Te ayudamos a mejorar tu Inteligencia Emocional

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 La inteligencia emocional es un concepto imprescindible para un saludable funcionamiento de todos nosotros que desgraciadamente suele quedar relegado frente a la inteligencia analítica o clásica. Además, al no ser algo tangible con un coeficiente, no hay un valor único para definirnos, lo que dificulta aún más su mejora, pero vayamos por partes.

¿Qué es la Inteligencia Emocional?

 Se trata de la capacidad para identificar, ver el origen y controlar nuestras emociones de manera eficiente de modo que nos permita conseguir nuestras metas y además aprendamos lo que nos hace más felices. 

 En otras palabras, se trata de gestionar nuestras emociones por medio de la razón, siendo conscientes de nosotros mismos.

 ¿Por qué es tan importante?

 De hecho es igual o más importante que la inteligencia clásica. Ésta nos permite resolver problemas racionalmente, sin embargo, grandes intelectuales suelen tener una vida personal que va de fracaso en fracaso, principalmente por no saber desarrollar esta otra inteligencia, la emocional.

 No en vano, nuestra vida diaria está llena de decisiones basadas en las emociones. Desde lo que nos apetece comer hasta si queremos cambiar de trabajo, todo queda relegado a lo que sentimos.

El autoconocimiento es la base que necesitamos para aprender a gestionar lo que sentimos. Conocer nuestro estado anímico y saber lo que nos gusta, lo que nos beneficia y lo que nos hace daño ya es un paso primordial para conocernos a nosotros mismos un poco mejor.

 Sobre esta base debemos construir nuestro futuro, si una situación en particular nos enfada, podemos determinar qué nos ha llevado a sentirnos así y cuáles son nuestras posibles salidas de la situación.

 Al saber cómo nos sentimos ante cada situación puede ayudarnos a salir de momentos problemáticos emocionalmente en los que sintamos tristeza, estrés o desesperación. No es que simplemente vayamos a solucionar nuestros problemas sabiendo sus orígenes, pero sí que serán una gran ayuda de cara a encontrar una solución. 

Por tanto gestionar esas emociones nos llevará a un mayor éxito en todos los ámbitos de nuestra vida, por ejemplo intentar hacer olvidar algún problema con trabajo o bien cosas que hacer, desviar nuestra atención y no recaer en los mismos problemas.

La empatía como herramienta 

Una de las herramientas con las que podemos empezar a mejorar nuestra inteligencia emocional es la empatía, que consiste en “ponerse en el lugar del otro”.

 Entre las claves para mejorar la empatía están escuchar a los demás. Y cuando decimos escuchar, no se trata de aguantar charlas sobre cómo se siente nuestro entorno sino poner interés en ello, entender que tu forma de ver las cosas es única y que todos los puntos de vista tienen un punto de lógica dependiendo de la situación en que se encuentre el otro.

 Un buen ejemplo de partida es ver cómo funciona la política. Cada partido tiene su propia agenda y puntos de vistas sobre temas, algunos más respetables que otros, sin embargo, hagamos un ejercicio de abstracción y liberémonos por un momento de nuestra ideología, pensemos en las motivaciones y sentimientos que lleven a esos otros a estar en una situación de pensamiento tan distinta de la nuestra.

 Entendiendo las emociones que generan sus ideas podemos mejorar la empatía pero también a través de nuestra capacidad para saber qué nos genera nuestros propios sentimientos. Es una buena manera de entender los sentimientos de los demás, mejorar la empatía.

 A todo esto hay dos bases profundas que se utilizan en psicología: la de no juzgar y la de eliminar prejuicios y estereotipos. Cada persona es un mundo completamente diferente con sus propios orígenes y de eso depende cómo nos movamos en nuestro entorno. 

No se trata de una tarea fácil si no conocemos bien cómo nos afectan los sentimientos en nosotros mismos, pero extrapolarlos a los demás suele ser un buen hábito sobre todo para mejorar nuestras capacidades sociales.

 Además, esto nos afectará en todos los ámbitos de nuestra vida y sin darnos cuenta, unos pequeños cambios a mejor en nuestras relaciones pueden llevar a momentos que ni imaginábamos como un ascenso o una sensación de sentirnos más completos con nosotros mismos.

 Porque como decía el emperador romano Marco Aurelio;  “La vida de un hombre es lo que sus pensamientos hacen de ella”.

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