar ideas originales o arriesgadas. Este es un problema tanto para nosotros como a nuestro entorno ya que destruimos la innovación y nos impide buscar soluciones a los problemas como antes comentábamos. Relacionado con esto está el pesimismo. Incluso una persona positiva puede contagiarse y perder energía al escuchar todo el día quejas.

Cómo dejar de quejarse:

 Aunque cada persona es un mundo, os vamos a dar una serie de consejos para intentar quejarse lo menos posible y atraer por tanto más los sentimientos positivos y optimistas sobre la vida misma.

1-Es imprescindible detectar el motivo de tus quejas, lo que te angustia día a día.

2-Una vez sepas el tema o los temas que motivan que reacciones de esa manera es imprescindible hacer un ejercicio de autoevaluación. ¿Cómo sonamos cuando hablamos de ese tema? Si nuestro tono está triste, enfadado o decaído deberíamos replantearnos el tiempo que le dedicamos, es decir, está bien que expresemos lo que nos disgusta, pero no nos enfoquemos en ello más de cinco minutos.

3-Fíjate en los aspectos positivos: Todo en la vida tiene dos caras, aunque sea difícil de ver, incluso lo que te hace quejarte puede tener aspectos positivos. Si no eres capaz de detectar nada positivo de ello, habla en su lugar de ideas futuras de carácter positivo: viajes, libros, compras o ilusiones futuras. Es importante tener algo que nos permita relajarnos y olvidarnos de los problemas, por ejemplo un viaje futuro, una boda etc.

4-Entrena tus habilidades sociales: A veces la forma en que nos comunicamos tampoco ayuda a relajarnos, intenta enfocarte en los puntos positivos tanto de tu discurso como el de tus amigos. Esto es, escucha a todas las partes y muéstrate interesado en sus problemas, pero a la vez intenta reconducir las conversaciones más allá de los problemas. Es muy fácil regodearse en los problemas así que no es una tarea sencilla, pero si eres capaz de ello estarás haciendo mucho más de lo que crees tanto por ti como por los que te rodean.

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