Saber encontrar un nuevo comienzo con el año nuevo

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Ya hemos visto anteriormente cómo conseguir completar tus propósitos de año nuevo con éxito. Hoy nos vamos a centrar en aquellas personas que buscan un nuevo comienzo o bien borrón y cuenta nueva a través del año nuevo; en definitiva, encontrar la paz que buscamos reconduciendo nuestros pensamientos, reconvertir tus malos pensamientos en zonas de aprovechamiento personal a un nivel entre lo filosófico y lo psicológico.

Para empezar tenemos que plantearnos que la vida no tiene un guión estructurado y que somos nosotros los que lo vamos hilvanando con nuestras decisiones, que a su vez se ven restringidas por factores externos (nuestro entorno, la economía de nuestra sociedad etc). Como hemos explicado en muchas ocasiones, el futuro es incierto, no sabemos lo que va a pasar, puede que las cosas vayan a mejor o a peor, incluso en los peores momentos puede que podamos sacar algo significativo de la experiencia. A pesar de que la suerte es un factor externo que no podemos controlar, tenemos mucho más poder de lo que la gente piensa y no estoy hablando de mantenernos positivos ante las adversidades (aunque siempre viene bien), sino de tomarnos las experiencias con la filosofía del “quizás”, pues todo es posible para bien o para mal, la teoría estoica del destino.

Esta teoría se puede resumir en que aceptamos nuestro porvenir ante la imposibilidad de hacer nada, el ejemplo perfecto se usa en las clases contra la aerofobia / miedo a volar. Mucha gente tiene miedo a volar por el miedo a accidentes, a pesar de lo raro que son, la psicología de muchas personas les impide sentir seguridad en un avión, por tanto se les dan métodos de relajación y sobre todo la sensación de que no pueden hacer nada por controlar la situación así que lo mejor es adaptarse.

 Mucha gente tiene distintas opiniones respecto a esta idea de la esperanza, algunos piensan que no debería ser parte de nuestras experiencias diarias mientras que otros relacionan la esperanza como la raíz de los sufrimientos debido a la idea de sufrimiento como base judeocristiana de nuestro porvenir. Sin embargo, las filosofías orientales tienen su base en una idea completamente distinta del destino y del significado que podemos darle. Por ejemplo en el taoísmo, las cosas no son buenas ni malas sino que se basa sobre la idea de que todo cambia, como el mundo mismo y la naturaleza, de modo que tenemos que adaptarnos de la mejor manera posible, olvidando por tanto la idea del destino o la esperanza ya que, sea cual sea nuestra situación, cambiará. A pesar de ello se ve la esperanza como una idea de futuro que podrá darse, y por tanto puede llevar a la alegría (en caso que nos sea favorable) o a la desgracia (si no lo es) y por tanto ese destino nos evade de nuestro presente, con matices.

 Aun con todo ello, hay varios factores externos que siempre nos ayudarán a perfilar nuestro destino con la mejor de las caras y tienen un componente químico, la serotonina, este componente regula nuestros sentimientos positivos y negativos además del deseo sexual, el hambre y otros muchos elementos. Por tanto si generamos más serotonina nuestro organismo se beneficiará de sensaciones más positivas y estaremos en camino de desterrar la agonia y nos resultará mucho más fácil establecer un futuro propicio.

¿Cómo mejorar nuestra salud mental?

Al cambiar de año nuestro organismo también tiene la sensación psicológica de un nuevo comienzo a bajos niveles, lo que significa que es más propicio a afrontar nuevos retos desde una perspectiva de adaptación más positiva. Por tanto, como hemos repetido muchas veces en este blog, las actividades más beneficiosas son comer sano, hacer ejercicio regularmente y sobre todo planificar poco a poco cosas distintas a realizar para llenar nuestra vida de pequeños nuevos momentos que nos despierten curiosidad. Por ejemplo, realizar un voluntariado o salir a pasear a la naturaleza más a menudo nos ayuda a conectar con nuestro yo interno, y además de hacer ejercicio, nos permite descubrir nuestro lado altruista y valorar lo que tenemos así como no dejar que los malos pensamientos nos alejen de nuestro futuro deseado y sigamos mejorando sin caer en los males típicos del sedentarismo o el aislamiento social.

Por tanto, imaginemos este año nuevo como el comienzo de una nueva película, una que durará 365 días y que tendrá todos los elementos del buen cine: humor, giros de guión inesperados e incluso tragedia, de nosotros depende cómo afrontar esas situaciones, si nos quedamos como los villanos de la historia o queremos que sea una historia de derrota o bien una en la que el bueno acaba ganando y descubrimos la fuerza interior que desconocíamos. Por tanto acaba de comenzar nuestro film este año, ahora depende de nosotros que sea una buena película y que disfrutemos con ella.

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