El síndrome del dolor fantasma

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  Puede que hayas sentido en alguna ocasión un hormigueo ya sea en las manos o los pies, quizás en otra parte del cuerpo, por la cual tienes la sensación que esa parte de tu cuerpo está “dormida”. Esto es lo más cerca que podemos sentir de alguien con síndrome del dolor fantasma. ¿En qué consiste?

Es un síndrome que se produce después de una amputación, es decir, aquellas personas que han perdido un miembro de su cuerpo se ven expuestos a una sensación de que esa parte sigue estando ahí aunque no lo esté. Supone, obviamente un trauma para el paciente.

Este fenómeno se genera por cambios que ocurren en la corteza del cerebro tras la amputación de una extremidad. El cerebro sigue recibiendo señales de las terminaciones nerviosas que originalmente proveían de información al cerebro, la re-estructuración sensorial causa grandes cambios en el cuerpo.

Aunque este dolor fantasma prevalece sobre todo en brazos y piernas, hay casos de todo tipo, desde ojos que se siguen sintiendo a pesar de haber sido amputados a pechos, pene o lengua por poner algunos ejemplos. En algunos casos este síndrome es un tema de tiempo, con el tiempo suele mejorar o desaparecer sin necesidad de ningún tratamiento.

Nuevos tratamientos

Para otros, es muy común la toma de analgésicos como la tizanidina u otros relajantes musculares. Por desgracia para otros ni siquiera estos medicamentos les ayudan a mejorar por lo que gestionar esa sensación es todo un desafío para el que los médicos especialistas siguen a día de hoy buscando un tratamiento efectivo e incluso hay personas que viven con este dolor crónico hasta treinta años después. Uno de los últimos se anunciaba hace sólo un mes, se basa en la realidad aumentada, un tipo de realidad virtual cada día más cotidiano.

La idea se basa en conectar una serie de cables a la zona del cuerpo más cercana del miembro amputado para a través de un ordenador recrearlo virtualmente de modo que puedan con su cerebro moverlo en la pantalla y de esta manera suprimir ese dolor fantasma y reemplazarlo por una sensación virtual de existencia, de manera que la reestructuración cerebral retoma los puentes que se habían cortado anteriormente y el dolor, a priori, desaparecería. Es pronto para determinar el éxito de esta herramienta pero parece ser que es un gran avance en esta materia.

Otras técnicas muy usadas es la electroestimulación para reducir el dolor aunque hay una especialmente llamativa que consiste en la administración de analgésicos locales antes de la amputación. Por supuesto esta no es una técnica útil en caso de accidentes pero si la amputación se realiza en un hospital ya que no queda otro remedio, este pre-tratamiento elimina altamente la probabilidad de desarrollar este dolor crónico.

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