Sobre la pasión

| |

El deseo del otro toma distintas formas que bien pueden ser identificadas: enamoramientos, pasiones, atracciones. La pasión como un elemento de doble entrada donde cabe la emoción más voluptuosa y descontrolada, junto con el sufrimiento más intenso. La pasión como acicate del deseo, del deseo de los amantes.

La fórmula del Amor – Pasión con origen en el medievo sigue vigente en nuestras vidas: como un tipo de relación de pareja donde el elemento central es la dificultad, el conflicto, los obstáculos para su consumación. Una de las reglas de la pasión era la separación, la distancia, la lejanía. Siempre aparece como elemento clave la incertidumbre, la vulnerabilidad, la falta, la necesidad del otro.

Hoy tomamos la pasión más como una fase del enamoramiento, con ingredientes como la atracción, la seducción, el cortejo, la conquista…Lo interesante sería trasladar esa fase a un continuun, que en un grado más bajo, no dejara de existir en la pareja.

Elementos favorecedores de la Pasión

Importancia de la seducción y el juego. Necesidad de seducirse y conquistar al otro cada día, tanto desde un punto de vista erótico como afectivo. Volver a la actitud de los primeros encuentros, que permanezca ese deseo de elegir y ser elegido por el otro. Que sigamos siendo objetos de deseo y sujetos deseantes.

Crear nuevos escenario estimulantes. Crear sus propios lenguajes, sus claves, sus secretos, sus códigos con significados únicos para la pareja. Aprender a expresar lo que cada uno desea.

Elementos antagonistas de la Pasión

Aburrimientos, rutinas, secuencias amatorias rígidas: siempre el mismo recorrido, el mismo inicio y el mismo final. Cuando no se permite la variación, la imaginación ni la fantasía. El miedo al cambio, a no saber, a no entender. El no preguntar, no escuchar y no dejar sitio a lo que de verdad apetece.

Tal vez lo que más apague la pasión sea la sensación de no tener que conquistar nada, el creer que ya se tiene todo, el dejar de mirar al otro con ojos de deseo y más con ojos de costumbre. El valor de tener, el pensar que el otro me pertenece se puede convertir en un anti-valor que sin darnos cuenta nos puede ir alejando como pareja – relación de amantes.

Anterior

Atrévete a cambiar

Conquistar sin hablar

Siguiente

Deja un comentario