Algunas técnicas de relajación ante un ataque de pánico

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 Un ataque de pánico es un miedo intenso y repentino que genera reacciones físicas y psicológicas graves sin que exista ningún peligro real pero por el que puedes llegar a sentir que te va a pasar algo malo. Se producen por razones muy diversas pero generalmente están motivadas por una alta ansiedad.

 Estos ataques pueden aparecer de manera súbita y sin advertencia, cuando estás paseando, en el trabajo o incluso dormido. Al terminar, tiendes a sentir una gran fatiga como si hubieses hecho un esfuerzo enorme durante unos pocos minutos. Por eso es muy importante ser consciente de ellos y saber controlarlos.

 Desviar la atención:

 Cuando se produce la ansiedad, la atención está muy enfocada en un problema y no podemos dejar de pensar en lo mismo, por ello tenemos que aprender a no centrar la atención en lo mismo todo el tiempo. Una buena técnica es distraerse con algo, obligarnos a pensar en otra cosa o realizar una actividad, ya sea una serie, un videojuego, un libro o algo en lo que podamos poner atención. Debemos estar alerta pero también descansar. 

Cambiar la perspectiva:

Muchas veces, la clave para superar el miedo intenso es tomarse las cosas desde otro punto de vista. Por ejemplo, si vemos algo como un desafío en vez de amenaza estamos reinterpretando las dificultades y además supone para nosotros tomarnos el problema con menor intensidad.

Control de respiración:

 Es bueno apuntarse a clases que te ayuden a controlar tu respiración como el yoga, meditación o cualquier actividad que requiera de un autocontrol. Esto es fundamental ya que uno de los problemas al no poder controlar los ataques de pánico es que nuestra respiración se acorta, provocado por un alto ritmo cardiaco. De esta manera si sabemos no perder la calma y controlar nuestra respiración, estaremos acabando con el ataque en su vertiente física.

Racionaliza:

Trata de recordar que los síntomas son una reacción al estrés. Es importante ser consciente de lo que te pasa y que en realidad ese miedo es infundado y que la reacción  de tu cuerpo no está relacionada con un temor real.

Por último, si la crisis persiste, lo mejor es tumbarte o reclinarte contra algo e intentar relajarte.

A pesar de estas recomendaciones, lo que debes hacer ante un ataque de pánico es acudir a un especialista que haga un tratamiento a tu medida. Además, realizar actividad física como entrenamiento o ejercitarte en un gimnasio también ayuda a evitar estos ataques.

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